EL NIÑO FIDENCIO1
.Mítico personaje de Espinazo, municipio de Mina, N.L.
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Uno de los movimientos de curanderismo y fanatismo más controvertidos en el Noreste es el fidencismo, cuyo epicentro se localiza en la pequeña y desértica comunidad de Espinazo, en el municipio de Mina. La fama de este lugar surgió durante la primera mitad del siglo XX gracias al Niño Fidencio, un curandero nada ortodoxo que se ganó el apreció de muchos con sus curaciones supuestamente milagrosas. Incluso después de su muerte, el movimiento se ha mantenido y agrega cada vez más seguidores.
Uno de los movimientos de curanderismo y fanatismo más controvertidos en el Noreste es el fidencismo, cuyo epicentro se localiza en la pequeña y desértica comunidad de Espinazo, en el municipio de Mina. La fama de este lugar surgió durante la primera mitad del siglo XX gracias al Niño Fidencio, un curandero nada ortodoxo que se ganó el apreció de muchos con sus curaciones supuestamente milagrosas. Incluso después de su muerte, el movimiento se ha mantenido y agrega cada vez más seguidores..
Existen muchas versiones a favor y en contra sobre este ya casi mítico personaje y aquí presentamos una de ellas, la cual nos explica, a grosso modo, los pasajes más relevantes de la vida del Niño Fidencio y el movimiento fidencista.
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.Manobile2 no nació aquí; a él lo adoptó una familia y se lo trajeron de allá por Celaya [Guanajuato], explica doña Florencia, una mujer que va a Espinazo cada año durante las fiestas de octubre. Él estaba muy jovencito cuando un día le habló Dios allá junto al Pirulito3. Parece que andaba pastoreando unas cabras del alemán4 y de repente que oyó como una voz que le decía cosas. Él miraba para todos lados y nada, no había nadie, pero luego esa misma voz le dijo que era el Señor y que le iba a dar el poder de la curación. Y así de repente Manobile empezó a curar y luego lueguito empezó su fama. Al principio su papá no quería que hiciera curaciones porque, según él, no eran cosas de Dios –no le creía eso de la voz divina en el Pirulito, verdad–, pero luego se convenció también y lo apoyó en todo lo que pudo. Artículo de Homero Adame.
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Cuando ya agarró buena fama, todo mundo lo conocía como «el Niño Fidencio» porque aunque creció se quedó chiquito y también hablaba con voz como de niño. Y miré que sí sabía curar. Nomás llegaba alguien y él lo miraba y ya sabía qué enfermedad o mal puesto traía la persona; también luego lueguito ya sabía cuál era su remedio. Sabemos que curaba con huevos, con cubetazos de agua, a tomatazos y siempre recetaba gobernadora –que se da mucho por aquí, verdad. Y también hacía que los enfermos se metieran a bañar al Charquito5 porque esa agua de ahí es sagrada.
A mí no me tocaron aquellos años, pero todo mundo se sabe la historia del Niño Fidencio. Dicen que cuando ya estaba en su lecho de muerte dijo: “Ya me voy, pero volveré, y nadie sabrá en quién.” Entonces cuando se murió lo estaban velando junto al Pirulito y en eso que una mujer entró en trance y habló con la voz de Fidencio y dijo: “Yo les dije que me iba y volvería, y aquí estoy de nuevo.” Así comenzaron las cajitas6 a curar, y por eso Espinazo sigue vivo y sigue siendo el centro de peregrinación más importante de todo el país; todo porque aunque el Niño Fidencio ya no esté presente en cuerpo, su espíritu sigue estando con nosotros. Artículo encontrado en un blog de Homero Adame.1 Un extenso artículo sobre Fidencio Constantino Sintora (1898-1938) se publicó en el número 176 de la revista México desconocido, correspondiente a octubre de 1991.
2 Así le llamaban a Fidencio sus hermanos adoptivos.
3 El pirul es un árbol cuya sombra tiene el poder de curar, de acuerdo con muchas creencias latinoamericanas.
4 Theodor Von Wernich, terrateniente de esa región.
5 Se dice que con su poder el Niño Fidencio abrió un venero en lo que ahora se conoce como «el Charquito».
6 Las cajitas, también llamadas materias, son las personas en quienes se manifiesta el espíritu del Niño Fidencio para curar.
2 Así le llamaban a Fidencio sus hermanos adoptivos.
3 El pirul es un árbol cuya sombra tiene el poder de curar, de acuerdo con muchas creencias latinoamericanas.
4 Theodor Von Wernich, terrateniente de esa región.
5 Se dice que con su poder el Niño Fidencio abrió un venero en lo que ahora se conoce como «el Charquito».
6 Las cajitas, también llamadas materias, son las personas en quienes se manifiesta el espíritu del Niño Fidencio para curar.
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