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jueves, 4 de febrero de 2016

Leyendas de México: Chucho el Roto




CHUCHO “EL ROTO”
Leyenda escuchada en Veracruz


Tengo entendido que a Chucho el Roto lo apresaron allá en Texcoco, cerca de la capital (Distrito Federal), y luego lo llevaron a una cárcel en Pachuca, pero de allá se les peló –siempre se pelaba– y cuando lo volvieron agarrar se lo trajeran acá a Veracruz y lo encarcelaron en la prisión de San Juan de Ulúa, que era la más gacha de aquel tiempo –explica el Sr. Matías Hernández–. Hasta hicieron una película en blanco y negro que a muchos nos tocó ver y más o menos ahí explicaban la vida y la muerte de Chucho el Roto, y así se hizo la leyenda. (Leyenda recopilada por Homero Adame.)

Allá en San Juan de Ulúa estuvo un tiempo y dicen que hubo un carcelero, Simón Palomo se llamaba él, que le ayudó a Chucho el Roto para que se escapara en una lancha, pero lo pescaron nomás llegando a la orilla, aquí en el puerto. Le tiraron balazos y quedó muy mal herido y no sé si esa misma noche o dos que tres días después se murió. Ya lo checaron y las autoridades dijeron que sí estaba muerto y lo metieron en una caja para mandar el cadáver a México en tren para que allá le hicieran la autopsia. El tren llegó a México –las autoridades de allá ya lo esperaban con mucho alboroto y mucha gente también– y cuando abrieron la caja no había nada. N’ombre, ese sí fue un gran alboroto y por más que investigaron nunca se supo qué pasó. Nunca se supo si Chucho el Roto se había hecho el muerto para escaparse o si alguien lo sacó muerto para que siguiera la leyenda, y la leyenda sigue porque de esto estamos hablando, ¿eh? (Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.)


Jesús Arriaga fue el nombre verdadero de Chucho el Roto, a quien también se le conocía como el “Bandido generoso” por ayudar a los pobres con lo que robaba (una especie de Robin Hood a la mexicana).

Jesús Arriaga fue originario de Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala, en 1585; otras versiones afirman que nació en Arriaga, Querétaro, donde se le recuerda y existe una casa que, se dice, fue de él y en la cual se han descubierto tesoros que, también se dice, fueron producto de sus fechorías y ocultados por él mismo.

Se dice que comenzó su vida productiva como un humilde carpintero, y enamoró y a Matilde de Frizac, sobrina de un millonario de la zona, quien no estaba de acuerdo con esa relación por pertenecer a clases sociales diferentes. Cuando ella tuvo una hija de Jesús Arriaga, su tío lo acusó de algo y lo enviaron a la cárcel de Belem, en el Distrito Federal y luego trasladado a San Juan de Ulúa, de donde escapó una vez. Así empezó su vida de bandido y años más tarde fue capturado de nuevo y encarcelado de nueva cuenta en San Juan de Ulúa.

Según la historia oficial, Chucho el Roto fue fusilado alrededor de 1910, casi al estallido de la Revolución mexicana. Ahora bien, según la leyenda, no murió fusilado porque o logró escapar o el gobierno le dio el indulto o alguien robó su cadáver.


Nota: la foto del preso fue tomada del sitio de Internet chilango.com. Que el enlace sirva de agradecimiento a sus administradores.

miércoles, 6 de enero de 2016

Mitos y leyendas de Nayarit: El tesoro de un pirata



EL TESORO DEL PIRATA

Leyenda de Punta Mita, municipio de Bahía de Banderas, Nayarit

Recuerdo que cuando estaba chiquillo nos trepábamos a esta loma de la Mina para buscar figuritas. En aquel tiempo las plataformas y basamentos estaban completos; muy enmontados, pero completos. Y se veían muy bien –recuerda Lorenzo Solís–. Pero déjeme contarle que hubo un tiempo en que venían los moneros (buscadores ilegales de piezas arqueológicas) y destrozaban todo porque andaban buscando figuras. Creo que ellos nunca encontraron las estructuras de esta loma, sino imagínese el destrozadero que hubieran dejado. Pero allá en Higuera Blanca, en El Malinal y en otros puntos sí le pegaron duro.

Las plataformas y los basamentos ahora están mejor desde que el arqueólogo José Beltrán y su gente han estado trabajando en el rescate antes de que construyan los hoteles porque aquí va a ser un centro turístico de primer nivel y mucho de esto hasta puede desaparecer.

Ya de joven me hice pescador, como casi todo mundo aquí, y salíamos al mar en las lanchas. Bien me acuerdo que nos quedábamos hasta una semana en las [islas] Marietas –esas que allá se ven–, y salábamos el pescado que agarrábamos. En las tardes, cuando el sol estaba bien picoso, me daba por caminar por ahí y pues me encontré un resto de cuevas y así como figuritas marcadas en la piedras. No’mbre, en las cuevas había montones de pozos por todas partes porque resulta que la gente siempre ha ido a buscar el tesoro del pirata que dizque está enterrado por ahí. (Leyenda recopilada por Homero Adame.)

¿No le han platicado de ese tesoro? Bueno, acá en los pueblos y las comunidades siempre han dicho que un pirata enterró un tesoro muy grande, de puras monedas antiguas de oro y que las metió en barriles de vino, pero ya sin vino, ¿eh? La creencia es que lo enterró en una de las islas, en una de las cuevas, pero nadie lo ha hallado y eso que han metido aparatos y muchas cosas. Pero nada, nadie ha sacado nada. Hace poco supimos que ahí anduvieron unas personas que trajeron un brujo que sabe hablar con los espíritus, pero ni así dieron con el tesoro. (Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.)

Hay cuevas acá en tierra firme. Los arqueólogos ya las conocen. El arqueólogo Óscar Basante se ha metido a varias, como la del Guano –está peligroso entrar–. Allá encontró cosas arqueológicas, y ahí unos compañeros le decían del tesoro del pirata, pero no, ahí no está. El arqueólogo Beltrán y su esposa Lourdes González han andado mucho de aquel lado, en la Punta Pontoque y han encontrado tumbas de tiro. Esos sí que son tesoros de a de veras porque tienen un valor histórico.

Y, bueno, lo del tesoro del pirata ha de ser pura leyenda, aunque de que debe haber tesoros de piratas, sí debe haber, pero ¿dónde? Si no están en las Marietas, deben estar enterrados en tierra firme, y ahí sí que está bien trabajoso para atinarle...

viernes, 1 de enero de 2016

Mitos y leyendas del Altiplano: El ahuichote

EL AHUICHOTE
Mito escuchado en 20 de Noviembre, SLP





En muchas zonas del Altiplano potosino se habla acerca de la existencia del ahuichote (también referido como «agüichote», «ahuizote» o «güichote») como un animal o espíritu que anuncia una muerte inminente. De mitología mexicana sabemos que el ahuizotl, un motivo proveniente del folclore azteca, es un extraño animal acuático del tamaño de un perro, con patas de chango y cola larga que arrastra a la gente a aguas profundas para comerle los ojos, los dientes y las uñas.
       El ahuichote de estas latitudes no encaja en la descripción mitológica azteca y posiblemente se trata de una reminiscencia huachichil, pues entre las creencias del Altiplano es un mensajero de la Muerte, cuyo aullido es similar al de un coyote. Es muy probable que tengamos un motivo hasta hoy inédito que pdonto será incluido en la clasificación de la mitología universal.







Un relato basado en este contenido fue publicado en el libro Creencias, mitos y leyendas del Altiplano, de Homero Adame. Secretaría de Cultura de San Luis Potosí; Dirección de Publicaciones y Literatura. 2015.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

El primer árbol de Navidad en México



¿Cuándo empezó la tradición de los pinos de Navidad en México?

¿Sabías que el árbol de Navidad, también conocido como “pino navideño”, no es una tradición de origen mexicano, como tampoco lo es el Nacimiento? ¿Cómo llegó a México? ¿Desde cuándo se arraigó en nuestra cultura? Por extraño que parezca –porque hay mucha gente que incluso en la actualidad prefiere olvidar un pasaje de nuestra historia–, el árbol de Navidad llegó a tierras mexicanas gracias a un austriaco, a un Habsburgo, el archiduque que fue Emperador de México durante el Segundo Imperio.

Orígenes del Nacimiento y del árbol navideño

El origen de los Nacimientos se puede rastrear fácilmente con Giovanni Bernardone (1182-1226), mejor conocido como San Francisco de Asís (puedes leer al respecto en este enlace: Los Nacimientos en México). Mientras que el origen de la tradición relacionada con el árbol de Navidad es más difícil de precisar, pero es también europeo, germánico. Se dice que los antiguos germanos –tal vez visigodos u ostrogodos–, durante el solsticio de invierno (21 de diciembre) hacían rituales relacionados con la renovación de la vida con el propósito de pedir a las deidades el retoño de las plantas y la victoria de la luz sobre las tinieblas, para ello adornaban árboles de pino o abeto con objetos brillantes y velas encendidas, y danzaban alrededor de tales árboles. Otra interpretación afirma que los antiguos germanos solían colocar velas y pan en los árboles durante las noches de invierno para que los viajeros o peregrinos pudieran seguir su camino y alimentarse.

Aún más, una leyenda alemana cuenta que San Bonifacio (obispo y mártir inglés 680–754) llegó como misionero evangelizador a territorios que hoy pertenecen a Alemania. Para demostrar la superioridad de su fe, en el pueblo de Geismar cortó de raíz un encino que era sagrado para los lugareños, pues a sus pies los habitantes solían depositar ofrendas y hacer sacrificios paganos cada año. Los nativos, indignados por tal atrevimiento, quisieron linchar al misionero, pero San Bonifacio no sólo logró calmarlos con su elocuencia, sino que los convenció de la llegada del hijo de Dios para salvar a los fieles y de que cuán necesario era desterrar a otras deidades no cristianas. La horda de paganos, creyendo un poco en sus palabras, lo ayudó a plantar un pino en el mismo lugar donde había estado el encino sagrado. San Bonifacio quedó muy complacido con la afabilidad de los lugareños, y jamás se dio cuenta de que, muy en el fondo, esa gente dedicó el pino recién plantado al divino Yggdrasi, el gran árbol que era en sí una de sus principales deidades paganas. (Texto en un blog de Homero Adame.)

Tradición navideña

El árbol de Navidad como parte de las tradiciones navideñas se arraigó en Alemania y en otros países aledaños, como Austria y la parte alemana de Suiza. En el siglo XVIII llegó a los Estados Unidos, años antes de que en otros países europeos, como Francia, Dinamarca o Suecia. En Inglaterra se colocó el primer pino navideño en 1840, en el castillo de Windsor, gracias al príncipe Alberto, consorte de la reina Victoria. El príncipe Alberto era originario de Alemania. El ejemplo fue adoptado rápidamente por la aristocracia británica y luego por el pueblo, y en pocos años se extendió a todas las colonias del Reino Unido. (Artículo reescrito por Homero Adame.)

Primer árbol de Navidad en México

Para las fiestas navideñas de 1864, el Palacio Imperial de Chapultepec, remodelado al gusto de Maximiliano I de México y su esposa Carlota, presentó algo extraordinario, algo que los mexicanos no habían visto jamás: un gran pino colocado al centro de uno de los salones del palacio, y el pino decorado con listones, velas, frutas y regalos a sus pies.
   Los aristócratas mexicanos que tuvieron oportunidad de ver ese árbol navideño de inmediato adoptaron la idea y colocaron en sus casas y mansiones uno similar. Así empezó esta costumbre europea, desconocida en el país, traída a México por Maximiliano de Habsburgo y Carlota de Bélgica.
   Bien sabemos que el Segundo Imperio Mexicano fue corto. Cuando Maximiliano I fue fusilado en Querétaro, en 1867, de inmediato el gobierno de México trató de erradicar algunas costumbres europeas traídas por el Emperador y su corte, y es así como el uso del árbol de Navidad empezó a caer en desuso y se recuperó la tradición del nacimiento, más arraigada desde la época virreinal.
   Sin embargo, en 1878 reapareció públicamente un árbol de Navidad ornamentado para las fiestas. Éste fue obra de Miguel Negrete –contrincante político de Porfirio Díaz–, quien lo adornó de manera tan espectacular que fue mencionado en varios periódicos y visitado por muchísima gente.
   Así, más de 150 años después de que el Castillo de Chapultepec se viera engalanado con el primer árbol de Navidad, hoy en día los hogares mexicanos se decoran con pinos o con nacimientos, según la preferencia familiar, aunque también es común que en muchas casas o comercios coloquen pinos y nacimientos para celebrar el natalicio de Jesús.

Nota: algunas imágenes fueron tomadas de diversos sitios de Internet. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a cada una de ellos.
Foto de Maximiliano I de México: El Financiero.
Foto de Nacimiento: Blog de Homero Adame.
Foto de pino navideño en mesa: "The Minnigerode" and the Christmas Tree.
Foto de familia alrededor de un pino de Navidad: The History of Christmas Trees.
Foto de los Emperadores de México, Maximiliano I y Carlota: Rouillac.