El garrotero del puente negro
Leyenda de Torreón, Coahuila
Una vez que veníamos de Durango se nos hizo un poco tarde y cuando
pasábamos por Torreón ya casi era de noche y decidimos quedarnos ahí en un
hotel para no seguir manejando en esa carretera que es muy larga y muy solitaria
en la noche. Entonces nos hospedamos en un hotel del centro y en la mañana
bajamos a desayunar. En eso pasó un señor muy elegante, de saco y sombrero, un
poco fuera del lugar porque Torreón no es una ciudad que se preste para ese
tipo de vestimenta por el calor tan típico. Eran como las 9 de la mañana que
estábamos ahí, ya hacía bastante calor y este señor pues ya andaba muy elegante.
Se nos acercó y algo nos dijo, nos empezó a contar cosas de Torreón y lo
invitamos a almorzar, se sentó, nos dio las gracias y se presentó como Luis
Huitrón. Siguió platicando historia e historias de la ciudad. Me acuerdo de
una, la de un garrotero que se aparece ahí por la estación del tren. Nos
explicó primeramente que Torreón creció gracias al desarrollo del tren por ser
un punto clave en las rutas del norte y del sur y hacia Monterrey o hacia Durango
y el Pacífico o hacia Chihuahua, hacia México, Zacatecas, etcétera.
Desde sus inicios cuando se tendieron las vías y se empezó a
desarrollar la ciudad que creció muy rápido, había un empleado del ferrocarril,
un garrotero y nos dijo que los garroteros son los que están al pendiente de que
todo esté en orden tanto en la estación como en los vagones. Era un hombre muy
puntual y muy respetado por los compañeros y demás, pero resulta que en alguna
ocasión por alguna mala suerte de él el tren lo arrolló ‒la bestia negra lo mató, así dijo‒, y quedó el pobre hombre todo destrozado y fue una tragedia
muy tremenda en aquel tiempo, pues Torreón ha de haber sido un pueblo muy chico
y todo mundo se conocía. Al garrotero en particular todos lo conocían porque
era muy respetado en la comunidad. Sus compañeros y la familia y demás pues
todos sintieron mucho lo del accidente y bueno, pues ahí quedan las historias. (Leyenda de Homero Adame).
Total, pasó el tiempo y gente que no conocía esa historia
empezó a decir que estuvieron platicando con un señor que trabajaba en el tren,
una persona muy correcta y que los orientaba y que les decía que tuvieran mucho
cuidado porque cuando viene el tren y uno trata de anticipársele y cruzas la
vía en coche o camioneta, antes de atravesar el coche “se mata” ‒esa es la palabra que usó‒ o sea que se apaga mitad de la
vía y es cuando ocurren los accidentes tremendos. Luego de oír testimonios de
gente que platica haber estado hablando con un hombre mayor que los previene,
los trabajadores llegaron a la conclusión de que se trata del garrotero, del
ánima del garrotero que se manifiesta o se aparece para prevenir a la gente de
un posible accidente y, añaden, que era un tipo tan responsable y cumplido con
su trabajo que su espíritu sigue allí.
Total, eso nos platicó ese señor Huitrón y luego nos
enteramos de que era todo un personaje de Torreón porque a toda la gente se le
acercaba a platicar y les contaba historias como esta ‒seguramente se le habrá contado a alguien más‒ y que era una persona que no
trabajaba, simplemente se ganaba la comida, la cena o la copa contándole
historias a la gente y que era un hombre estimado por la comunidad, todo un
personaje. Eso fue hace como treinta años en Torreón. (Relato publicado por Homero Adame).
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