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jueves, 22 de septiembre de 2011

Arqueoastronomía desde la Joya Honda, SLP


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SOLSTICIOS Y EQUINOCCIOS EN LA JOYA HONDA, SLP
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En 2008, durante un recorrido que hice con mi hermano mayor por toda la circunferencia de un xalapasco* llamado La Joya Honda, en el estado de San Luis Potosí, encontramos una cueva hecha por alguien. Era el atardecer y esperamos allí hasta que el sol se ocultara detrás del perfil poniente. Nos llamó la atención que se metió cerca de una protuberancia natural. Especulamos si pasaría exactamente sobre ella en el solsticio u equinoccio. La única manera de saberlo era estando allí. Sin ser científicos, hicimos algunos cálculos y descubrimos que la cueva en cuestión se ubica casi a un grado al sur del Trópico de Cáncer (23° 27' de latitud Norte), pues sus coordenadas exactas son: 22° 25' 16.21 Norte / 100° 46' 58.20 Oeste.
En la primavera de 2009 fui a la cueva para observar el equinoccio. No imaginé entonces que 30 meses después iba a confirmar una teoría que fue gestándose con el tiempo. Investigación de Homero Adame.
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Aquella primavera de 2009 el sol se metió exactamente detrás de la protuberancia, promontorio o montículo natural en el borde poniente del xalapasco. ¿Era un marcador solar? Observé que había otro promontorio más definido hacia el norte y anticipé que por ahí debería pasar el sol en verano. De ser así, quizá estaba en un punto de observación astronómica que ahora se conoce como arqueoastronomía. La cueva no es natural e ignoro quién la hizo (hay también otras cuevas y abrigos rocosos naturales). Sin embargo, allí es antiguo territorio huachichil y, puedo especular, sus sacerdotes o astrónomos perforaron esa cueva con el fin de observar desde su interior los movimientos del sol y así calcular las estaciones.
Ese verano de 2009 fuimos puntuales a la Joya Honda para observar el solsticio y confirmar las sospechas. Pero estaba nublado y, de hecho, cayó una tormenta de miedo. Afortunadamente, en el interior de la cueva (que no es muy profunda) estábamos a salvo de la lluvia y de los rayos. Investigación de Homero Adame.
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Para el equinoccio de otoño de 2009 y el solsticio de invierno no pude ir. Había que esperar otro año.
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En 2010 fui a la cueva de la Joya Honda para los solsticios de verano y de invierno (el equinoccio de otoño estuvo muy nublado). Confirmé que el promontorio norte, efectivamente, es un marcador solar de verano.

Por su parte, para el solsticio de invierno no parecía haber un marcador, pues el sol se metió en el horizonte sin tener un perfil del xalapasco de por medio. Luego de ver las fotos a detalle caí en cuenta, empero, que sí había un “marcador”. Resulta que en el perfil sur de la Joya Honda, que es la parte más baja (donde recientemente hicieron una escalinata), es la antípoda de la cueva, y muy atrás en el horizonte hay una serranía conocida como San Miguelito. Las cimas de los cerros son irregulares, pero hay una que parece plana. Por ahí se metió el sol. ¡Ése debía el marcador!
Y así llegó el equinoccio de otoño de 2011 y, puntual, fui a la cita con los movimientos solares. El sol se ocultó exactamente en el mismo punto o marcador donde se mete en primavera. Por fin corroboré mis sospechas de haber descubierto un observatorio de arqueoastronomía huachichil. Investigación de Homero Adame.
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Los científicos muy ortodoxos dirán que las observaciones arqueoastronómicas se hacen al amanecer, cuando el sol sale, o bien, al mediodía, justo con el cenit. De acuerdo, pero en la Joya Honda no aplica así (como tampoco eran coincidentes los cánones huachichiles con los de Mesoamérica). El único sitio de observación es la citada cueva y los promontorios naturales están de poniente a sur. Por lo tanto, según mis conclusiones, allí se observan los movimientos del sol en la tarde.
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¿Para qué sirve todo esto? Tal vez para nada, pues a nadie le va a cambiar la vida ni el mundo va a ser mejor. No obstante, para mí ha sido una satisfacción haber descubierto algo del pasado, sin registro ni memoria, algo que posiblemente calcularon bien los huachichiles mediante la observación sistemática de los movimientos solares y por eso cavaron una pequeña cueva para desde allí precisar los cambios de estación, los ciclos de lluvia y, más importante para ellos, los ciclos de caza.
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* Nota: el xalapasco (también escrito jalapasco) es una especie de cráter de origen no volcánico. En términos geológicos es conocido como maar y se forma cuando en el subsuelo hay una gran cantidad de agua y ésta, al calentarse debido al magma más abajo, hace explosión de tipo piroclástico o freatomagmático, quedando como resultado un cráter de tales características. Investigación de Homero Adame.
Puedes ver otras fotos y videos en este enlace:
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5 comentarios:

Jorge Adame Martínez dijo...

¡Felicidades! Tus sospechas resultaron ciertas. Y quien mejor que tú para confirmarlas.
Enhorabuena, y ojalá en tus caminos aparezcan nuevas sospechas como ésta: factibles y confirmables.

Jorge Adame M.

Serge dijo...

Me declaro un completo ignorante en estos asuntos de ciencia natural, pero admiro a quienes se toman el tiempo con tanto esmero para corroborar un descubrimiento. Felicidades y hay que divulgarlo.

Francisco Mtz dijo...

Está muy bien realizar estas investigaciones amateur, pueden hacernos descubrir cosas fantásticas a pocos km de distancia. Aunque me parece que es un artículo sesgado y que necesita apoyarse en mejores argumentos.

Anónimo dijo...

Maravilloso! Y porque personas decían que era un cráter de meteorito?

Anónimo dijo...

Porque suena mas romántico!