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miércoles, 15 de febrero de 2023

El cadejo - leyenda chiapaneca del Soconusco

En toda la región del Soconusco sabemos de un perro muy bravo y peligroso que se aparece en la noche luego de que se mete el sol –dice la Sra. María Olmos, originaria de Tonalá y radicada en Tapachula. Mucha gente lo ha visto, aquí en Tapachula, en Tonalá, en Puerto Madero, siempre en la noche, y todos dicen que es un perro que sale de la nada y que nomás ataca si la persona le tira piedras o va con otros perros.

Nadie sabe con exactitud qué es, pero unos dicen que se trata de un chivo color negro y otros dicen que es un perro muy macizo. Sea lo que sea, lo cierto es que, según la leyenda y lo que cuenta la gente que lo ha visto, es un animal fantasma que también se roba a los niños para llevárselos a la selva y devorarlos. Desde hace muchos años, cuando han encontrado cadáveres de niños devorados en la selva han dicho que fue el Cadejo.


Yo nunca lo he visto, ni ganas tengo, pero a unas tías sí se les apareció allá en Tonalá. Iban ellas a su casa, como a eso de las nueve de la noche, cuando en una esquina les salió al paso un perro negro, muy grande. Ellas no le hicieron caso y siguieron caminando, pero con precaución porque hay perros bravos y rabiosos en cualquier parte. Cuando pasaron cerquita de él, sin demostrar miedo ellas, el perro empezó a gruñir. Entonces lo vieron y se asustaron muchísimo porque sus ojos parecían brasas, rojas, rojas y fue cuando se dieron cuenta de que era el Cadejo. Empezaron a correr mis tías y el perro las siguió, ladrando y gruñendo muy feo, pero alcanzaron a meterse en una tienda que todavía estaba abierta y le contaron al tendajero que el Cadejo las venía siguiendo. El tendajero salió y vio que e
n la distancia andaba un animal muy grande, negro. Agarró una cuchilla y él mismo acompañó a mis tías a su casa.

Otras personas también me han platicado que se les ha aparecido el Cadejo y todos dicen que es un animal grande y de color negro que a simple vista no parece ser bravo, pero cuando gruñe, asusta feo y que de la boca le sale mucha baba como si fuera un perro rabioso. Los que le han visto los ojos aseguran que sí, que son como brasas echando lumbre. Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.

Hay muchas pláticas y leyendas del Cadejo aquí en Tapachula y en muchos rumbos del Soconusco. Dicen que si una persona le tira pedradas y el Cadejo lo ataca, con sólo tocarlo o rasguñarlo la persona se muere a los dos o tres días. ¿De qué se muere? Ni los médicos lo saben. También cuentan que si alguien trae pistola o carabina y le dispara, la bala no truena, y todo porque el Cadejo es como un fantasma, un demonio.

Nota: una versión editada de esta leyenda fue publicada por Editorial Trillas en mi libro Leyendas de todo México. Aparecidos y fantasmas que se puede adquirir siguiendo el enlace en azul.


Nota: la ilustración del cadejo es obra de M. Orlando Callejas y fue tomada de Wikipedia como se indica en el enlace.

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miércoles, 2 de diciembre de 2015

Mitos y leyendas chiapanecas: El Sombrerón



EL SOMBRERÓN
Leyenda de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

—¿Y allá en su tierra no platican del Sombrerón? –le pregunto al Sr. Ceferino Pacheco, un taquero de Tuxtla Gutiérrez radicado en el Distrito Federal.
          —Uh, sí, también. Dicen que vive en una cueva –responde.
          —Es que a mí me contaron que en Tapachula el Sombrerón es como un aparecido que atrae a los niños con juguetes y luego se los roba.
          —No, no sabía eso.
          —Y que le dicen «el Sombrerón» porque trae un sombrero muy grande con juguetes colgando.
          —Pos, no. Eso sí no sé, pero en Tuxtla el Sombrerón dicen que busca muchachas para darles regalos y robárselas.
          —Entonces dice usted que en Tuxtla el Sombrerón supuestamente vive en una cueva.
          —Eso es lo que dicen. Yo ya tengo más de 20 años de vivir aquí y casi no voy para allá, pero sí me acuerdo que cuando estaba chaval nos contaban que ese Sombrerón se había robado que a una chamaca, que luego a otra, y así… así son esas pláticas.
          —¿Y sería cierto?
          —Pues vaya usted a saber. Yo digo que las pláticas siempre tienen algo de cierto. Cuando se desaparecía una muchacha y no la hallaban, pos luego le echaban la culpa al Sombrerón.
          —O sea que nunca hallaban a esas muchachas perdidas.
          —Ahí luego y sí, o sea que haga de cuenta que unos quince días después se sabía que se la había robado el novio y que se la había llevado a su tierra de él, como por ejemplo allá por Comitán o a la Villa de Flores.
          —Ah, pues entonces no había misterio.
          —Bueno, sí, porque a unas chamacas no las hallaban nunca, pero también parece que en las cuevas encontraban así como ropa de ellas, pero nada de ellas. Cuevas muy profundas que no les han dado fin.
          —O sea que el Sombrerón debe de vivir adentro de una de esas cuevas, ¿no?
          —Ándele, por ahí va la cosa. Pero también dicen que da regalos porque guarda muchos tesoros en las cuevas.
          —¡Órale!
          —Sí, que así es como engatusa a las muchachas: que les da collares, que les da monedas de oro. Ah, pero también dicen que es un pelado muy elegante, si no pues las muchachas no se irían con él, ¿eh?
          —¿Y cómo anda vestido?
          —Pos depende. Depende porque dicen que depende a quién se le aparezca. Mire, haga de cuenta que si se le aparece a una muchacha de la ciudad, entonces se le aparece como hombre de ciudad, bien trajeado, pero sí se le aparece a una muchacha de rancho, anda como charro, y si la muchacha es indita, se aparece como indio, pues.
          —Oiga, ¿y no platicaban de alguna muchacha que se haya escapado?
          —Parece que sí, por eso saben cómo se viste y cómo es. Sí me acuerdo yo que platicaban de una muchacha que se escapó de la cueva y se trajo hartas joyas. Era una muchacha de familia muy amolada y con eso que sacó luego vivieron muy acomodados. Luego parece que ella llevó a sus gentes a la cueva para sacar más tesoros, pero no encontraron nada. O sea que sí era la cueva, había como huellas de ella en la tierra, pero que estaba tapada de la entrada para dentro. Quién sabe, ha de ser una cueva encantada.
          —¿Y quién habrá sido ese señor, el Sombrerón?
          —Parece que fue un ladrón que asaltaba a las carretas que llevaban cargamentos, o algo así. No sé si sería de tiempos recientes o de cuando los españoles, pero de que fue un ladrón eso sí porque si no, imagínese, cómo le haría para tener riquezas.
          —Pero no se sabe quién haya sido en realidad.
          —No, pero supuestamente lo mataron y lo dejaron colgado de un palo, y como no le dieron cristiana sepultura entonces por eso anda penando y haciendo maldades. Eso dicen, ¿verdad?

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Dentro del contexto mexicano, el Sombrerón parece ser un personaje exclusivo del folclor de ciertas regiones de Chiapas, como Tapachula y Tuxtla Gutiérrez. De él existen muchas leyendas y se dice que es un fantasma o un «robachicos». Lo llaman así porque, supuestamente, lo han visto con un sombrero muy grande en la cabeza, del cual cuelgan juguetes que le sirven para atraer la atención de sus víctimas, en particular niños, aunque esta versión explica que sólo se roba a las mujeres jóvenes. También se dice que fue un bandido que escondió muchos tesoros en algunas cuevas, pero no se sabe quién haya sido en realidad ni si se trate de un personaje mítico o ficticio.
Cabe mencionar que en otros países de América, como Guatemala, Venezuela y Colombia, también existen leyendas similares de este personaje.




Otra versión de esta misma leyenda fue publicada en el libro Mitos y leyendas de todo México. Editorial Trillas. México, D.F. 2010, el cual se puede conseguir siguiendo el link remarcado en amarillo.


Nota: las dos imágenes fueron tomadas del blog de Juan José Toro Piñeros. Que el enlace sirva de agradecimiento a su creador.


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