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miércoles, 12 de octubre de 2022

Una mujer convertida en árbol - leyenda de Ciudad del Maíz, SLP

La mujer convertida en árbol

Leyenda de Ciudad del Maíz, SLP

 Recreada por Homero Adame 

Una vez fuimos a conocer la Colonia Italiana; andábamos recorriendo panteones porque eran días de Muertos y nos sorprendió que en el de allí no hubiera ambiente festivo ni flores de cempasúchil o vendedores ambulantes. La comunidad es muy chica, como lo es el cementerio y vimos que en muy pocas tumbas había decoraciones, pero en las de apellidos italianos, no.

Más tarde entramos en un tendajo a comprar refrescos y algo para el camino y platicando con la gente nos contaron que cerca de El Encinal existe un árbol en forma de mujer, un árbol que, según decía la gente mayor, no existía, nadie lo sembró, simplemente apareció un día para sorpresa de quienes lo vieron en un lugar donde antes no había nada parecido. Todo sucedió hace muchísimos años cuando los italianos vivían en esa región todavía. Cabe mencionar que esos italianos llegaron de Trento, Piamonte o Véneto hacia 1881 y se instalaron en la Colonia Díez Gutiérrez −mejor conocida como Colonia Italiana porque fueron 109 familias que llegaron, pero sólo quedaron diez para 1883 y poco a poco se fueron yendo hasta que no quedó ninguna ni descendientes siquiera, salvo en el panteón. Homero Adame

Cuentan que uno de ellos se fue a Ciudad Valles a buscar trabajo y le prometió a su mujer regresar a los pocos días y, si conseguía trabajo, vendría por ella y los hijos para hacer su vida juntos. Pasaron las semanas, pasaron los meses y el hombre nada que regresaba y tampoco enviaba recados y menos dinero para la familia que había dejado en la Colonia Italiana. La gente empezó a decir que seguramente se había huido con otra mujer que había conocido allá en la Huasteca, que ya no quiso regresar a la Colonia Italiana porque allí no había futuro y cosas así. Obviamente esos chismes llegaron a oídos de la afligida mujer que no quería creer que su esposo la haya dejado por otra y mucho menos que haya abandonado a sus hijos, pero la duda siempre está y así la mujer le fue dando vueltas y vueltas en su cabeza hasta que empezó a salir a caminar al monte pidiendo a dios que trajera a su marido de regreso o que alguien le diera razón de él. Conforme pasaba el tiempo y el hombre no aparecía y no había señas de él, la mujer fue perdiendo la esperanza y, con el tiempo, la razón. (Leyenda publicada por Homero Adame.)

Una vez iba caminando al atardecer por el viejo camino de herradura cuando empezó a renegar de dios por ser tan injusto y entre sus reniegos se detuvo, levantó la vista y los brazos al cielo y dijo que de allí no se movería hasta que dios le cumpliera su deseo; dijo que, aunque le salieran raíces de los pies, no se movería. Y no se movió.

Aunque era un atardecer despejado, sin nubes, sin nada que indicara una tormenta, mientras la mujer imploraba y maldecía con los brazos y mirada al cielo, el cielo se iluminó y cayó un rayo justo donde estaba ella parada. No se sabe si le cayó el rayo a ella, pero lo cierto, según la leyenda, es que en vez de matarla o calcinarla quedó convertida en árbol. Como no la volvieron a ver y los hijos quedaron en el abandono, la gente dijo que se había ido a buscar al marido ausente y que murió o se perdió.

Desde entonces empezó a crecer ese árbol que siempre parece estar seco, con su tronco como si fuera cuerpo de mujer y sus ramas como si fueran los brazos extendidos hacia el cielo. Pero en primavera reverdece y florece y eso se interpreta como la esperanza de que algún día el árbol deje de ser eso y vuelva a convertirse en una mujer que fue castigada por renegar de dios y, al levantársele el castigo, pueda encontrar descanso. Eso será cuando llegue a sus oídos (o a sus hojas) algún mensaje del marido ausente, un mensaje aunque sea de ultratumba.

Nota: foto cortesía de Vianney Rivera Segura 

martes, 3 de marzo de 2020

Leyendas guerrerenses: Dos sirenas


Dos sirenas

(Leyendas de Huamuxtitlán y Azoyú, Guerrero)

Y ahí le digo, de mi tierra sí se cuentan muchas leyendas, pero uno ya no se las sabe bien porque pos uno no va para allá tan seguido y uno se hace acá de la vida de la capital y deja de contar cosas –dice el Sr. Efrén Santana, taxista radicado en CdMx.
Yo bien me recuerdo que mi papacito nos contaba que en otros pueblos cerca de Tlapa había sirenas. Hay un pueblo al norte [de Tlapa] que se llama Huamuxtitlán, donde hay una laguna y que en esa laguna vive una sirena. Según contaban por allá que era una chamaca muy bonita que se fue con su novio una noche a la laguna y ahí hicieron cosas que una chamaca no debe hacer y que luego se metió a bañarse a la laguna y Dios la castigó y la convirtió en sirena. Luego parece que ya como sirena ella canta y los pescadores que andan por ahí la ven y se acercan y ella los ahoga. (Leyenda tomada de un blog de Homero Adame.)
           
Y luego hay otro pueblo más metido en la sierra que se llama Azoyú –yo no conozco para allá tampoco– que decía mi papacito que allá también salía una sirena. La leyenda va más o menos igual, pero más bien parece que a la sirena de Azoyú Dios la castigó porque creen en ese pueblo que nadie se debe bañar en un río en la Semana Santa. O sea que esta chamaca –parece que muy bonita también– no hizo caso y se metió a bañar y de repente le salió la mitad del cuerpo de pescado. De pura vergüenza ya no salió para estar con su familia y mejor se escondió en las profundidades del río. Luego contaba mi papacito que la gente de allá decía que la oyen cantar en Semana Santa y que si se acerca un muchacho lo ahoga y se lo lleva con ella. Lo desaparece. (Leyendas de Homero Adame.)

Notas:
El pueblo guerrerense de Huamuxtitlán se ubica muy cerca del estado de Puebla, mientras que el de Azoyú muy cerca del estado de Oaxaca.
  1. La imagen de la laguna fue tomada del blog Misterios y leyendas de Huamuxtitlán. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.
  2. La fotografía panorámica de Azoyú fue tomada de Panoramio. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a su autor.
  3. La imagen de la sirena fue tomada del sitio Mujerpandora.com. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a sus creadores.

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jueves, 4 de abril de 2019

Leyenda de huicholes: Una maldición


LA MALDICIÓN DE UN MARAAKÁME
(Leyenda de Poblazón, municipio de Catorce, SLP)

Bueno, aquí no es exactamente pasadero de los huicholes; ellos más bien tienen su ruta más abajo y suben a su cerro quemado por aquel lado de la sierrita. Pero como desde siempre los hemos visto –digamos que allá por la estación [Catorce], o en Coronado o en Wadley, que también es estación–, pues nosotros nos enteramos de cosas de ellos. Pero acá nosotros tenemos una plática, que ya platicaban los viejitos de más antes, de un brujo de los huicholes que puso una maldición –anticipa el Sr. Asunción Mata Colunga, de   Poblazón, municipio de Catorce.

Resulta que cuando las minas de plata de buena ley estaban en pujanza, andaban los encomenderos muy bravos atrapando indios para hacerlos esclavos y que trabajaran en las minas de Catorce, de La Luz y hasta de [Villa de] la Paz; muy méndigos esos encomenderos. Entonces resulta que venían los huicholes en grupo, todos ajilados, porque andaban cortando esa biznaguita que le mentan “peyote”, y un encomendero español los atrapó para llevarlos a las minas –creo que era el capataz de “La Purísima” o “San Agustín”, unas minas de mucha bonanza–. Pero primero se armó el pleito, pero como los huicholes son muy pacíficos, entonces los atraparon bien facilito. (Blog de Homero Adame.)

Bueno, la cosa estuvo en que entre los esclavos andaba el brujo de ese grupo de huicholes, y sabrá Dios nuestro Señor qué habrá dicho el brujo aquél en su idioma, que al poco tiempo se acabó toda la pujanza de las minas. No’mbre, nos platicaban los viejitos que el Real se quedó bien solo, todo abandonado, porque la plata se desapareció –o se habrá escondido– y todo por la maldición que echó ese brujo huichol que le digo. (Recopilación de Homero Adame.)

No, esas son cosas que uno no entiende, pero muy fuertes las cosas que saben los brujos, y más las de los huicholes porque ellos se comunican con muchos espíritus y los espíritus de la tierra, del agua, del viento, del peyote los escuchan.


La palabra maraakáme en lengua huichol o wirrárika significa chamán o guía, y se le atribuye al sabio de una comunidad, que por sabio no necesariamente es un “brujo”, según el contexto e interpretación que en lugares cristianos se les da. En las sierras donde habitan los huicholes seguramente existen infinidad de historias sobre sus chamanes, pero no parecen ser comunes en los pueblos del Altiplano potosino. Por tal motivo, el relato que acabamos de leer resulta muy interesante, ya que nos habla de un brujo (sin duda un maraakáme) y una maldición tan fuerte que acabó con la riqueza de Real de Catorce.

domingo, 1 de abril de 2018

Leyendas hidalguenses: Los Frailes


Leyenda de Los Frailes
(El Arenal, estado de Hidalgo)

Bueno, de esos peñascos que pregunta, sí, tienen su historia, bueno, más bien su leyenda porque de historia, historia la verdad no sé, pero de las leyendas sí –anticipa el señor Ramón Uribe, en San José Tepenené–. Mire, usted bien ha de saber que las leyendas tienen muchos cambios porque yo las cuento de una manera, usted de otra, y otra gente la cuenta como ellos quieren o como se la saben, ¿verdad? Y esta leyenda de los picachos o peñascos que les dicen que los frailes, o sea que es la leyenda de unos frailes. (Encontrada en un blog de Homero Adame.)

Una de las leyendas dice que hace muchos, pero ya muchos años estaban los frailes agustinos construyendo sus conventos y que ya habían terminado el de Atotonilco el Grande y entonces mandaron a la gente a otras partes a poner más conventos, ¿verdad? Un grupo de frailes y monjas se vinieron para acá, bueno, iban a Actopan a construir el convento, y ahí iban ellos en peregrinación y dormían donde les cayera la noche. Entonces una noche un fraile y una monja se hicieron ojitos, se fueron a lo más oscurito y como todo hombre y mujer que se gustan y tienen sus deseos, estos dos tuvieron allí su amorío aunque fueran religiosos. Pero el fraile principal –ese que parece que le dicen que el prior– se dio cuenta y les puso una santa regañiza por pecadores y dijo un conjuro tan fuerte que la tierra tronó y el fraile y la monja se quedaron convertidos en piedra. Eso dice una leyenda.

Aquí le va otra, parecida, pero un poquito diferente: cuando estaban los frailes construyendo el convento de Actopan siempre tenían que ir a donde fuera a traer agua o materiales para la construcción. Resulta que uno de ellos se fue más lejos y subió a los cerros y arriba se encontró a una muchacha muy chula y con ella rompió sus votos de la castidad. Dicen que del cielo cayeron dos rayos que convirtieron al monje y a la muchacha en piedra. (Leyenda de Homero Adame.)

Ahora, la verdad es que eso de los picachos con esa forma viene de mucho más antes, o sea que son muy pero mucho muy antiguos y sabemos por acá que hay historias que cuentan los inditos otomíes en su lengua, su lengua que nomás ellos entienden y uno se entera porque luego hay gente que cuenta las historias de ellos pero ya en español, ¿verdad? Aquí le va una de esas leyendas de los otomíes:

Según cuentan ellos, los otomíes de más antes llegaron a lo que es el Valle de Mezquital donde pusieron sus ranchitos y empezaron a cultivar las tierras. Pero había muchos de ellos que todavía no se acostumbraban a estar en un solo lugar y se iban de cacería a los montes, a las serranías. Muchas veces se iban los hombres solos o también se llevaban a sus mujeres y familias porque se iban mucho tiempo a la cacería y regresaban al pueblo con las pieles para cubrirse en los inviernos. Algo así dice la historia. Pero la leyenda de los picachos que cuentan los otomíes tiene que ver con dos de ellos que eran digamos que marido y mujer y andaban en la punta del cerro con sus chilpayates; eso fue una tarde que empezó a tronar muy feo, con rayos y lluvia. No había donde guarecerse de la tormenta y tuvieron la mala fortuna de que un rayo los mató. Estaban ellos abrazados y el rayo los partió, o sea que los separó. Cuando terminó la tormenta llegaron otros compañeros y los encontraron bien tiesos, así como carbón; no los enterraron porque antes los otomíes no tenían esas costumbres. Los dejaron allí. Y bueno, ya con el tiempo, el sol y la lluvia los cadáveres carbonizados fueron creciendo tanto que se volvieron de piedra y los demás otomíes empezaron a venir a estos rumbos a venerar a sus antepasados, o sea a esa pareja, y también a los chamacos que desde acá no se ven pero allá están, también vueltos piedra. Y es así como empezaron a quedarse los otomíes en estas tierras que ahora son los pueblos de San José Tepenené, El Arenal, Actopan y muchos más antes de que llegaran los frailes españoles con sus ideas, su religión, su cultura.

Nota: la segunda foto de este texto fue tomada del blog Actopan, Hidalgo. Que el enlace sirva como crédito y agradecimiento a su autor.

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sábado, 19 de enero de 2013

Mitos y leyendas de San Luis Potosí: Una mujer convertida en piedra

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La mujer convertida en piedra
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Leyenda de Charcas, SLP
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¿Ya le platicaron de la mujer que se quedó convertida en piedra? [...] Bueno, esa mujer convertida en piedra está en Charcas a un lado de la carretera. Todo mundo ha visto esa piedra y sabe dónde mero está. Es una piedra grande que tiene la forma de mujer.
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La leyenda cuenta que era una mujer muy pecadora que escuchó la voz de Dios cuando ella iba caminando por ahí al lado del camino, y le dijo que ya dejara de pecar y que se portara bien. La mujer en vez de escuchar y aceptar las palabras de Dios se puso a decirle no sé cuantas cosas feas y como castigo quedó convertida en piedra.
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Ahora que vaya para Charcas pregúntele a la gente de allá de esa mujer convertida en piedra y verá que sí fue cierto. A lo mejor le dicen dónde mero está esa piedra y puede ir a verla y tomarle retratos con su cámara.
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Esta leyenda, narrada por el Sr. Luis Maldonado, del pueblo de Solís en el municipio de Villa de Guadalupe, fue publicada en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, en la colección “Cantera la Voz”, como parte del Programa de Fomento a la Lectura durante la Feria del Libro de Matehuala, 2005.
Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. San Luis Potosí. 2005.
Recopilación: Homero Adame.
Edición: Mtra. Déborah Chenillo Alazraki.
Diseño: Beatriz Gaytán Reyes.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Mitos y leyendas de Guanajuato: La mujer convertida en piedra y en serpiente


Has de saber que existen leyendas similares de mujeres convertidas en horribles víboras y se cuentan en otras partes de México, como por ejemplo, en la zona arqueológica de Xochitécatl, Tlaxcala cuentan una hermosísima leyenda que habla de la reina Xóchitl y menciona un hechizo en el cual la mujer-serpiente es personaje principal.
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La foto de la basílica de nuestra Señora de Guanajuato fue tomada de Tripadvisor. Que el enlace sirva de crédito a sus creadores.

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