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viernes, 24 de octubre de 2025

Los descalzos (leyenda de Día de Muertos)

Los descalzos

Leyenda de San Miguel de Allende, Gto.

 

En San Miguel cuentan una historia que sucede en el panteón de Guadalupe que es como el panteón municipal y el más tradicional porque hay otros, uno es un panteón museo que solamente abren en ciertas fechas del año y hay otro más moderno que está en las afueras de la ciudad. El panteón de Guadalupe estaba originalmente extramuros del centro del pueblo, en la colonia San Antonio y sigue en servicio, pero ya casi no tiene capacidad. Cuentan que pasan cosas raras, como en todos los panteones, pero esta historia en particular es de una persona que iba todos los años a dejar flores a las tumbas de sus seres queridos en Día de Muertos y también el día primero porque dejar ofrendas de dulces en las tumbas de los unos niños de la familia que habían fallecido de pequeños. El día 2 siempre iba acompañado con familiares y amigos y se tomaban fotos con la decoración de las tumbas. Cada año hacían lo mismo, una tradición de estas personas y, sin saberlo, era como un registro. (Leyenda publicada en un blog de Homero Adame).

Años después hubo una reunión familiar en cualquier otra fecha y salió el tema de las fotografías y los recuerdos de ir al panteón el Día de Muertos. Entonces como esta persona tenía todo ordenado en el álbum de fotografías, sacó el álbum y allí estaban todos ellos junto a las tumbas decoradas. Comentaron cómo van cambiando las modas, la ropa, los sombreros. En eso, alguien de los que estaban ahí viendo las fotos notó algo extraño y dijo: “Miren, en cada foto, cada año en la barda del fondo están tres hombres sentados”. “Pues sí, qué raro, ¿no?”, dijeron todos los demás. Y no sólo eso: se dieron cuenta de que los tres hombres en la barda con el paso de los años eran exactamente los mismos, como que no se cambiaban de ropa, no envejecían y ninguno traía zapatos, los tres estaban descalzos en cada foto de cada año. Entonces llegaron a la conclusión de que seguramente eran ánimas que en Días de Muertos tienen licencia de venir al mundo para estar con los suyos, pero tal vez estos tres no tienen ya quién los visite y les deje ofrendas y por eso se sientan en la barda a observar la fiesta y sin duda hacen lo mismo año con año.

Si algún año de estos van ustedes a San Miguel y el Día de Muertos van al panteón, que es muy aglomerado, por cierto, fíjense en las bardas a ver si hay tres hombres sentados y descalzos.



Nota: la imagen fue creada con el Generador de imágenes en Bing, con Tecnología DALL -E3.



Otra versión de esta historia fue publicada en el libro bilingüe Historias y leyendas de San Miguel de Allende // Stories and Legends of San Miguel de Allende que se puede conseguir en Amazon.



miércoles, 29 de junio de 2022

When Saint Francis’s Church was struck by lightning - legend of San Miguel de Allende

 

Saint Francis’s Church in San Miguel was struck by lightning

According to local lore, on Thursday the 29th of July, 1943, at 4:25 pm on a bright, cloudless afternoon, a streak of lightning struck the belfry of the Temple of Saint Francis. Here we have a few chronicles of that amazing event:

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 I think it was in 1943 when Saint Francis’s Church was struck by lightning. The lightning (and someone stole the photo I used to have, a historical photo which showed that it was exactly 4.25 in the afternoon when the lightning struck) knocked down part of the bell tower of Saint Francis’s Church. Down below, a team of workmen had been working on a drain and the great stones fell on two of the men and killed them outright. My uncle, Agustin Sautto, was standing in front of the church, leaning on a lamp post that was like the rails from a railway track, and that is where the lightning touched earth, and my uncle was hurled into the middle of the street. My grandfather was at his desk at home and he saw him flying up and landing in the middle of the street. My grandfather went running out and said: “What has happened, Agustin, whatever has happened?” And my uncle said: “Nothing, Dad, I just had a bit of a fright, that’s all.” How could he say that nothing had happened to him, if about nine months later he passed away. He lost consciousness, he got Stokes-Adams syndrome, which causes a paroxysmal shift in the normal rhythm of the heart. He went to Mexico City several times to see cardiac specialists, but as no treatments existed, he died a few months later here in San Miguel.

Luis Miguel Villarreal

 

Agustin Sautto died a few days after he was struck by lightning outside Saint Francis’s Church. He was very badly affected and died a few days later.

Graciela Cruz

 

Agustin Sautto was the richest man in San Miguel, I believe. He was the son of a certain Mrs. Vazquez, who was the owner of the house about which we are talking.

Jose Ignacio Reyes Retana

 


I was born in ‘42, so I was very little when lightning struck and knocked down part of the bell tower of Saint Francis’s Church. My mum used to have a stand outside the temple and I was with her. On one side of us, was one of my mother’s comadres, at her own stand. Although there was not a cloud in the sky that afternoon, suddenly we heard a loud crack of thunder and we saw how the lightning struck the tower and knocked down several bits of stone. Without knowing what was happening, my mum, when she heard the thunderclap, she pressed herself against the wall and I ran after her, I wanted to get inside the church, but it was closed at that hour. The pieces of stone could have killed us because they fell almost on top of my mother’s stand. Nothing but dust fell on her comadre´s stand, which was about five metres away. We heard that the lightning killed just one person, almost immediately. At that time, the ambulance station was in Nuñez Street, but there were no ambulances there at the time, so the stretcher bearers came running on foot to pick up the person who was lying there in the middle of the street. I don’t remember very well exactly what happened because I was a very little girl when it all happened, but it seems that the lightning struck this man who was standing outside the house where the primary school used to be and the impact threw him a long way and he landed in the middle of the road, or something like that. I don’t know who the gentleman was that died and I hope he is resting in peace.

Soledad Gonzalez

 

My Auntie Lupe, the Cristera, used to tell us about the time when the bell tower of Saint Francis’s Church was struck by lightning. She was in the garden with some other people and the clapper of the bell fell right into her skirt! She used to wear those long skirts and the clapper of the bell fell right there. If it had hit her or anyone else directly, it would have killed them.

Maruja Gonzalez

 

My brother Juan used to talk about that lightning business, because he had a job as a clerk in the Revenues Office and an aunt of ours had a job as a cleaner in the same mansion. He used to say that it was in the afternoon, that he was there on the balcony of the place with some other people and that our auntie was sweeping outside in the street. There was a very frightening thunderclap and they saw how part of the tower of the church fell down in front of them. I don’t remember if he ever told us about whether anyone had died, but he did say that our auntie ran out into the middle of the road to help because the lightning had struck a man who was lying there stretched out almost in front of the Revenues Office. Then my brother, Juan, and his workmates ran down to help, too.

Salvador Ochoa

viernes, 1 de noviembre de 2013

Leyendas de Guanajuato: El alma que entró al infierno



LA ESPANTOSA VISIÓN DE UN OBISPO QUE LEVITABA

Sucedido en San Felipe, Guanajuato


Déjame contarte una leyenda familiar y tómala así y sólo eso –anticipa Jorge Borjas Benavente, radicado en San Luis Potosí. Contaba mi tía que el abuelito de ella estaba de monaguillo en una misa en San Felipe, Guanajuato, una vez que fue un obispo de León a dar la misa. A ese obispo lo tenían por santo por muchas razones, que por su bondad y cosas así, pero sobre todo porque levitaba. Sucedió que al momento de la consagración, el obispo empezó a levitar y la gente se quedó asombrada. Levitó y levitó hasta que se cayó como bulto. Se armó tanto el alboroto que uno de los sacerdotes le dijo al monaguillo, o sea al abuelito de mi tía, que fuera a la sacristía a traer sales o alcohol o lo que fuera para reanimar al obispo. Obviamente el niño se asustó mucho e hizo lo que el sacerdote le pidió.

Años después, aquel monaguillo contaba que el obispo dijo cuando ya estuvo reanimado, pero todavía alterado por una visión: “Acabo de ver la escena más horrible que he visto en mi vida. Acaba de entrar el alma de Juárez al infierno”.

Ésa es la leyenda familiar, que el bisabuelo estuvo traumado mucho tiempo por haber presenciado ese momento de la levitación del obispo, del alboroto y, sobre todo, por sus palabras. Y contaba que, efectivamente, el momento más dramático sucedió justamente cuando llegó la noticia oficial de la muerte de Benito Juárez, cuando aquel obispo estaba levitando y cayó como bulto por haber visto la peor escena de su vida, o sea que alma de Juárez había entrado al infierno, según la visión del obispo.

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viernes, 29 de julio de 2011

Tradiciones y costumbres mexicanas: La Fiesta de la Cueva en Guanajuato

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LA FIESTA DE LA CUEVA
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(Tradición de Guanajuato)
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La ciudad de Guanajuato siempre está de fiesta. No pasa día sin algún evento cultural o popular en esta ciudad. Ese ambiente es parte de las rutinas. Las condiciones del clima no son impedimento para que los lugareños y los visitantes disfruten de la siempre amplia cartelera cultural y de espectáculos. El bullicio en todos los rincones es común, pero sólo en el centro se ven aglomeraciones, principalmente durante los fines de semana. Pese a ello, hay un día en el devenir guanajuatense cuando las rutinas se rompen por completo; en cierto rincón se ve más gente que nunca (las noches cervantinas se quedan cortas en comparación): toda la falda del famoso Cerro de La Bufa, o Los Calderones, toma una vida diferente; las típicas tonalidades sepias, pardas y los manchones de verde vegetación se tornan en una impresionante gama de abigarrados colores. Medio mundo sube en peregrinación a la cueva de San Ignacio; hoy es su día, su fiesta; es el 31 de julio. Texto de Homero Adame.
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Las procesiones inician con una velada en la víspera. A media noche, el cerro se ilumina con las teas y con las velas que los peregrinos llevan en sus manos. Los cohetes surcan el oscuro cielo para explotar en mil chispas de colores. Es un espectáculo sin igual. Luego la gente entona "las mañanitas" y muchos se quedarán allá arriba hasta el día siguiente. Quienes no subieron en la noche lo hacen desde temprano después del amanecer. Son pocos los que dejan pasar esta oportunidad para ir a la cueva y pasar un día de campo lejos de sus rutinas, pero teniendo a su querida ciudad a sus pies. Artículo de Homero Adame.
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Son tres las cuevas que a lo largo de los años han sido parte fundamental de la Fiesta de la Cueva, o fiesta de San Ignacio: la cueva encantada, la cueva de Los Picachos y la cueva nueva. En la cueva encantada (donde, por cierto, existen unas pinturas franciscanas sin fecha) se realizaba originalmente esta singular celebración, pero como quedaba muy lejos, fue reemplazada por la cueva de Los Picachos. Ésta ha caído en desuso también, pero sigue siendo visitada por los peregrinos. En la actualidad, la misa a San Ignacio se celebra en la cueva nueva, al medio día. Ahí existe un altar y es tan espaciosa que caben muchísimas personas.
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Son tantos los peregrinos y curiosos que en los últimos años resultó necesario organizar el camino. El ascenso a la cueva ya no es directo como antes, ahora se tiene que rodear por el paso de "Las Comadres" y luego bajar a la cueva para finalmente descender por el sendero convencional. En ciertos puntos, incluso, hay escaleras para que la bajada sea menos peligrosa. Aparte de los peregrinos a pie, existe un grupo de personas que sube a caballo. Ellos son algo así como una cofradía y se auto denominan "Los templarios". Algo muy relevante es el hecho de que aquí no haya matachines, como sucede en muchas otras fiestas, pero esto no le resta méritos, ni color, ni ambiente.
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En toda la ruta de subida vamos encontrando a los vendedores ambulantes y a los de ocasión que aprovechan este día para ganarse un dinero extra, así como a los músicos que entonan melodías bajo petición. Resulta simpático ver a los paleteros con sus carritos por ahí. No nos queda más que preguntarle a uno de ellos cómo le hace para subirlo. "Empujando y con mucho sufrimiento, porque no hay que fallarle a nuestro Nachito", es su respuesta. Asimismo, nos percatamos de que los peregrinos son de cualquier edad, desde niños hasta ancianos, como don Miguel Hernández, quien con más de 80 años a cuestas ha participado en esta festividad desde que tiene uso de razón, según nos explica. Ensayo de Homero Adame sobre la fiesta de San Ignacio, en Guanajuato.
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A mitad de camino encontramos la cueva nueva. Ésta no es natural porque fue hecha por los cantereros, quienes de aquí extrajeron muchísima cantera verde que hoy en día engalana innumerables fachadas guanajuatenses. Un poco más arriba hay que tomar la desviación y ascender hasta el paso de "Las Comadres", que es en sí el punto más alto a visitar en este recorrido.
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Son varias las tradiciones que siguen vigentes durante esta procesión. Una de ellas señala que los peregrinos deben primero detenerse en la cueva nueva (donde se oficia la misa), luego subir para visitar los picachos de "Las Comadres" y después continuar a la cueva de Los Picachos. Otra tradición, y quizá la primigenia, es venir en peregrinación con el afán de pedir la lluvia a los dioses, las deidades o a San Ignacio y, en efecto, después de las seis de la tarde normalmente cae una tormenta. Como todo mundo lo sabe, para esas horas ya han bajado del cerro y los que no, pues tendrán que buscar refugio en alguna de las cuevas o en cualquier abrigo rocoso por ahí, que son muchos, por cierto.
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La Fiesta de La Cueva es en sí una fusión de creencias y tradiciones tanto autóctonas como religiosas traídas durante la conquista. Para comenzar, tenemos el culto a las deidades de la lluvia, muy propio de las sociedades agrícolas de la antigüedad. Luego encontramos el culto a las cuevas con todos los mitos que esto implica. Finalmente, observamos el aspecto religioso moderno, con San Ignacio de Loyola como estandarte, quien fue, por cierto, el patrón legítimo de la ciudad al ser introducido por los primeros mineros (en la actualidad, Guanajuato tiene también como patrona a la Virgen de Guanajuato). Ahora bien, si estudiamos más a fondo la vida e historia de San Ignacio, encontramos un elemento muy interesante en el hecho de que él pasó mucho tiempo en la cueva de Manresa, en España; cueva donde existían pinturas "diabólicas" (¡rupestres!) y era sitio ritual de los hechiceros locales. Este dato es interesante porque en Guanajuato existe o existió algo similar en las dos cuevas viejas (¡con pinturas rupestres también!), donde algunos brujos se reunían para celebrar sus aquelarres con danzas, cánticos y ritos al fuego.
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Después de admirar los míticos picachos de "Las Comadres", continuamos el ascenso hasta llegar a la cima, desde donde se aprecian unas panorámicas poco conocidas de Guanajuato. Luego de platicar con algunas personas, quienes nos cuentan ciertas leyendas, iniciamos el descenso para llegar a la cueva de Los Picachos. Muchísima gente anda por ahí. En las paredes de esta cueva poco profunda aún se aprecian algunos restos de antiquísimas pinturas rupestres -las figuras prehistóricas casi han desaparecido por causa del graffiti (sólo quedan tres, y esto gracias a que debido a la altura son poco accesibles para los vándalos). Asimismo, hasta hace algunos años hubo ahí una pintura de San Ignacio de Loyola (con fechas de 1840 y 1874), pero alguien decidió cubrirla con pintura blanca (dicen que el encargado de tal barbaridad fue un cura "de la religión", o protestante). Es fácil notar que esta cueva ha sido vandalizada constantemente a través del tiempo. Entretanto, resulta interesante escuchar a los padres de familia explicarles a sus hijos que en el pasado no había graffiti y existían pinturas muy hermosas. A viva voz, muchos demuestran su coraje y anhelan que alguien se haga cargo de limpiar el sitio y restaurar las imágenes. Lamentablemente, esto suena algo utópico, ya que la cueva sirve como establo de borregos a lo largo del año.
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Un poco más abajo, por ese mismo cañón, existen unos abrigos rocosos donde descubrimos varias pinturas neo-rupestres. Éstas son de serpientes, caballos, lagartijas y motivos mitológicos, muy bien logradas (aunque de colores chillantes), tal vez hechas hace algunos 30 años o más, pero ya también han sido víctima de los vándalos. Y finalmente, a pocos metros de ahí, luego de bajar por una escalera de madera, volvemos al camino cerca de la cueva nueva. Las nubes anuncian un chaparrón. La gente apresura el paso para llegar abajo antes de que caigan las primeras gotas. Al atardecer la peregrinación concluye, una fiesta más a San Ignacio va quedando en el recuerdo, y la lluvia llega puntual. La gente ha cumplido y las deidades también. Texto de Homero Adame encontrado en uno de sus blogs.
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Cómo llegar:
El acceso más corto a la cueva nueva es por la carretera panorámica que rodea a la ciudad, hacia el sur, iniciando el ascenso a la altura de la estación de la Comisión de Electricidad.
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Nota: este texto fue publicado en el número 305 de la revista
México Desconocido, de julio de 2002, en el cual se incluyeron dos leyendas relacionadas con las cuevas.

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viernes, 20 de mayo de 2011

Mayorazgo de Jaral de Berrio en el siglo XVIII - 2da parte

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EL MAYORAZGO DE JARAL DE BERRIO – 2DA PARTE

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Aquí va la segunda parte de las haciendas que hacia finales del siglo XVIII formaban parte del mayorazgo de Jaral de Berrio fundado por Miguel de Berrio y Zaldívar y Ana María de la Campa y Cos.

Como se mencionó en la primera parte (sigan este enlace: haciendas de Jaral de Berrio – 1ª entrega para verla) se trata de un proyecto enfocado principalmente en la historia oral de las muchas haciendas que comprendieron este mayorazgo –se dice que el más importante que hubo en la Nueva España.

Si alguien tiene información sobre alguna de estas haciendas y desea compartirla por este medio (a través de los comentarios o directamente al correo que aparece en el perfil), será de mucha ayuda para enriquecer la investigación. Me comunicaré directamente con todos los informantes y tendrán el crédito y copia del libro cuando esté publicado.

Hacienda de AJUCHITLÁN

Ubicación: Colón, Querétaro

Historias: poco se platica de la época de los marqueses de Jaral de Berrio como dueños de esta hacienda. Las historias tienden a mencionar a hacendados más recientes.

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Estancia de EL CARRETÓN

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Historias: en la época de los condes, aquí organizaban charreadas y jaripeos.

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Estancia de LA CIENEGUILLA

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Historias: Miguel de Berrio tuvo problemas con Ana de Lanzagorta, quien era la dueña de la hacienda La Quemada porque los linderos entre ambas haciendas no estaban bien definidos en La Cieneguilla. Se fueron a litigio que perdió el marqués de Jaral.

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Estancia de LAS NEGRITAS

Ubicación: San Felipe, Guanajuato

Historias: como aquí no había casas, excepto trojes, los trabajadores se las ingeniaron para construir “cuevas” en las trojes mismas, que les servían como casa-habitación.

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Hacienda de ESCOLÁSTICA

Ubicación: Pedro Escobedo, Querétaro

Historias: aquí hay dos haciendas, la antigua que perteneció al mayorazgo de Jaral de Berrio y está bastante destruida, y una más reciente propiedad de una familia de apellido Aspe. La iglesia es de la época antigua, aunque ha sufrido remodelaciones.

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Hacienda de LA “D”

Ubicación: Pedro Escobedo, Querétaro

Historias: entre muchas leyendas, platican del fantasma de una persona que murió asesinada en uno de los patios de la casa.

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Hacienda de VICENTE DE FERRER

Ubicación: El Marqués, Querétaro

Historias: aquí se habla de túneles y tesoros.

Muchas de las historias están relacionadas con la contigua hacienda de Chichimequillas (que es más nueva). ¿Alguien sabe alguna historia que hable de la época cuando los Berrio-de la Campa y Cos o el conde Juan Nepomuceno de Moncada fueron los propietarios?

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Hacienda de XUCHITLANCITO

Ubicación: Pedro Escobedo, Querétaro

Historias: el casco de esta hacienda parece muy reciente, aunque tiene elementos de la época de los marqueses del Jaral de Berrio.

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