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viernes, 10 de abril de 2015

Creencias sobre el clima: La culebra que trae lluvia



LA CULEBRA EN EL CIELO
Creencias mexicanas sobre el clima

Estaba l’otro día ai entr’el maizal, viendo las mazorquitas, cuando se vino un aigre feo. Hasta el sombrero me lo aventó lejos. No, pos esos vientos frescos son señal de agua. Desde temprano me fijé en el cielo y la nube venía de allá [del poniente]. Pero yo no hice caso y quería ver los maicitos. Es que aquí nosotros decemos: “si se nubla p’ond’el sol sale, unce tu yunta y dale. Pero si se nubla p’ond’el sol se mete, desunce tu yunta y vete”. Cosas de uno, ¿vedá?
     Corrí por el sombrero y voltié p’al cielo. Y mire que ai estaba el culebrón. Una serpiente gris, grandota. Serpiente de lluvia. Será de puras nubes. Pero uno la ve clarito. Yo la vide clarito esa tarde.
     Esa culebra en el cielo no se mira muy seguido. No vaya a creer que sale cada vez que llueve. No. Sale de vez en cuando, y por algo ha de ser, aunque yo no l’intelijo mucho a los fenómenos. (Relato en un blog de Homero Adame.)
     Pero yo sé de gente que dice que cuando se deja ver esa culebra en el cielo, se va venir una temporada buena de lluvias. Que va ser un año llovedor. Y ha de ser cierto porque, como usté ve, ha estado lloviendo casi todas las tardes.

El motivo de la serpiente que vuela tiene sus fundamentos en el mitológico Quetzalcóatl o Kukulcán que sigue presente en el pensamiento del mexicano. Dicho motivo, el de la serpiente emplumada, se repite en el folclore de casi todos los pueblos de América con diversos nombres y variantes y siempre es una deidad del viento.
     En los pueblos del noreste al parecer no persiste ningún relato que hable directamente de esta deidad, sin embargo es común encontrar historias que hablan de una gran serpiente o culebra que surge en el cielo anunciando lluvias. De cierto modo podemos pensar que dicha culebra sea una reminiscencia de la mitológica serpiente emplumada, aunque aquí se le vea como una deidad de agua y no de viento.

Nota: la primera fotografía es de Homero Adame. La segunda fue sacada de la página de internet de Arabuko noticias. Que el enlace sirva de agradecimiento.

domingo, 8 de marzo de 2015

Leyendas indígenas: El cerro de la Pez



EL CERRO DE LA PEZ
Leyenda de la Huasteca potosina

Para tratar de entender el porqué del nombre del cerro de La Pez, así como el origen del petróleo en esa zona, tal vez algunas leyendas regionales nos ofrezcan una explicación.

Una versión nos dice que en la época prehispánica los habitantes de la región, los téenek, venían a venerar al cerro porque, según sus creencias, decían que el pez más grande que jamás haya existido en la laguna se convirtió en cerro, pero que era una pescada. Aquellos huastecos, que eran pescadores, subían al cerro a dejarle ofrendas a esa diosa para con ello asegurar una buena pesca. Entre las ofrendas siempre llevaban un pescado fresco de cada captura y lo dejaban como alimento para el gran espíritu del cerro.

Otra leyenda explica que el nombre de la laguna, “Marla”, se debe a que el cerro no era un pez, sino más bien una sirena, una mujer pez que así se llamaba y se convirtió en cerro y desde entonces es la cuidandera de la laguna.

Siglos después, cuando descubrieron el petróleo, la gente creyó que el color oscuro en el suelo, el chapopote, era por la sangre que brotaba de la sirena. Muchos aseguraron que cuando perforaron el pozo número 1 le habían cortado una vena a Marla y por causa de su dolor y mucho enojo su sangre salía de color negro.

Notas:
1. Una versión similar de esta leyenda se publicó en el libro  Mitos, relatos y leyendas del estado de San Luis Potosí. 2007.
2. Puedes leer un artículo sobre el primer pozo petrolero que se explotó en México, precisamente junto al cerro de La Pez, en este enlace: Primera extracción petrolera mexicana.

viernes, 6 de marzo de 2015

Mitos y leyendas de Colima: El tesoro de ocho sacos en el volcán



EL TESORO DE OCHO SACOS EN EL VOLCÁN
Leyenda colimense escuchada en Comala, Colima


Acá del lado del volcán hay muchos lugares misteriosos, pero nosotros sabemos de un tesoro muy grande que está compuesto de ocho sacos –anticipa el Sr. Nicasio, que vende fruta en la plaza de Comalá–. El tesoro está dividido en dos partes: una está en un lugar que le dicen «Salsipuedes» y la otra, en El Zapotal. Cuatro sacos están adentro de una cueva y otros cuatro están adentro de un árbol hueco. Dicen que ese árbol hueco habla y los que dicen que lo han oído hablar dicen que la voz misteriosa les dice que ahí está el tesoro. En la cueva también hay una voz que dice lo mismo, que ahí está el tesoro. Es la misma voz para los dos tesoros porque, como le digo, esos dos tesoros es uno solo pero dividido en dos partes. 

[...] Ah, bueno, lo del árbol hueco también es un misterio porque dicen que no es así un árbol que se le vea el agujero, sino que está hueco por dentro y completo por fuera. O sea que por eso no es fácil dar con él; no es fácil saber cuál árbol es.

Entonces lo que cuentan es que la voz de ese espíritu pide que vayan cuatro personas para que entre los cuatro puedan sacar el tesoro. A una señora de por aquí, la voz –el espíritu ése– la aceptó y le pidió que llevara a tres personas más. La señora ha llevado a muchísima gente y por quién sabe cuántos motivos el espíritu no los acepta, los rechaza. Con decirle que hasta muchos se desmayan con la pura impresión de escuchar una voz fantasmal, de ultratumba. (Leyenda recopilada por Homero Adame.)

Pero eso no es todo: según esto, hay que pasar varias pruebas antes de poder sacar el tesoro. Una de ellas es un toro fantasma que se aparece y entre las cuatro personas tienen que dominarlo. Esa prueba está fácil porque luego viene una serpiente que es horrible y aunque sea fantasma comoquiera mata de susto porque, yo me imagino, no puede picar ni tiene veneno.

La señora consiguió a otra persona que llevó allá y después de pasar otras pruebas el espíritu la aceptó, o sea que ya van dos y faltan otras dos personas para que entre las cuatro puedan sacar ese dinero, esos ocho sacos en el volcán. (Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.)
La verdad no sabemos desde cuándo está ese tesoro ahí, quién sabe si sea de la época de la guerra cristera o de más antes, porque por este rumbo se sabe que hubo muchos ladrones y asaltaban y escondían el dinero en cuevas o lo enterraban en lugares donde sólo ellos supieron y nadie los ha podido encontrar. De seguro a esos ladrones los mataron tarde o temprano y ellos se llevaron a la tumba el secreto del lugar en donde habían escondido el dinero. Pero lo que sí sabemos es que en este caso son ocho sacos repletos de monedas de puro oro.

Nota: la foto del volcán visto desde la laguna Carrizalillos es de Emmanuel Oseguera y fue tomada de México desconocido. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a ambos.

miércoles, 4 de marzo de 2015

El Señor de El Saucito - leyendas de San Luis Potosí



ALGUNOS MILAGROS DEL SEÑOR DE EL SAUCITO
Leyenda potosina



Uno de los primeros milagros que hizo Señor del Saucito fue a un campesino que de tanta hambre que traía se comió unos huevos de víbora y se intoxicó, estaba al borde de la muerte y comoquiera tuvo un momento de lucidez para encomendarse a nuestro Cristo -cuenta Armando Rivera Zapata, de Fomento Deportivo-. Dicen que bajó una luz del cielo y así le hizo milagro de salvarlo de esa muerte que ya estaba segura. Por eso a los pies del imagen del Señor del Saucito hay unos huevos en forma de marfil (!), vamos, que el mismo campesino donó como agradecimiento y manda por haberlo salvado.

También se habla de muchos milagros que ha hecho este Cristo milagroso a gente que por alguna causa se ha tragado algún balín, alguna bala y se encomendaron y gracias a su fe que Cristo les cumplió y se salvaron.

Hay también algunos milagros chuscos que luego cuenta la gente como, por decir, “que me escape de la casa y me encomendé luego para que no me regañaran mis papás”, “que me encomendé al Señor del Saucito para que la policía no me pescara”, “que gracias al Señor del Saucito mi esposa no me cachó en la movida”, y así muchas que cuenta la gente. (Blog de Homero Adame.)

Aquí en El Saucito hay muchas historias, por ejemplo, el primer libro de texto gratuito se entregó en la escuela Cuauhtémoc y es una página histórica que nos dice de los rasgos indígenas que teníamos los niños en aquel entonces; somos descendientes de los huachichiles por qué en este sector donde ahora está el parque Tangamanga II fue tierra habitada por los huachichiles originales que luego se mezclaron con el mestizaje. (Leyenda recopilada por Homero Adame.)

La primera ermita que hubo en este lugar, ermita que hicieron los sacerdotes para cristianizar a los huachichiles, es esa pequeña que está enfrente de la iglesia de nuestro Señor del Saucito; es una capillita dedicada a nuestra Virgen de Guadalupe y los antiguos huachichiles le cobraron buena fe a ella porque hubo muchas apariciones y también milagros que les hizo.


Según las crónicas, en 1820 fue tallada una cruz con la imagen de Nuestro Señor de Burgos, y terminada de labrar en 1825, cuando se le hicieron ciertas modificaciones estéticas por mano del escultor José María Aguado.
      


Cabe añadir que El Saucito, sin ser uno de los siete barrios tradicionales de San Luis Potosí, tiene la fiesta patronal más animada de la ciudad. Según las crónicas, la primera fiesta dedicada al Señor del Saucito se llevó a cabo el 26 de noviembre de 1826 (día de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo), aunque posteriormente se cambió al 1er viernes de marzo (día de la Corona de Espinas), fecha ahora oficial para esta fiesta que coincide con otras fiestas regionales dedicadas a imágenes de Cristo: la de Pinos, Zacatecas, y la de Salinas, SLP.




Otra leyenda sobre el origen y los milagros del Señor de El Saucito fue publicada recientemente en el libro Misterios, leyendas de San Luis Potosí.