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sábado, 11 de octubre de 2014

Misterios - leyendas de San Luis Potosí



MISTERIOS

Leyendas de San Luis Potosí


Ya está a la venta en librerías el libro Misterios, leyendas de San Luis Potosí con 35 leyendas divididas en cinco capítulos:
  1. Leyendas de fantasmas
  2. Leyendas religiosas
  3. Leyendas de espíritus benefactores
  4. Leyendas de personajes
  5. Leyendas de tesoros



Puedes leer las síntesis de cada leyenda en este enlace: "Misterios, leyendas de San Luis Potosí" de Homero Adame


Sucesos inexplicables
Experiencias sobrenaturales


¿Quién dice que no fue así? ¿Quién no ha visto fenómenos inexplicables u oído voces en la oscuridad?


Tantos hombres y mujeres que recuerdan misteriosas escenas de su niñez, aquel velador que cuenta con asombro lo que vio, devotos creyentes que describen milagros recibidos… de la abuela a la hija y de la hija a la nieta, así se transmiten las leyendas de generación en generación.

En estas páginas, Homero Adame nos hace revivir aquellos misterios que permanecen en la memoria colectiva de los potosinos. Tanto las leyendas más populares, como algunas poco conocidas son presentadas por el autor de una manera estremecedora, vívida, audaz. Estás a punto de descubrir los enigmas de un pasado inexplicable que continúan hasta nuestros días.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Leyendas de Nuevo León: El fantasma de la mujer de blanco




La mujer de blanco
Leyenda escuchada en Magüiras, municipio de Linares, NL

¿Cómo le va, amigo? Yo lo he vido [sic] por aquí muchas veces. Siempre viene hacer ejercicio, ¿vedá? –me dice el Sr. Eulogio Valdés–. [...] Oiga, ¿y nunca se le ha aparecido la vieja esa que anda vestida de blanco? [...] Pues déjeme platicarle, pa’ que sepa por qué rumbos anda.
            Mire, la gente de por aquí cuenta que ya van muchas veces que uno va en su mueble por este camino (de la vía del tren), y que cuando ya está pardiando, de repente ven a una vieja qu’está parada al lado del camino y pide aventón. Unos dicen qu’es una muchacha joven y bonita y otros que ya está viejona, pero todos están de acuerdo que anda vestida de blanco. Bueno, pues usté la ve pidiendo aventón y aunque no le dé, ya sea por miedo o qué sé yo, pa’ cuando usté acuerda ya la trai sentada al lado. ¡Imagínese el susto que ha de pasar uno!
            La meritita verdá a mí no se me ha aparecido, pero pos la gente cuenta tantas cosas que ha de ser cierto. Pero yo me afiguro que a lo mejor se trata del ánima de alguien que mataron cuando se robaron el tren por este rumbo. Y mire, lo más curioso de todo es que cuando se le trepa esa vieja en el mueble pos uno le sigue dando y nomás pasando la curvita del vado ella se desaparece.
            Así que ahí le digo, si algún día ve a esa vieja, pos ni se asuste, al cabo que nomás ahí adelantito se le desaparece de su coche.
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Después de la Llorona, la mujer de blanco es quizá el motivo de leyenda más difundido en nuestro país, aunque ésta es parte de la mitología de muchas culturas del planeta, mientras que la primera es muy mexicana, no obstante citársele en otras partes del continente. Las características de ambas son diferentes entre sí, pues mientras la Llorona anda penando por causa de un castigo divino, de la mujer de blanco popularmente se dice que es un ánima que trata de buscar descanso una vez que entregue un tesoro o pague una manda pendiente, o bien, es el espíritu de una mujer que murió de modo trágico.
            En Nuevo León la mujer de blanco suele ser confundida con la Llorona, ya que se explica que a ésta siempre se le ve vestida con ropa de color blanco. Sin embargo, raras veces se aparece en ríos o zonas lacustres.
            La versión que leemos enseguida ofrece un elemento adicional de confusión, pues tiene características similares con la saga de relatos de la muerta, una mujer que se manifiesta en los caminos e inopinadamente se sube en un vehículo para luego desaparecer metros o kilómetros más adelante.


Notas:

1. esta leyenda fue publicada en el libro Mitos y leyendas de Nuevo León, por Ediciones Font. 2005.

2. la imagen fue tomada de internet y es parte de un cuadro del pintor Moritz von Schwind titulado “Apparition”.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Leyendas de Nuevo León: La imagen perdida de San José



¿ADÓNDE SE FUE SAN JOSÉ?
Leyenda de la ex-hacienda de San José, municipio de Ciénega de Flores, NL

No, la hacienda de Tierra Blanca no era nada comparada con otra ai cerquitas, la de San José que fue muy rica, era muy grande, y cuentan que los dueños tenían muncho pero muncho ganado... –explica el Sr. Ramón González–. No, todo eso ya se acabó; no queda nada, puro amontonadero de piedras nomás. Vaya pa’ que se desengañe, aunque, déjeme decirle: está canijo entrar. Mire, aquí adelantito, rumbo a Ciénega, hay com’un camino de los camiones de basura y por ai pued’entrar, pero tiene que dejar su camioneta casi en el río y luego caminar. Pero, bueno, también pued’entrar por aquel lao, o sea, por la carretera de atrás que va pa’ Salinas Victoria. Antes de que vea la supercarretera va ver una desviación a la derecha y métase por esa terracería, aunque luego va tener que caminar también. 

[...] La verdad no sé. A mí se me hace que cuando abandonaron l’hacienda –habrá sido cuando la Revolución, m’imagino yo– alguien se agenció las cosas que había adentro porque acá se platica que los dueños fueron gente muncho muy adinerada. Cuentan qu’era una hacienda tan pero tan rica que tenía muebles muy finos y de muncho valor y parece que también hasta platos y cucharas de plata de pura ley, y cosas ansina de valiosas. Lo que sí sabemos nosotros es que luego ai se meten gentes dizque a buscar tesoros, pero pa’ serle sincero, la meritita verdá yo nunca he oído que alguien haiga encontrado nada. Tampoco se platica de ruidos o de llamaradas –cosas de tesoros, pues–. Pero dicen qu’en l’iglesita había unas imágenes muy bonitas, muy finas, y unas pinturas que sepa la bola quién se las habrá llevado. (Leyenda recopilada por Homero Adame.)

Pero hay una plática que platicaban los viejitos de más denantes. Decían ellos quesque San José –l’imagen de San José, ¿verdad?– se convertía así com’uno y que salía a caminar por todos estos rumbos; es que parece que le gustaba vigilar qu’estas tierras estuvieran seguras. Entonces platican que lo veían que ai andaba, que venía aquí a Tierra Blanca, qu’iba a Ciénega o a otras partes, y ai lo miraban y que saludaba a la gente –en aquel tiempo eran pueblos muy chiquitos, así como ranchitos, ¿eh?– Entonces parece que cuando los dueños tuvieron que abandonar l’hacienda, como ai se quedó muy solo y coyotero, pos los bandidos comenzaron a robarse las cosas, entonces parece que San José se puso muy triste y mejor empacó sus chivas y se fue de aquí. La verdad naiden sabe p’ónde ganó...

miércoles, 20 de agosto de 2014

Museo y folclor en Guadalajara: El panteón de Belén



EL PANTEÓN DE BELÉN
Museo y folclore de Guadalajara

Texto y fotografías: Homero Adame

Dentro de las muchas curiosidades de Guadalajara existe una en forma de cementerio que hoy en día es un museo viviente. Se trata del panteón de Belén que funcionó como tal por un lapso de 130 años, a juzgar por las fechas inscritas en la primera y en la última tumba. La más antigua data del 22 de abril de 1849 y la más reciente del 14 de noviembre de 1974. Sin embargo, y de acuerdo con los datos históricos, la primera inhumación se efectuó en diciembre de 1844 y correspondió a Isidro Gómez Tortolero, un sacerdote de Tala, Jal., cuyo epitafio está perdido. Supuestamente, el panteón fue clausurado en 1896, aunque hubo entierros aislados en las siete décadas siguientes.

El cementerio actual está dividido en dos partes: una compuesta por sendas paredes laterales, o columnatas, que albergan 1,650 nichos (750 en la de acceso y 900 en la del lado norte) y la otra por el patio central donde vemos mausoleos, criptas, tumbas y, al centro, la antigua Rotonda de Hombres Ilustres, donde originalmente eran sepultados los hijos pródigos de esta capital o del estado. Muchos de esos restos fueron exhumados en algún momento para llevarlos a la actual Rotonda de los Hombres Ilustres en el centro de la ciudad.

Dicho patio estuvo seccionado en dos, una para la aristocracia y la otra para el pueblo, donde también se encontraba la fosa común, pero esta segunda sección fue demolida en 1967. La mayoría de las antiguas tumbas que aún persisten, casi todas elaboradas con cantera y en estilos disímbolos que dan en conjunto un eclecticismo muy sui generis, se hallan en un avanzado estado de deterioro y no pocas se han colapsado. Sin embargo, y como todo museo que siempre debe observar que sus piezas en exhibición se encuentren en el mejor estado posible, en el panteón de Belén ya empiezan a verse los progresos de un proyecto de restauración en determinadas tumbas, aunque a decir verdad algunas de ellas no sean muy artísticas. También hay otras sepulturas más recientes, del segundo cuarto del siglo XX, cuyo estilo es notorio y hasta chocante porque fueron hechas de granito y ya no de cantera ni tampoco mármol.

Volviendo a las columnatas, en ese sector podemos advertir que un buen número de nichos están cubiertos con mármol de Carrara. Tal vez el más fascinante desde el punto de vista artístico sea uno fechado el 9 de junio de 1861, en memoria de José Castro quien falleció a los 29 años de edad; se trata de un fino trabajo esculpido con personajes de la mitología griega o romana.

Casi al centro de la columnata de acceso, a la izquierda, hay dos nichos que recuerdan a una pareja de escoceses (Joseph Johnston, 5 de enero de 1832 - 18 de abril de 1896 y Jean Young, 3 de mayo de 1838 - 17 de septiembre de 1896) que llegaron a radicar a esta ciudad y aquí murieron, curiosamente en el mismo año aunque no en la misma fecha. Nada se sabe de quiénes hayan sido ni cuáles las causas de los fallecimientos, sin embargo, lo único que sí sabemos, gracias a los epitafios, es que eran esposos y que nacieron en Paisley, Escocia.

Lo interesante de estos dos nichos es que en Guadalajara existe una conseja popular o singular costumbre que consiste en traer veladoras u ofrendas florales exactamente a las 12 del mediodía para solicitar algún favor a estos espíritus que se han vuelto una especie de benefactores de los tapatíos. Parte de la tradición indica que además de la ofrenda dejada es imprescindible rezar un rosario frente a sus nichos para que el deseo sea cumplido, incluso se sabe de personas que hacen el novenario completo.

Asimismo, hay que mencionar que hay otras tumbas, nichos y criptas que de algún modo se han integrado a la amplia gama de costumbres tapatías. Por ejemplo, encontramos la tumba de un niño (Ignacio Torres Altamirano, muerto el 24 de mayo de 1882) que, según la leyenda, salía de su fosa con todo y féretro porque tenía miedo a la oscuridad. A esta tumba viene la gente a traer juguetes, dulces, globos, canicas, monedas, etc., aparte de veladoras para que el ánima del infante siempre tenga luz. En otro punto vemos el sepulcro de los enamorados, dos tumbas contiguas adonde muchas personas llegan para dejar cartas y recados de amor y con ello solicitarles ayuda para encontrar la dicha en su vida amorosa; también hay quienes dejan mensajes para desearle a esta pareja felicidad en el más allá.

Y si de leyendas se trata, el panteón de Belén tiene muchas, como la del vampiro cuyo corazón fue clavado con una estaca y de ésta creció un árbol, un tabachín, que supuestamente sangra; sus raíces han cubierto casi toda la tumba y parecen como si fueran cuadradas. O también la de la mujer que fue enterrada viva y al día siguiente su mano estaba afuera de la tierra y por eso la tumba tiene una mano labrada.

Pero también existe otro tipo de misterios que rondan en este panteón-museo. A la entrada hay una serie de fotografías, sólo una de ellas en blanco y negro, en las cuales aparecen “fenómenos” inexplicables, aunque es posible que se traten de trucos de laboratorio cuando la fotografía digital ni siquiera existía. Supuestamente, esos fenómenos son las auras de las personas que estaban siendo retratadas, y junto a las fotografías hay un escrito que explica estos fenómenos electromagnéticos, o reflejo del aura. Por su parte, la imagen en blanco y negro es muy interesante porque al parecer se ve un fantasma encapuchado caminando entre unas tumbas, lo cual ha dado pie a todo tipo de interpretaciones y más leyendas.

Así, el hecho de haber mencionado que este panteón sea un museo viviente es porque en Guadalajara existe la singular tradición entre novias, quinceañeras e incluso niñas que van a hacer su primera comunión de venir para que les tomen sus fotografías del recuerdo tanto al lado de las tumbas como en la arcada de las columnatas. Ésta es una costumbre bastante extraña porque vale hacer la referencia que en otras regiones del país se tiene la creencia de que una novia jamás debe entrar con su vestido de novia a un cementerio, ya que esto le traería mala suerte en su vida matrimonial.

El panteón se encuentra en la calle Belén, esquina con Eulogio Parra, en el sector Hidalgo. Las horas de visita son de lunes a viernes de 9:00 a 15:00 y los sábados de 9:00 a 18:00. Como último dato: si el visitante desea disfrutar un tranquilo recorrido, no es aconsejable que venga a ninguna hora los sábados, día en el que muchísimas familias y fotógrafos visitan el lugar para retratar novias, quinceañeras y niñas que ese día harán su primera comunión.