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martes, 12 de junio de 2012

La hacienda de Cerro Prieto en Mexquitic, SLP



LA HACIENDA DE CERRO PRIETO
En el municipio de Mexquitic, S.L.P.

Se desconoce la fecha exacta de fundación de Cerro Prieto como hacienda, pero se sabe que a finales del siglo XVIII, cuando Félix María Calleja del Rey era el comandante en jefe de tres bandos realistas ―los dos regimientos provinciales de “dragones” de San Luis y San Carlos, acantonados en San Luis Potosí, Charcas y Matehuala, y del grupo de caballería del Nuevo Santander, establecido en Rioverde― varios hacendados de la región donaron caballada para tales regimientos. Entre otros, destaca Ana María de la Campa y Cos (también citada como María Anna de Berrio y de la Campa y Cos), condesa de San Mateo de Valparaíso y 2da marquesa del Jaral de Berrio, cuya hacienda principal era Xaral de Berrio y, entre otras, era propietaria de Ordeña de Matapulgas, Trasquila de Gallinas, San Martín y Cerro Prieto.

Aunque en la actualidad Cerro Prieto pertenece al municipio de Mexquitic, SLP, la historia de Ahualulco consigna que hacia la segunda mitad del siglo XIX existían varias haciendas adentro de sus colindancias municipales: La Parada (la más extensa e importante), Corte Segundo, San Juan, Santa Teresa y Cerro Prieto.
  
Debido a su ubicación y dueños, la historia de Cerro Prieto es muy diferente a la de La Parada o de Corte Segundo. Pese a ser la única en el municipio de Mexquitic de Carmona, su historia está más ligada a las haciendas guanajuatenses o zacatecanas anexas a la de Jaral de Berrio. Hacia finales del siglo XIX, Cerro Prieto era algo así como una pequeña industria mezcalera y agropecuaria que producía todo lo necesario para el sustento de sus habitantes, mientras que el usufructo iba a las arcas de la familia Moncada (dueña de Jaral de Berrio, ubicada en el municipio de San Felipe, Gto.).

Un dato curioso, según versiones de historia oral, es que en los años 20 del siglo pasado, los campesinos de Mexquitic, Ahualulco y las haciendas cercanas (La Parada, Corte Segundo, etc.) lucharon para obtener tierras a través del agrarismo, mientras que los de Cerro Prieto no quisieron meterse en líos armados o en procesos judiciales. Ellos decían: “¿Para qué queremos tierras si aquí recibimos buen trato, tenemos trabajo seguro y una vida digna?”. Sin embargo, en los años 30 tuvieron que sumarse a la Reforma Agraria y apropiarse de las tierras de sus antiguos patrones porque, de no hacerlo así, llegarían ejidatarios de otros lugares a desplazarlos.
 
En algún momento, los descendientes de la marquesa del Jaral de Berrio vendieron esta hacienda a su administrador, quien antes había trabajado en La Corcovada (municipio de Villa Hidalgo, S.L.P.).
  
Sin verse fuertemente afectado por la Reforma Agraria, el sistema productivo mezcalero de la hacienda siguió vigente y dando trabajo a la comunidad hasta que la fábrica de mezcal cerró sus puertas alrededor de 1980, quedando entonces abandonada. Aquí producían un mezcal llamado San Martín que lo llevaban a la vecina hacienda de San Martín (municipio de Pinos, Zac.) porque desde allá se distribuía. Esa parte del casco de la hacienda es ahora propiedad privada y aunque la fábrica se encuentra en buenas condiciones, no parece existir un proyecto sustentable para reiniciar labores
  
La hacienda quedó abandonada por varios años y se dice que aparte de empezar a caerse creció mucha hierba y había muchos alicantes. Poca gente se atrevía a meterse porque, aunque se hablaba de espantos, más bien les tenían miedo a esas serpientes. Años más tarde, un descendiente de don Aurelio Dávalos se dio a la tarea de rescatar el casco de la hacienda y gracias a eso, además de haber vendido una parte, todo se encuentra en buenas condiciones.

Una leyenda sobre Maximiliano y Miramón
Más como leyenda que como dato verídico, se dice que el emperador Maximiliano de Austria pernoctó en Cerro Prieto cuando se dirigía a Zacatecas. Los lugareños no saben de esto, no lo recuerdan como pláticas de sus ancestros, pero dicen que antes se contaba que el corazón del mariscal Miguel Miramón (fusilado junto con Maximiliano y Tomás Mejía el 19 de junio de 1867 en el cerro de las Campanas, de Querétaro) estuvo mucho tiempo en la capilla de la hacienda hasta que fue trasladado a la iglesia de la hacienda de San Martín, a pocos kilómetros de Cerro Prieto.

Si te interesa leer una leyenda escuchada en Cerro Prieto, sigue este enlace:
También puedes leer algunas cosas sobre  Jaral de Berrio en este enlace:

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martes, 22 de mayo de 2012

Mitos y leyendas michoacanas: Una mujer fantasmal en El Salto de Tepuxtepec


UNA MUJER DE BLANCO EN LA CASCADA DE EL SALTO
Leyenda de Tepuxtepec, Michoacán

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Cuentan que en la cascada de El Salto, en ciertas noches de luna han visto a una mujer vestida de blanco que se aparece de manera misteriosa. Dicen que es una mujer solitaria, muy hermosa, de larga cabellera color negro azabache que contrasta con lo blanco de su ropa y de su tez. Ella anda sigilosamente por la orilla del río, y más que caminar parece que levita y jamás ha dejado una huella en el lodo. Según la mayoría de las versiones, no se trata de la Llorona, aunque otras afirman que sí porque la han escuchado llorar, a pesar de que su llanto se confunde con el estruendo de la caída de agua.
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Se dice que algunas personas que han tenido la mala fortuna de ver a esa aparición fantasmal han caído enfermas por el susto. Por ejemplo, una tarde fueron unos amigos a nadar a la cascada del Salto y estuvieron allí hasta muy tarde. Cuando ya era de noche –había luna llena–, seguían disfrutando hasta que vieron que una mujer solitaria se aproximó a la cascada. Se les hizo raro, pero también se emocionaron pues pensaron que podían verla mientras nadaba. Sin embargo, todos sintieron un temor inexplicable y peor cuando uno de ellos le dijo un piropo a la mujer y ésta volteó a mirarlos. No le vieron el rostro, pero pegó un chillido infernal. Los muchachos se fueron corriendo, despavoridos, y por el susto se enfermaron. Dejaron de comer y no podían dormir debido a las pesadillas. Gracias a que la mamá de uno de ellos consiguió a una curandera, quien a todos les dio una barrida, se curaron. Desde entonces, ninguno ha vuelto a la cascada en la noche.

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Puedes leer más leyendas de Michoacán siguiendo este enlace:


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Algo sobre Tepuxtepec
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Tepuxtepec es un pueblo que se fundó en 1927 y creció gracias a los trabajadores que construyeron la presa y posteriormente la Central Hidroeléctrica Lerma. La Compañía de Luz y Fuerza urbanizó, a finales de la década de los cuarenta, una colonia para sus empleados, con casas, clínica, escuela y campos deportivos. Por muchos años esas casas estuvieron habitadas hasta que, según me contaron la última vez que fui para allá y casi todo lucía abandonado, los trabajadores prefirieron adquirir una propia en el pueblo.
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Junto a esa colonia corre un ramal del río Lerma, que da vida a varias cascadas. Una de ellas es conocida como “El Salto”, donde me contaron esta leyenda.
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sábado, 5 de mayo de 2012

Mitos y leyendas de la Huasteca: Huehueyac Xonkaalli


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HUEHUEYAC XONKAALLI
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El de larga o grande cabellera

Existió alguna vez allá por el año 1200 un horrendo hombre de larga cabellera, ojos destellantes y hocico como de fiera, que por su pelo se confundía con las mujeres de Xonkatlan (lugar de cabelleras o de greñas sueltas), una aldea huasteca, gobernada por una mujer llamada Tezitlal (estrella de piedra) en inmediaciones de la sierra de Kotontepetl (cerros partidos o separados). Pueblo dominado en ese entonces por el reinado de Tomiyahuatl, después de la caída del imperio huasteco chichimeca de Cuextlán.
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Este sanguinario hombre que sobrevivió al exterminio total de varones, realizado por las satanizadas guerreras huastecas de raza negra, provenientes del imperio de Tam yam ija (entonces mucha agua) hoy Majaguales o Tamiahua la Vieja.
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Huehueyac Xonkaalli habitaba en la espesa selva a salto de mata escondiéndose para no ser descubierto. Aquel hombre juró vengar a los extintos varones de Xonkatlan y aldeas vecinas, que fueron salvajemente castrados, flechados, desollados y devorados por estas sádicas mujeres.
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Este hombre se valía de algún poder mágico para entrar al pueblo sin ser visto y robarse a una mujer cada tres días. Las llevaba a una cueva de la serranía, donde por medio de amarras las atacaba sexualmente hasta saciarse, para después cortarles los senos y matarlas. Y como burla o ejemplo de poder, ya muertas las llevaba a cambiar por otra mujer viva. Acto que tuvo indignadas por mucho tiempo a las salvajes guerreras, que por muchas trampas que le pusieron no lo podían descubrir. Temerosas pensaban también que era un ser divino con el que no podrían jamás.
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Para fortuna para ellas, una madrugada lluviosa, cuando Huehueyac se llevaba a otra guerrera en brazos, cayó un estruendoso rayo y despertó a todas las mujeres de la aldea y a la que llevaba en brazos también. Ésta despierta lo aprisionaba con sus férreas manos para dar tiempo a que las demás aldeanas lo tomaran preso.
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Bajo la lluvia en un rito con danzas y grandes hogueras, le arrancaron los ojos, las uñas de pies y manos, lo castraron, lo flecharon, lo desollaron y lo devoraron.
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Para así terminar con el mito de Huehueyac Xonkaalli y vivir tranquilas para siempre, empezando a rendir tributo al Dios “Tlapetlantli” (Trueno o rayo), hasta la muerte de Tomiyahuatl en Tenayucan capital de la huasteca en aquel entonces.
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Aunque en ocasiones cuando hay tempestad, gentes de algunas comunidades de la sierra han visto en aparición a este horrible hombre cargando a una mujer ensangrentada, causando gran espanto a las gentes que logran verlo. Y lo apodan “tekuani temiktiloni” (bestia asesina).
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Leyenda publicada en el libro Cuextecatl volvió a la vida, de José Reyes Nolasco, y enviada por su autor para publicación en este blog.