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jueves, 8 de marzo de 2018

Hoctún, el panteón más simpático de México

El FESTIVO PANTEÓN DE HOCTÚN, YUCATÁN

Como es bien sabido por todos, estas fechas de noviembre antiguamente eran días de guardar, y en la actualidad son fechas de festividad. Todos los panteones del país se inundan de color, algarabía y vida para celebrar a la muerte. Son pocos los días que este abigarramiento perdura en dichos camposantos, una semana a lo mucho; el resto del año permanecen como sitios lúgubres y silenciosos que sólo ven interrumpida su tranquilidad cuando un cortejo fúnebre trae, a paso lastimero, a un nuevo morador.

De este clásico esquema para los panteones de México, quizás existan aisladas excepciones, donde el movimiento y ajetreo es más constante, no por la frecuente llegada de nuevos inquilinos, sino por otro tipo de causas. Como mejor ejemplo tenemos el cementerio de Hoctún, el cual luce una eterna festividad. (Artículo de Homero Adame.)

Hoctún es un pequeño poblado que se encuentra entre Mérida y Chichén Itzá, justo en donde la carretera se desvía hacia la pintoresca Izamal. Es casi un pueblo de carretera, es decir, que se mantiene vivo gracias al tráfico pertinaz, el cual, en cierta medida, aporta algo a la economía local.

No obstante, Hoctún posee un atractivo sin comparación en todo el territorio nacional e, incluso, en el mundo entero. Una tradición única, que bien vale la pena conocer.

Cuando en cualquier fecha del año vamos manejando esa carretera rumbo a las pirámides o a Izamal al lado derecho del camino percibimos el pequeño cementerio de Hoctún. Si nos detenemos por curiosidad, la primera sorpresa será encontrar a unos músicos, con tambora y trombón, esperando al cliente ocasional para deleitarlo y entretenerlo con sus desafinadas melodías. La segunda sorpresa será la presencia de cuatro o cinco ancianos que, sentados en sillas o hasta mecedoras bajo alguna sombra de las criptas, esperan recibir una limosna.

En este momento inevitablemente surge la pregunta: ¿por qué esta gente se encuentra ahí? La evidente respuesta es porque se trata de un lugar turístico. ¿Cuál es su atractivo? Su atractivo es la tercera sorpresa, que le da ese toque original y extraordinario.

Aunque este cementerio es relativamente pequeño (la población de Hoctún no rebasa los mil habitantes), la mayoría de sus tumbas ahí llamadas mausoleos están decoradas de una manera por demás singular. Así podemos apreciar construcciones en miniatura tan disímbolas y extraordinarias como pirámides tipo el Castillo de Chichén Itzá, jacales estilo caribeño, torres de iglesias, imágenes de la virgen de Guadalupe, una mal hecha torre Latinoamericana y hasta un Partenón griego, entre otros.

Ahora bien, ¿por qué esos motivos? Bueno, según la costumbre muy local (acaso sin par en el mundo entero), la tumba o mausoleo llevará representado el último lugar que el difunto visitó en vida. Es por ello que en ese panteón se observan pirámides, iglesias, jacales, edificios de la Ciudad de México, etc. Ah, y el Partenón griego es de un lugareño que falleció en Grecia.

Esta incomparable tradición hace, por consiguiente, que el cementerio de Hoctún sea muy concurrido por infinidad de turistas extranjeros y no pocos mexicanos. Cualquier día del año es festivo para dicho lugar. En lo personal no sé cómo se pone el ambiente durante un Día de Muertos, pero puedo imaginarme que la romería se incrementa por mucho.
Así que ya sabe, si un día anda de visita por tierras yucatecas, no olvide detenerse en ese poblado para conocer una de las costumbres funerarias quizás más curiosas de nuestro México.

Notas:
1. Este texto de Homero Adame fue publicado originalmente en la revista México desconocido en 2003.

2. Las imágenes que acompañan el texto fueron tomadas de Internet. Que el enlace sirva de crédito a sus autores: Panteón de Hoctún y Torre en color rojo-ladrillo y blanco

miércoles, 7 de febrero de 2018

La Ollanga, Tlaxcala, lugar de misterio, leyenda y aventura

LA HOYANCA
Misterioso lugar en Tlaxcala

En todo el territorio nacional es común encontrarse con lugares que sobresalen por sus leyendas o su extraña forma, y el estado de Tlaxcala, aparte de muchos otros, tiene en La Ollanga, su sitio misterioso.
A la primera impresión uno no puede dejar de preguntarse: ¿Qué es este lugar? ¿qué ocasionó su extraña orografía? A simple vista parece una depresión de unos cien o doscientos metros de profundidad, aunque lo cierto es que es difícil saberlo a ciencia cierta, ya que en ese abismo la percepción de distancias y profundidades se pierde.
La Ollanga (también conocida como Hoyanca) se encuentra ubicada en la parte noroeste del estado, cerca de Sanctorum, por la carretera No. 119 entre Tlaxcala y Calpulalpan. Pese a ser muy visitado por los jóvenes de la localidad, en fines de semana principalmente, la mayoría de los adultos sienten un temor y respeto por ese lugar. Así se han creado infinidad de mitos, que realzan su misterio. La recomendación general es: “¡Nunca vaya solo!”
Para llegar se tiene que tomar una terracería al lado norte de la carretera. Después se sube el cerro hasta que se acaba el camino. De ahí, son pocos metros de caminata hasta encontrar lo inesperado: una especie de acantilado en forma circular, cuyas paredes de unos veinte o treinta metros tienen noventa o menos grados de inclinación.
Desde la cima el vacío es peligrosamente atrayente. La bajada es difícil y debe tenerse sumo cuidado. Hay puntos donde la inclinación se aproxima a los 120°, haciendo el terreno muy resbaloso.
El fondo es interesante y en un punto es plano. Pocos árboles de tres especies diferentes han crecido, dando cierta perspectiva y sombra.
Abajo no hay agua, salvo unos charquitos que se forman en las rocas durante las épocas de lluvias. Sin embargo, existe un microclima muy particular, con hierba y maleza, así como infinidad de pequeños insectos. Las especies mayores, al parecer sólo bajan en las noches o para protegerse de las lluvias, cuando es temporada.
En el fondo resaltan las rocas que han rodado desde las paredes. Algunas de ellas formaron una pequeña cueva, donde se observan las huellas de tejón y mapache.
En un somero recorrido, no se pueden encontrar vestigios de culturas antiguas como petroglifos o pinturas rupestres, aunque esto no significa que no existan. Debido a su extraña forma, es muy probable que este lugar fuera visitado por los antiguos pobladores de la región, o que lo usaran como sitio ritual. Todo es cuestión de hacer investigaciones formales.
Tiene razón la gente. El lugar es muy misterioso y hasta opresivo. Abajo hay una vibra muy especial, muy rara, difícil de descifrar. Es como si a todo momento alguien estuviera al acecho, observando. Cuando uno cree haber identificado casi todos los sonidos, repentinamente surge alguno desconocido que te exalta. Cuando el sol se cubre, se forma una penumbra espectral, dando un brillo sumamente extraño en el follaje, que cambia la vibra del ambiente.
La subida, por cualquiera de las dos veredas es más ardua, mucho más penosa que la bajada. Las manos deben estar libres para asirse de cualquier roca o raíz y así ayudar a las piernas que a cada paso se cansan cada vez más.
Después de haberlo visto desde abajo, de nuevo surge la pregunta: ¿Qué es este lugar? Y las respuestas quedan en el aire. Tiene la configuración de un cenote, aunque sea demasiado grande y carezca de agua. La circunferencia, el acantilado, las rocas, la profundidad indican que tal vez se trate del cráter de un volcán extinto; algo que no sería raro en esta región.
Caminar alrededor del gran círculo es una experiencia aparte, caleidoscópica. Cada ángulo muestra una vista diferente. Cada piedra, cada rincón da otra perspectiva. Y en el horizonte los volcanes, siempre majestuosos, rematan esa panorámica.
Por esta singular mezcla de emociones, arriba descrita, más lo que usted pueda encontrar en un lugar tan insólito, visitar La Hoyanca vale la pena. Todo es cuestión de querer tener una aventura, yendo más allá de los caminos conocidos, para encontrar uno de los muchos lugares misteriosos del país.

Notas:

1. Este texto de Homero Adame fue originalmente publicado en la revista México desconocido.



2. Una leyenda titulada “La hoyanca y los dominios del diablo” fue recopilada por Homero Adame en este lugar y publicada en su libro Leyendas de todo México – Aparecidos y fantasmas, de Editorial Trillas. Dicho libro se puede adquirir en muchas librerías o directamente en la tienda en línea siguiendo este enlace: Leyendas de aparecidos y fantasmas.

3. Las fotografías que acompañan el texto fueron tomadas de Internet. Que los enlaces sirvan de agradecimiento y crédito a sus autores Carlos Vargas Zambrano y UTT.

sábado, 13 de enero de 2018

Leyendas cristianas: San Antonio, el "casamentero"



 
San Antonio de Padua, el santo “casamentero”, en realidad debería ser conocido como San Antonio de Lisboa por haber nacido en la capital portuguesa, en 1191, bajo el nombre de Fernando Martim de Bulhões e Taveira Azevedo. A lo largo de su vida fue predicador de la orden franciscana, doctor de la Iglesia y canonizado como santo el 30 de mayo de 1232, cuando Gregorio IX era el Papa.



San Antonio es uno de los santos más populares del catolicismo gracias a los muchos milagros que se le atribuyen: ayuda a encontrar objetos perdidos, es protector o patrón de los viajeros, panaderos, papeleros, de mujeres estériles y, sobre todo, es el santo favorito para quienes buscan pareja, es decir, hombres y mujeres de cualquier edad lo invocan para hallar una buena esposa o un buen esposo.




Muchas de las costumbres relacionadas con San Antonio de Padua para pedirle favores es llevarle ofrendas florales y hacerle una promesa a cambio. Si concede el favor, entonces hay que cumplirle con lo que uno le prometió. Muchas personas incluso elaboran personalmente o mandar hacer un ex-voto o retablo como recuerdo y testimonio del milagro concedido.



Se dice que mucha gente, principalmente mujeres que le piden a San Antonio les ayude a conseguir novio, pareja o marido, si se da cuenta de que el santo no pone atención o está tardando en conceder lo solicitado, lo voltean de cabeza o lo ponen de espaldas como castigo hasta que interceda y les cumpla. Y dicen, dicen, que tarde o temprano sí cumple. Es por esto que se le conoce como el santo “casamentero”.

También cuentan que a San Antonio en realidad no le gusta que lo “castiguen”, sino que prefiere que le enciendan una vela mientras se hace la petición y así se siente más apreciado y cumple sin “respingos”.








San Antonio falleció en Padua, Italia, el 13 de junio de 1231 y desde entonces su fiesta patronal se celebra en esta fecha con gran algarabía en ciudades como Orizaba, Veracruz o en parroquias como la de San Miguel de Allende, donde fueron tomadas las fotos que acompañan este texto.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Mitos y leyendas guerrerenses: La chaneca

LA CHANECA
Leyenda de San Luis Acatlán, Guerrero

Cuenta una leyenda que hace muchos años, un chaneque se enamoró de una muchacha y ésta de él, aunque sabían que su amor era imposible porque los chaneques y los humanos son incompatibles. De todas maneras, la muchacha aceptó huir con el chaneque, yéndose a vivir al bosque, donde ella pasó muy feliz el resto de su vida. A pesar de sus naturalezas tan diferentes procrearon una hija, mitad chaneque y mitad humana, de belleza incomparable, sobrenatural. La niña creció más como chaneque, pues sus padres nunca la llevaron al mundo de los humanos. Sin embargo, ella escuchaba los cuentos de su mamá y se propuso un día ir a conocer el pueblo de sus ancestros. Esto sucedió tras la muerte de su madre, no sin antes pedirle permiso a su padre. Él mismo la trajo a este mundo, pues bien conocía los accesos. Cuando aparecieron en un bosque cercano a un pueblo, algo sucedió porque ella sufrió una transformación que la hizo más sólida, más humana, y le resultó imposible regresar al mundo de los chaneques. Con tristeza, su padre la dejó viviendo allí, pero le advirtió que si tenía un hijo con un ser humano, se volvería mortal. (Leyenda recreada por Homero Adame.)

Pasó el tiempo y aquella extraña mujer, siempre joven y bella, era ocasionalmente vista cerca de los pueblos, en busca de alimento. Los hombres la admiraban por su belleza y trataban de entablar conversación para conquistarla, pero ella desaparecía. En realidad no desaparecía como un fantasma, sino que su cuerpo era más bien inmaterial y dejaba de ser visto por la gente. Eso trajo como consecuencia los rumores que en las afueras de los pueblos rondaba un ser sobrenatural, una chaneca que robaba alimento. Cuando alguna mujer de cualquier edad la veía, gritaba: “Allá anda la chaneca, allá anda la chaneca” y le tiraba piedras para ahuyentarla.

Debido a su soledad, el sentirse despreciada por los humanos y saber que le era imposible regresar al mundo de los chaneques, la chaneca se convirtió en un ser huraño. En cierta ocasión recordó las palabras de advertencia que le dijo su padre y decidió volverse mortal; para ello era necesario procrear un hijo. Desde entonces empezó a frecuentar los ríos o aguajes, siempre de noche. Quienes lograban verla huían despavoridos, pues sabían que no era humana. Y todavía es fecha que continúa deambulando en ese tipo de lugares, en busca de posibles ilusos a quien pueda hechizar con su belleza y sus encantos para lograr su propósito.


En muchos pueblos del estado de Guerrero cuentan leyendas de la chaneca, con algunas variantes, y siempre se le personifica como una mujer muy hermosa, de cabello largo, negro. En San Luis Acatlán, por ejemplo, se dice que tiene la capacidad de tomar el parecido de la novia de un muchacho o de la esposa de un señor, y que lo hace así para engañarlos y poder relacionarse con alguno de ellos. Pero todos los hombres se asustan y huyen cuando la miran de cerca porque sus ojos no son humanos. Ella, como venganza, los golpea, los araña, los arrastra y los deja medio muertos; nunca los mata. Pese a sobrevivir el encuentro con la chaneca, esos hombres se vuelven locos.

Notas:

1. Una versión similar de esta leyenda fue publicada por Editorial Trillas en el libro de Homero Adame, Leyendas de todo México - Aparecidos y fantasmas.
El libro se puede adquirir en librerías o directamente en la tienda en línea de la editorial siguiendo este enlace: Leyenda de la chaneca.

2. La imagen fue tomada de fanpop.com. Que el enlace sirva de agradecimiento y crédito a sus creadores.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

Leyendas tamaulipecas: la Loma del Muerto

MISTERIOS EN LA LOMA DEL MUERTO
Leyenda de Ciudad Victoria, Tamaulipas

En ocasiones una leyenda surge de un suceso, de un hallazgo o de algo sin explicación y conforme se va contando sufre modificaciones que en sí la enriquecen. Un buen ejemplo es la Loma del Muerto, en Ciudad Victoria, donde en la cima se levanta el Santuario de Guadalupe que tiene su propia historia por haber sido motivo de envidias, desagravios y ex comunión del primer obispo que tuvo la ciudad, Eduardo Sánchez Camacho. En ese mismo sector de la capital tamaulipeca se ubica una colonia que hasta hace algunas décadas fue de las mejores de la ciudad.

Cuentan que en esa loma encontraron a un muerto cuando todavía estaba despoblada y ni siquiera existía el santuario. Nunca se supo si murió por causa natural, por accidente o por crimen, pero el hecho fue noticia en la localidad y desde entonces a esa loma se le conoce como la del Muerto.

Desde aquel hallazgo hasta la fecha, hay gente que afirma que por ahí asustan, que se aparece un muerto, que se oyen ruidos extraños, que en ciertas noches el ambiente apesta a cadáver, por lo que para muchos en esa loma hay misterios inexplicables. Tales misterios también han servido para justificar el hecho de que aquella colonia, antes rica y opulenta, se haya venido a menos. Muchos de los vecinos que ahí habitaban decían que en sus casas se oían voces, que se movían las cosas solas y por eso un buen número de ellos terminó por mudarse a otra parte, aunque también hay quienes consideran que todos aquellos que se fueron a vivir a otro sector de la ciudad fue porque prefirieron una colonia más moderna y segura. Sea lo que sea, lo cierto es que quedan por ahí casonas medio abandonadas, rincones donde se juntan los malvivientes y los viciosos, áreas bien cuidadas para acceder al santuario, mientras la leyenda del muerto sigue contándose de generación en generación.

Notas:
1. Una versión editada de esta leyenda fue publicada por Editorial Trillas en el libro de Homero Adame Mitos y leyendas de todo México (2012). Dicho libro se puede adquirir en librerías o pedir directamente a la tienda en línea de la Editorial siguiendo este enlace: Misterios en la loma del Muerto.

2. La imagen fue tomada de Internet. Que el enlace sirva de agradecimiento y crédito a su autor: Santuario de Guadalupe en Ciudad Victoria, Tamps.

viernes, 6 de octubre de 2017

Mitos y leyendas de CdMx: Misterios en la Plaza de Santo Domingo

MISTERIOS EN LA PLAZA DE SANTO DOMINGO
Leyenda de la Ciudad de México


Uy, sí, hartas cosas platican de por aquí, de esta plaza, cosas misteriosas que de ruidos, que de aparecidos fantasmas y cosas así. Es que parece que cuando la Inquisición aquí quemaban a las brujas; más bien entiendo que las quemaban en el palacio ese de la esquina (antiguo Palacio de la Escuela de Medicina). Ahí entiendo que los de la Inquisición –eran algo así como policías religiosos– dictaban las sentencias a la gente acusada de algo malo, de algo en contra de la religión, como la brujería, y a las que decían que eran brujas luego las quemaban vivas con leña verde y es por eso que luego dicen que se oyen gritos bien feos –dice Luis Ibarra, un bolero originario de Huajuapan de León, Oax. (Leyenda publicada por Homero Adame.)

Entiendo que hay unos túneles que van del palacio al estacionamiento aquél (sobre la calle de República de Brasil o Belisario Domínguez), y abajo encontraron un chorretal de muertos, o sea los esqueletos. Ahí metían a toda la gente que quemaban. No sé si los hayan sacado para sepultarlos en algún panteón o todavía siguen los esqueletos allá bajo.

Y luego también dicen que en el mismo palacio, que ahora es el Museo de Medicina, se aparece un decapitado. Eso me han contado, pero no me sé muy bien esa historia.

Lo que sí sé es que aquí en el atrio (del templo de Santo Domingo), en la noche se oyen los quejidos de los borrachos. Es que usted habrá de saber que esta capillita (anexa) un tiempo fue pulquería, entonces entiendo que el sacerdote salía de la iglesia grande y regañaba a los borrachos, los agarraba a latigazos y por eso se oyen los quejidos de aquella gente.

Mire, también cuentan de un monje que se aparece. Dicen que sale de la iglesia (de Santo Domingo), que pasa por el callejón que se ve allá (Leandro Valle) y entiendo que se mete en aquella imprenta de paredes amarillas. Es que los que trabajan ahí dicen que de vez en cuando, cuando se quedan trabajando ya tarde, que han visto a un monje caminar y que cruza la pared, la cruza como si no hubiera pared, así como uno puede andar caminando aquí por la plaza.


La plaza de Santo Domingo es una de las más emblemáticas y con mayor historia en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Se cree que allí estuvo la casa de Cuauhtémoc, hasta que los conquistadores la demolieron para dejar un espacio que sirviera como plaza pública. La mayoría de los edificios que la rodean fueron construidos en el siglo XVIII, entre los cuales destacan el templo de Santo Domingo, el Palacio de la Santa Inquisición y el Edificio de Aduanas.
El antiguo Palacio de la Inquisición fue construido entre 1732 y 1736. Después tuvo diferentes usos hasta que albergó el Colegio de Medicina y ahora es museo. En tanto, desde el siglo XIX, en los portales de la plaza ha habido escribanos o evangelistas, tradición que sigue vigente y está relacionada con las imprentas.



Notas:
1. Una versión similar pero editada en otro estilo narrativo fue publicada en el libro Leyendas de todo México, Aparecidos y fantasmas, por Editorial Trillas. El libro se puede conseguir en las sucursales de Trillas, en librerías de prestigio o en la tienda en línea siguiendo este enlace: Leyendas de todo México, Aparecidos y fantasmas, de Homero Adame

2. Las imágenes fueron tomadas de Internet y que los enlaces sirvan como crédito a sus creadores:

viernes, 1 de septiembre de 2017

Costumbres fúnebres en México

Esta información fue publicada en Leyendas, relatos, costumbres y tradiciones de Nuevo León, Editorial Font, 2005. En este libro Homero Adame aporta sus intereses en antropología y etnología del folclore no sólo del estado de Nuevo León o de la región Noreste de México, sino del país y de otras culturas. Por ejemplo, como continuación a las costumbres hispanas y mediterráneas, el investidador menciona muchas otras costumbres funerarias de origen prehispánico, así como judío-sefarditas y de Medio Oriente que llegaron con las migraciones y de cierto modo, se arraigaron en la vida cotidiana.

domingo, 27 de agosto de 2017

Hacienda El Salado, SLP y el paso de Miguel Hidalgo


Esta información sobre El Salado, SLP y mucha más de la tradición oral que incluye la ex hacienda El Salado, la Estación El Salado y Miguel Hidalgo, además de los apaches o comanches, fue publicada en el libro La ruta menos conocida de Miguel Hidalgo, de Homero Adame, SLP 2010. Para lograr un libro de oralidad de estas características, el autor hizo un exhaustivo trabajo de campo por toda la ruta que siguieron Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y otros héroes de la Independencia a lo largo de tierras ahora potosinas, del desértico Altiplano, en aquel entonces conocidas como Intendencia de San Luis Potosí. En esta muestra se aborda algo de la historia relacionada con El Salado, una hacienda en el norte de San Luis Potosí y de territorio tan extenso que abarcaba tierras ahora de Coahuila, Nuevo León y Zacatecas, así como de la historia oral y las pláticas en torno a los muchos sucesos ocurridos allí.



Si te interesa conocer más sobre la ex hacienda de El Salado, te recomendamos el libro Haciendas del Altiplano, historia(s) y leyenda(s). Tomo I. Grandes latifundios virreinales. (Sigue el enlace rojo subrayado para ver más sobre ese libro.)

sábado, 8 de julio de 2017

La catedral de Querétaro

¿DÓNDE QUEDA LA CATEDRAL QUERETANA?

Texto de Homero Adame

Las catedrales son, por antonomasia, el centro religioso más importante de toda ciudad que cuenta con un obispado. Ellas son un punto de referencia fundamental para los habitantes, sin importar cuál religión profesen. Son así porque, salvo raras excepciones, se localizan en el corazón de cada ciudad, frente a la plaza de armas, cerca del palacio municipal o de gobierno Y todo en conjunto conforman la armonía original de un pueblo. A falta de uno de estos tres elementos, dicha armonía está fuera de balance.

  Hablar de catedrales es evocar, inmediatamente, la Catedral Metropolitana, la de Puebla, la de Morelia, la de Mérida, de Guadalajara, de San Luis Potosí o la de la ciudad donde uno vive. Pero ¿alguna vez hemos preguntado dónde queda la catedral cuando andamos de visita por Querétaro? De ser así, ¿cuál ha sido la respuesta de los lugareños? Sin duda tres de cada cinco lo piensan dos veces porque no saben con exactitud dónde se encuentra ni cuál es.

  Aunque suene a redundancia, vale decir que Querétaro es una hermosa ciudad que lo tiene todo. Es por ello que nos sorprende no encontrar su catedral en el primer cuadro. Al preguntar por ahí, mucha gente indicará que es la iglesia de San Francisco, pero no es así. La catedral se encuentra a cinco cuadras al poniente de la plaza principal, en la esquina de las calles Madero y Ocampo. Verla por primera vez es pensar: “esta no puede ser la catedral”, porque carece de la magnificencia que caracteriza a este tipo de construcciones religiosas.

  El templo de San Felipe Neri, hoy en día la Catedral de Querétaro, en sus orígenes fue el oratorio del convento de los felipenses. Se empezó a construir en 1786 y se concluyó en 1805, pero no fue sino hasta 1921 cuando recibió la categoría de catedral. Previo a esto, en el mismo año de 1805, el cura Miguel Hidalgo y Costilla la bendijo como templo al oficiar la primera misa.

  Su corta historia como catedral se vio interrumpida durante la guerra Cristera, cuando fue saqueada y utilizada como cuartel y hasta salón de baile. Hoy en día no es más que una de las muchas iglesias de la ciudad de Querétaro, aunque con rango de catedral, pero rebasada en arquitectura, belleza y centro del culto por muchas otras.

  Su interior es frío y demasiado austero. Su exterior es un poco más interesante. Arquitectónicamente es considerada como estilo representativo de la transición del barroco al neoclásico, por conjugar elementos de ambos estilos en su fachada. En ella sobresalen sus seis columnas corintias voladas en la parte inferior, y otras tantas menos ornamentadas, y de estilo acoplado, en la superior.

  Aunque la catedral queretana tiene una torre inconclusa y del reloj no hay mucho que mencionar, se le considera como una joya única por haber sido construida con piedra de tezontle. Conocerla vale la pena, pues así entendemos que la catedral no es necesariamente el templo más bello e importante de una ciudad.

Notas:
1. Este texto se publicó originalmente en la revista México desconocido, en 2001.

2. Las imágenes fueron tomadas de Internet. Que los enlaces sirvan de agradecimiento y crédito a sus autores: Catedral de Querétaro y Catedral de San Felipe Neri, interior

sábado, 17 de junio de 2017

Leyendas de Baja California Sur: Un brujo

UN BRUJO QUE INVOCA A LOS ESPÍRITUS DEL VIENTO
Leyenda de Mulegé, Baja California Sur

Tengo un chaval que le gusta harto el rollo ese de la aventura, del turismo de aventura. Ahora en Semana Santa se fue con sus camaradas allá a Baja California y se llevaron sus bicicletas de montaña. Allá se estuvieron todas las vacaciones y me cuenta que se quedan a dormir allí donde les da la noche y por eso siempre cargan con sus mochilas y llevan tienda de campaña. Cuando regresó nos estuvo platicando de las aventuras de ellos y pues ya esas pláticas que nos platica son comunes porque han andado ellos en muchas partes y más o menos nos platica luego de dónde anduvieron y los lugares que recorrieron y cosas de esas. Pero nos platicó algo que se me hizo como muy interesante de allá de Baja California porque dice que andaban en la sierra de San Francisco y ya se les estaba haciendo de noche y a un señor le preguntaron cómo llegar a alguna parte porque parece que allá hay poca agua y siempre ellos procuran acampar cerca de donde haya agua, un río, un arroyo, y el señor les dijo que estaban cerca de unos charcos o algo así. Y también les dijo que si querían ir a conocer una cueva con pinturas de la prehistoria que los podía llevar pero hasta la mañana siguiente. Los muchachos dijeron que sí y así quedaron – cuenta el Sr. Ángel Mario Macías, un comerciante de la Ciudad de México.
  En la mañana temprano llegó el señor éste en una mula y todos se fueron rumbo esa cueva; los muchachos en bicicleta y el señor en su mula. Me dijo mi chaval que está retirado, pero que les gustó mucho porque en las paredes de las cuevas hay hartas pinturas que dejaron los indios.
  [...] No, no sé cuáles indios hayan sido; eso no me lo dijo él. El asunto estuvo en que luego el guía que llevaban ahí les estuvo explicando eso de las pinturas y también les contó que por ahí cerca vive un indio que sabe muchas cosas, algo así como un brujo o un curandero y a los muchachos les dio curiosidad pero ya no fueron. Según nos platicó que según esto ese chamán o lo que sea cura con el viento, con el aire, y cura así porque es la manera cómo curan los curanderos de esa tribu –pienso yo–. Según esto, cuando llega gente a buscar a ese indio para que les ayude, él lleva a uno a una peña y lo sienta ahí en la tarde, en pelotas completito, y espera hasta que el viento empiece a soplar y es cuando el brujo comienza hacer sus cosas. El guía les explicó a mi chaval y a sus camaradas que ese brujo canta, que echa humazos y que ahí tiene a la persona así sin ropa aunque haga frío y habla con los espíritus del viento y los espíritus del viento le quitan el mal a la persona. (Leyenda de Homero Adame.)
  Se me hizo harto interesante esto que le estoy contando y quién sabe si sea cierto porque, usted sabe, uno por acá ha oído hablar de curanderas, así de brujas y de naguales, y también las ha procurado para alguna barrida, un mal de ojo, un mal de aire y cosas de esas que la ciencia no puede explicar, pero yo nunca había oído de nadie que hable con los espíritus del viento y se me hizo interesante de a tiro.


Aunque el narrador no precisa el grupo étnico al cual pertenece el curandero, es posible que se trate del cochimí, una etnia en vías de extinción por su escaso número de parlantes. Debido a ciertas tradiciones y creencias se estima que los cochimí tienen relación sanguínea o cultural con los pomo, un grupo étnico que habita en el centronorte de California, en los Estados Unidos.

Nota: las imágenes fueron tomadas de Internet. Que los enlaces sirvan de agradecimiento y crédito a sus autores: Ruta de ciclismo de montaña y Playa de Mulegé.