Malverde
(Leyenda de Culiacán,
Sinaloa)
—¿Y
no ha ido allá para Culiacán? –me pregunta el Sr. Ricardo Maldonado, quien
tiene su comercio en Los Mochis.
—No, hace muchos años que no voy
–respondo.
—Le pregunto porque con eso que usted
anda buscando que de las leyendas, allá tienen a un santo nuevo que le dicen el
tal «Malverde». Tiene sus capillas, sus altares porque se ha hecho famoso por
cuestión de los narcos, pero no vaya usted a creer que es nomás un santo para
esas gentes, no; también es para los pobres, los desprotegidos, los indigentes; para cualquier persona pues.
—¿Usted sí lo ha visto?
—Sí, como no. El año pasado tuvimos que
ir a unos asuntos a Culiacán y fuimos a conocer al tal Malverde; es que usted
verá que acá por todos lados mucha gente habla de él y de sus milagros y cuanta
cosa. Por eso también le dicen que «el bandido milagroso», porque supuestamente
protege también a los maleantes.
—¿Y quién habrá sido ese Malverde?
—Por ahí cuentan que era un bandido del
mero Culiacán y que se tapaba todito con ropa verde, así con hojas pegadas con
engrudo, para que no lo vieran. Cuando pasaba alguien en el camino, le salía al
paso y lo asaltaba. También dicen que repartía lo que robaba con los pobres.
—¿Y será cierto que es milagroso?
—¿Pues qué le diré? Eso nomás se lo
puede contestar alguien que le tenga fe y que haiga recibido un milagro de
Malverde.
—¿No sabe de alguien de por aquí que
cuente sobre algún milagro de Malverde?
—Sí, ahí hay gente que le tiene pero
mucha fe. Una señora que vive por mi rumbo una vez se cayó de una escalera y le
dijeron los médicos que ya no iba caminar con eso de que se había tronado unos
huesos de la columna. Fue ella con varios médicos y nada, todos le dijeron que
ya se iba a quedar así en silla de ruedas. Como al año o dos uno de sus hijos
que vive en San Francisco vino en navidad y la llevó a Culiacán. Dicen que la
mujer se encomendó mucho a Malverde y mírela que anda caminando como si nada.
—Oiga, ¿y es un santo cristiano?
—Quién sabe, pero tienen su imagen en
una capillita que parece como católica. Imagínese usted que esa capillita es
como la de la virgen de Guadalupe o de san José y mucha gente va y le deja
velas, dinero en pesos y en dólares, regalos, pues. Eso lo hacen por la fe en
sus milagros que le tienen.
—¿Qué tipo de regalos le dejan?
—Yo vi ropa, cachuchas, pulseras y hasta
un reloj. También había muletas y yesos de los quebrados, y hasta comida le
dejan.
—¿Y nadie se lleva las ofrendas que
otros dejan ahí?
—Que yo sepa no, porque dicen que así
como ayuda y hace milagros, también le pone una buena friega al que le roba a
él. Allá nos contaron que una vez unos malosos se metieron y agarraron unos
regalos y cuando salieron que nomás cruzando la calle los mató un carro, los
atropelló. O sea que fue el castigo que les puso Malverde para que se les
quitara lo ladrones.
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La
leyenda de Malverde se ha convertido en todo un fenómeno entre el segmento de
la sociedad correspondiente a los narcotraficantes, aunque también lo es para
otros sectores, como podemos constatar en este relato. Se trata de un héroe
cultural relativamente moderno que tuvo su origen en Sinaloa y que hoy en día ha trascendido
fronteras y se le venera como un santo popular sin el aval de la iglesia católica.
Aunque no existen fuentes fidedignas ni
documentos que avalen su existencia, algunas versiones manifiestan que este
mito y su leyenda surgieron de un personaje real, un tal Jesús Juárez Mazo,
quien nació en las Juntas de Mocorito, el 24 de diciembre de 1870 y murió en Culiacán el 3 de mayo de 1909. De acuerdo
con la tradición oral, él fue una especie de Robin Hood a la sinaloense, toda
vez que robaba ganado a los ricos para ayudar a los pobres. Como cuatrero, se
camuflaba con hojas de plátano; de ahí provino su apodo de «Verde» o
«Malverde».
Nota: la imagen de la veladora con Malverde fue tomada de Pinterest: https://mx.pinterest.com/pin/155303888116042731/