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miércoles, 4 de febrero de 2015

Los niños emparedados en la presa de San José





“Los niños emparedados en la presa de San José” es una leyenda potosina que se publicó en el libro Misterios, leyendas de San Luis Potosí, de Homero Adame en 2014 y reeditado en 2024. El autor recreó esa misma leyenda que ya había publicado en 2010 en su libro Mitos y leyendas de todo México, por Editorial Trillas. En octubre de 2014, el periódico Metropoli San Luis publicó una leyenda similar, tomando como punto de partida la leyenda original de Homero Adame.
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La presa de San José se construyó gracias a una sociedad mercantil constituida por Matías Hernández Soberón, Felipe Muriedas y Blas Escontría. Los trabajos comenzaron el 19 de marzo (día de San José) de 1894 y se llenó por primera vez en septiembre de 1903. Treinta años después, en septiembre de 1933, cayó tanta lluvia que se reventó la represa La Constancia, provocando inundaciones en las partes bajas de la ciudad, especialmente en el barrio de Santiago. Hay una calle en el barrio que se llama Ciclón, recordando aquella inundación.

Esta leyenda también fue publicada en 2014 en el libro Misterios, leyendas de San Luis Potosí, de Homero Adame y reeditada en 2024. 

El libro está disponible en librerías y también en Amazon:

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Y para formato electrónico:

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viernes, 4 de julio de 2014

Leyendas de muertos: El carretón de la muerte

EL CARRETÓN DE LA MUERTE
Leyenda de Matehuala, SLP

Todavía cuentan aquí en Matehuala de una carreta fantasma que pasaba por la calle de Reyes a eso de las tres de la tarde y seguía su camino hasta desaparecer en el panteón Hidalgo. La carreta iba dirigida por un hombre con un látigo y la gente escuchaba los latigazos. Como esa calle antiguamente era de piedra bola y no de pavimento, y la carreta iba jalada por caballos, entonces dicen que los cascos de éstos al pisar aventaban chispas.

A esa carreta le decían «el carretón de la Muerte» porque cuando pasaba, o más bien como que la veían o nada más la escuchaban pasar, se decía que alguien iba a morir aquí en Matehuala y, a decir de muchos, este presagio nunca fallaba porque a los pocos días alguien se moría y lo llevaban a enterrar al mismo panteón Hidalgo.

Hay una historia parecida, aunque algunas personas no creen que sea la misma del carretón de la Muerte. Esa historia narra de una señorita que tenía un novio, pero su familia se oponía a esa relación y ya la tenían comprometida para casarse con un hombre a quien ella no quería. Ante su agobio ella decidió fugarse con su novio y éste aceptó gustoso.

Para esto, la mamá de ella había sido una mujer muy dura, aunque para ese entonces ya había muerto. Entonces la pareja se subió a la carreta para escaparse y vieron que estaba sentada con ellos una mujer. La señorita se sentó en la parte de los pasajeros donde estaba esa mujer y el muchacho se sentó con el cochero. En ese momento el cochero le preguntó al muchacho: “¿A dónde vamos?”. Y el muchacho le dijo: “Síguele, yo te voy diciendo adónde.” Sin embargo, la mujer que iba sentada a un lado de la señorita fue la que le indicó al cochero que se dirigieran primero hacia el panteón.

Cuando llegaron al panteón Hidalgo la mujer se esfumó de la carreta y para cuando la señorita se percató de esto, aquélla ya estaba en el umbral del cementerio. Entonces la señorita oyó una voz de ultratumba que le dijo: “Tú no te vas a casar nunca.” Del susto el muchacho corrió y nunca lo volvieron a ver, y la muchacha nunca se casó.

Entonces se cree que la mujer que los llevó al panteón y que fue la misma que le dijo la señorita que nunca se iba casar, era la difunta madre de la señorita.

 
Esta leyenda, narrada por doña Carmela Alcocer, fue publicada en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, en la colección “Cantera la Voz”, como parte del Programa de Fomento a la Lectura durante la Feria del Libro de Matehuala, 2005.

Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. San Luis Potosí. 2005.
Recopilación: Homero Adame
Edición: Mtra. Déborah Chenillo Alazraki.
Diseño: Beatriz Gaytán Reyes.

martes, 1 de octubre de 2013

Mitos y leyendas del Altiplano: Un antiguo pueblo debajo del cerro Coronado




UN ANTIGUO PUEBLO DEBAJO DEL CERRO CORONADO


Leyenda escuchada en San Rafael, municipio de Charcas, S.L.P.



En muchas partes del mundo existen relatos de pueblos fantásticos que contienen elementos convencionales para este tipo de mitología: cueva, pueblo ignoto y trasposición o alteración perceptual del tiempo, dígase sensorial y /o también física. En la región del Altiplano se cuentan varias historias con características similares, como veremos en este ejemplo.

(Puedes leer otro relato similar siguiendo este enlace: )

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Entiendo que sí es cierto eso del pueblo encantado debajo del cerro Coronado. Mi abuela nos platicaba que un pariente de la gente de antes de ella, pero qu’ella no conoció pero le platicaban de él, que una vez andaba por ese rumbo con su mula cargando lechuguilla pa’ tallar cuando vio una cueva ai en el cerro de Coronado, y que se l’hizo curioso porque nunca l’había visto a esa cueva y eso qu’él sabía andar muncho por allá. Entonces ató la mula a un mezquite ai afuera y se metió a la cueva. Anduvo mucho rato y eso que no llevaba tea, pero se miraba como que había luz adentro. De rato de muncho andar dio con un pueblo que parece qu’era de indios y ai s’estuvo con ellos un rato. Bueno, él pensó que había estado nomás un rato. Entonces que cuando salió ya era de noche y s’encontró que la mula estaba muerta y qu’el esqueleto era puro carcajo de a tiro, ya blanco de viejo, y que los bultos de lechuguilla ya eran puro polvo.

   Bien cansado llegó su casa, pero ya su casa estaba tirada de abandono y el ranchito donde vivía ya era más grande. Se durmió afuera de lo qu’era su casa y en la madrugada se puso a platicar con unos señores porque quería saber por qué estaba todo ansina de diferente, ¿vedá? Luego fue a platicar con otras gentes que le dijeron qu’eran sus parientes, pero parientes de munchos años después. O sea que le dijeron qu’ellos sabían de una plática de un tío que se había perdido y ahora parece qu’era él. Entonces él venía siendo como el tío abuelo de esas gentes.

   Esas gentes eran de la gente de mi abuela, pero ella no conoció al señor que se había perdido en ese pueblo de indios porqu’es una historia de más atrás del tiempo que le concedió Dios nuestro Señor a mi abuela.

Nota: la imagen de los cazadores indígenas fue tomada de este blog en Internet: http://ferzvladimir.blogspot.mx/2010/10/enriiquillo-guerrero-y-estratega-de.html. Que el enlace sirva como crédito y agradecimiento a su creador.
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martes, 4 de junio de 2013

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: Abrieron una puerta del infierno



ABRIERON UNA DE LAS PUERTAS DEL INFIERNO
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Leyenda de Villa Juárez, SLP
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Bien sabemos que muchas anécdotas pueden convertirse en leyendas con el paso del tiempo, y más, si hay un acontecimiento trágico implícito. Cuando existen testimonios del suceso, se registra por lo menos una versión oficial, pero la voz popular, tarde o temprano, enriquece la historia a su manera para hacerla más dramática y convertrila en leyenda.
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Un mal día de noviembre de 1972, en el municipio de Villa Juárez ocurrió una de las peores catástrofes jamás registradas en la historia del estado. Cuando el mineral de azufre, Guaxcamá, estaba en pleno apogeo de producción, una tarde explotó. Cuentan que era sábado y había una boda muy concurrida en el poblado. Muchos mineros disfrutaban del convite, pero al parecer los del turno vespertino se encontraban laborando dentro de la mina. Al momento del terrible accidente, toda la gente en el exterior alcanzó a huir, pero de los trabajadores que se hallaban en el interior nada se supo; nadie se atrevió a meterse a los socavones, ya que cualquier labor de rescate hubiera resultado prácticamente imposible.
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El pueblo de Guaxcamá no era pintoresco, pues fue construido en la década de los años 50’s del siglo pasado, con arquitectura moderna para la época; existían casas, oficinas, almacenes, una plaza, una iglesia, una escuela y una cancha deportiva. Algo muy extraño es que el fuego abrasó el suelo al grado de derretirlo, sin embargo, las construcciones sufrieron pocos daños y quedaron marcadas en grado mínimo por las llamas, aunque en la actualidad se encuentran en ruinas por el abandono.
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Son muchas las versiones del motivo de la explosión de la mina. El veredicto oficial señaló que fue debido a un corto circuito, mientras que otras fuentes echaron la culpa a unos mineros desprevenidos que al parecer prendieron una antorcha donde había gases acumulados. Lo cierto es que durante varios meses, según testimonios de vecinos de la ex hacienda de Guascamán, de Villa Juárez e incluso de Cerritos, el fuego que salía de la boca de la mina podía verse a varios kilómetros de distancia.
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Sin embargo, una de las versiones con mayores matices de leyenda dice que los mineros habían estado excavando en profundidades insospechadas y tuvieron miedo de seguir, pues las rocas sonaban huecas, no eran sólidas y, además, se percibía un olor mucho más fétido que el azufre. Era viernes y al terminar su turno, los trabajadores explicaron a los ingenieros que tenían un mal presentimiento y que sería mejor continuar por otro socavón.
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Pero los jefes no aceptaron excusas; argumentaron que requerían mayores cantidades de azufre porque la compañía había ordenado incrementar la producción. Entonces, obligaron a los trabajadores del turno vespertino de aquel sábado aciago a que avanzaran con las labores de extracción. Sólo algunos mineros se negaron a bajar a ese punto e incluso amenazaron con ponerse en huelga –ellos fueron los que vivieron para contar la tragedia y dar su versión de los hechos. Según esto, al momento en que los compañeros que andaban en las profundidades de la tierra y le pegaron con el pico a una roca muy blanda, se abrió una de las puertas del infierno y en ese mismo instante la catástrofe empezó.
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Algo más sobre Guaxcamá
Todo mundo ha oído decir que Real de Catorce es un pueblo “fantasma”, pero muy poca gente sabe que en la Región Media de San Luis Potosí existe un lugar verdaderamente fantasma. Se llama Guaxcamá y fue un mineral de azufre, en el municipio de Villa Juárez. Es tan fantasmal, que ahí ni siquiera corre el aire en este mes de ventiscas. ¿Te gustaría conocerlo?

Durante sus años de esplendor, Guaxcamá creció como una villa con arquitectura de los años 50 del siglo pasado, pero dejó de existir por causa de una explosión adentro de los socavones. Hoy en día no hay nada, excepto construcciones abandonadas, ruinas, un enorme cráter de mina y suelos fundidos por un incendio apocalíptico. Éstos, de color gris-blancuzco, nos hacen imaginar cómo es la superficie de la luna: inhóspita, desprovista de vegetación; solitaria.


Guaxcama se localiza a 3 km de la ex hacienda Guascamán y ésta a 14 km de Villa Juárez, por un camino pavimentado.

Esta leyenda fue publicada el 2007 en el libro Mitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí, de Homero Adame. Secretaría de Educación del Estado y Secretaría de Cultura. San Luis Potosí.

En 2023, el autor hizo una segunda edición con un diseño editorial diferente, con correcciones y mejoras a la original y añadió historias inéditas de varios municipios.


El libro está disponible en librerías potosinas como Ochoa y Española. En Monterrey: en la librería Publi-Arte, en Calzada Vasconcelos de San Pedro Garza García.


También está disponible en Amazon para formato impreso:

https://www.amazon.com/dp/6072949789

Y en Kindle, para formato electrónico:

https://www.amazon.com.mx/dp/B0CV4S78Q9