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martes, 1 de enero de 2013

Tradiciones y costumbres mexicanas: las cabañuelas mayas


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LAS CABAÑUELAS, SEGÚN LA TRADICIÓN MAYA

Resulta difícil establecer con exactitud del origen de la tradición de las cabañuelas, pero algunas fuentes señalan que surgió en:
  • Babilonia: con el Zamuc, o “Fiesta de las Suertes”, del calendario babilónico, cuya versión hebrea sería la “Fiesta de los Tabernáculos”.
  • La India: allá también tenían doce días en la mitad del invierno para vaticinar las condiciones climáticas próximas.
  • México prehispánico: se cree que los aztecas adoptaron de los mayas este conocimiento (el cual se adaptó al calendario gregoriano). Como en ambos casos sus calendarios constaban de 18 meses de veinte días cada uno –más cinco días adicionales que no entraban en los meses–, los primeros 18 días de enero servían para cada uno de los meses y los dos días restantes predecían otros fenómenos: el 19 para pronosticar el tiempo del solsticio de verano y el 20 para el solsticio de invierno.
  • En cuanto a otros grupos de Mesoamérica y Aridoamérica, al parecer nada se ha escrito al respecto, aunque podría suponerse que también tuvieron un sistema similar y, aventurándonos un poco, algunas de las interpretaciones que se le dan a las cabañuelas en el Noreste de México podrían ser tradición de las antiguas tribus –ahora extintas– que habitaron toda esta amplia zona.
Ahora bien, en enero de 2010 leí un artículo muy interesante sobre las cabañuelas, de acuerdo con la tradición maya; se me hizo interesante tanto por la similitud con la tradición norestense (se puede leer en este enlace: Las Cabañuelas, modo de pronosticar el clima) sobre este tema como por los datos adicionales que muchos de nosotros desconocemos en el resto del país. Dicho artículo lo encontré en la revista Desafío, número 10, y el artículo lo escribió Bernardo Caamal Itzá, quien me autorizó reproducir fragmentos para agregarlos aquí a mis blogs.
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Los mayas ¿aún realizan el Kok K’íin o cabañuelas?
– conocimientos intangibles que permiten analizar el clima
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Enero, mes en que se realiza el registro del tiempo y durante este lapso se tendrá información muy general de lo que sucederá en todo el año, a esta actividad de observación [los mayas] le llaman Kok K´íin o cabañuelas. Quienes poseen este tipo de conocimientos milenarios diariamente observan el clima. Su fuente de información proviene de diversos elementos que están en su alrededor, destacando al sol, la luna y las estrellas.
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Las flores y la cantidad de frutos de los árboles –como el Béek, Ya’axnik, Jabin, Belsink che´, Ya’axche’–, así como el comportamiento de los animales, como los cerdos, las gallinas, pájaros, cigarras y las hormigas, también son considerados en los registros como datos complementarios.
Mientras que en los hogares mayas se observan otras particularidades, como la condensación de la sal y del yabaknaj –acumulamiento de bióxido de carbono que se encuentra en las puntas de la palma de huano del techo de las casas tradicionales–, el cual al absorber la humedad ambiental termina por condensarse, hecho que indica la cercanía de las lluvias en las próximas horas.
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Atilano A. Ceballos Loeza resalta que los doce primeros días [de enero] corresponderían a lo largo de los meses. Los días 12 y 13 sería diciembre, luego retroceden los meses conforme avanzan los días, de tal manera que el día 24 correspondería al mes de enero. A partir de ahí, a cada día le correspondería dos meses, por ejemplo, el día 25, las doce primeras horas serían enero y las otras doce febrero. Por último, el día 31 –nos aclaró José Anastasio Euan Romero, de Chablekal, municipio de Mérida, Yucatán–, considera que las veinticuatro horas que tiene el día, entonces en este caso, a cada hora le asignan un mes, partiendo desde la madrugada, iniciando de nuevo con el mes de enero y llegado el mediodía, se reinicia con el mes de diciembre hasta concluir con el mes de enero, y de esta forma se cierra el ciclo de observación.
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Si les interesa leer más sobre este tema u otros relacionados con las tradiciones mayas en torno a la agricultura, pueden visitar el sitio http://www.fpy.org.mx/, o bien, hacer clic directamente en este enlace subrayado: Fundación Produce Yucatán, A.C.

viernes, 9 de marzo de 2012

Mitos y leyendas del Altiplano: Auroras boreales


AURORAS BOREALES EN EL NORTE DE MÉXICO
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Testimonio escuchado en algún lugar donde colindan los estados de
Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Zacatecas
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—Mire que hay cosas que uno no se puede explicar porque no sabemos qué son –anticipa don Ramón Maldonado, un campesino como de 85 años de edad, radicado en el municipio de El Salvador, Zacatecas–. Se lo cuento porque luego unos dicen que son cosas que de fantasmas, que del diablo, que de Dios y que hasta de los marcianos –ansinita mero decían antes, que de los marcianos. Esto que le voy a platicar a mí me tocó verlo cuando estaba chiquitillo y vivíamos allá por los rumbos de San Jorge, y no nomás a mí me tocó verlo sino que a muncha gente también.
Sí sabe usté de los cometas, ¿vedá? Bueno, eso que veíamos en el cielo no eran cometas, eran luces que se movían de un lado a otro, ansina como borniándose. Haga de cuenta que ya en la noche, de esas noches sin luna, en el cielo, hacia el norte, salían luces de colores que bailaban, sí, haga de cuenta que bailaban. ¿Qué serían? Vaya usté a saber. (Testimonio recopilado por Homero Adame.)
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—Han de haber sido lo que en ciencia se llaman auroras boreales –le digo a don Ramón–. Se sabe que muy al norte, cerca del Polo, se dan esos fenómenos de luz, pero es raro, muy raro, que se vean hasta acá. (Historia recopilada por Homero Adame.)
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—Ah, mire… Entonces son cosas de la ciencia. Pero de esto que le cuento fue nomás una vez, cuando yo estaba chiquitillo y pastoreaba cabras.
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—¿Cómo cuántos años tendría usted entonces?
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—No, ¿pos qué será?, como unos diez.
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—¿Y cuánto tiempo duró eso que veía?
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—Duraba muncho rato. Yo creo que toda la noche hasta el amanecer, pero no nos quedábamos mirando eso porque nos recogíamos temprano; sí, antes la gente se recogía temprano. (Relato recopilado por Homero Adame.)
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—¿Y fueron varios días?
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—Sí, yo me recuerdo que sí. ¿Qué habrán sido? A lo muncho una semana y luego ya no volvimos a mirar esas luces en el cielo.
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—¿Y de qué color se veían esas luces?
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—Me acuerdo que eran varios colores, que rojos, que amarillos, que verdes y todo el cielo hacia acá el norte se miraba muy bonito.
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—Oiga, ¿y las chivitas no se ponían más locas?
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—No. Ya ve que ellas campean de día y en la noche uno las mete a los corrales o se echan a dormir en el monte. Por eso no podría decirle si con aquellas luces se pusieran más locas. Los perros sí se daban cuenta y le ladraban a las luces en el cielo; de eso sí me acuerdo.
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—¿Y por qué cree usted que la gente pensaba que era cosa de los marcianos?
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—Pos habrá sido por “falta de ignorancia”, creo yo. Es que ya ve que cuando uno no se puede explicar algo, pos le echa la culpa a los fantasmas o a las brujas o a lo que sea, y como eso se miraba en el cielo, pues créibanos nosotros que era cosa de los marcianos; sí, eso decían las gentes mayores.
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—¿Y las gentes mayores habían visto algo así antes?
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—Me parece que sí, pero no me acuerdo bien. O sea que decían que era como los cometas que luego vienen de vez en cuando.
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Nota: las imágenes de auroras boreales fueron tomadas de dos sitios de Internet, Arteleku y Euroexpress. Que los enlaces sirvan de crédito a sus autores.

Puedes encontrar más leyendas de Coahuila o de México en otros libros del investigador Homero Adame disponibles en Amazon, por ejemplo, accede a la coleccción en este enlace: Biblioteca Homero Adame : mitos y leyendas mexicanas.

O bien, ve directamente a uno de sus libros más recientes: Mitos y leyendas del norte de México.

miércoles, 5 de enero de 2011

Mitos y leyendas del Altiplano: El lagarto (parecido a la “culebra”) - dos versiones

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EL LAGARTO
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(Versión escuchada en Solís, Villa de Guadalupe, S.L.P.)
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Así igualito que la culebra, también cae un lagarto. Todo mundo sabe que el lagarto es más malo que la culebra porque trae más agua y arrasa con todo. La única vez que yo he sabido de un lagarto fue el que cayó en Laguna Seca (municipio de Charcas) hace muchos años –a la Laguna Seca le llaman así pero ya se enlagunó; es que hace cuna ahí. Donde están las casas no hay problema porque están en alto, pero cuando cayó aquel lagarto que le digo a la gente le dio mucho miedo porque todo se empezó a llenar y ya parecía un tanque. Era mucha agua la que trajo el lagarto. Y no paraba, cada rato seguía subiendo y subiendo el agua y alcanzó algunas casas y también se metió a la hacienda y a la fábrica de mezcal.
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O sea, como le digo, la laguna está abajo y las casas están en alto, pero la laguna pues ya no existe, ya está seca, por eso el pueblo se llama Laguna Seca. Pero aquella vez que cayó el lagarto, la laguna agarró mucho más agua de su capacidad y hasta empezó a cubrir las casas. La gente tuvo suerte de que no se haya llevado sus casas, porque si no a mí se me hace que hubieran abandonado el pueblo. (Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.)
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(Leyenda escuchada en Palma Pegada, Salinas, S.L.P.)
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Ándele, sí, la culebra es mala de a tiro, pero acá nosotros sabemos por l’experiencia qu’el lagarto es pior. Cómo le diré... mire, se forma una nubecilla así como en forma de lagarto y avienta pero munch’agua; avienta muncha lluvia y donde cae, ¡cae de trancazo! (Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.)
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Hace com’unos tres años cayó un lagarto aquí en Palma. Ése sí me tocó porque yo estaba aquí. Llovió como unos... serían unos 15 minutos, pero cayó muncha pero munch’agua. Yo nunca había vido [sic] tant’agua en mi vida, y corría ansina como si fuera río en lugares donde no hay ni siquiera arroyos. La gente andaba muy asustada, y yo también, pa’ qué voy a decir que no. Luego ai entre las pláticas los viejitos dijeron que ése fue un lagarto porqu’ellos sí saben d’esas cosas. (Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.)

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El lagarto, un reptil perteneciente a la orden de los cocodrilos (Crocodilia), que sólo habita en China y en algunas regiones sureñas de los Estados Unidos, es objeto de diversas creencias populares. En México se le confunde con el cocodrilo o con el caimán y, como animal, asimismo es un motivo importante dentro de nuestra mitología.
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No obstante lo anterior, el lagarto también aparece en ciertas creencias del Altiplano (región cultural que comprende partes de Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas), en particular relacionado con la lluvia, tal vez como variante de la culebra. Con esto, podríamos decir que esta variante del lagarto es un motivo sin equivalente en la mitología universal. (Explicación de Homero Adame.)
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Puedes encontrar más textos sobre este tipo de fenómenos en este enlace: Creencias y supersticiones
O también en el libro Creencias, mitos y leyendas de animales, disponible en Amazon..


En torno a la hacienda de Solís busca en Amazon el libro de haciendas del Altiplano.