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viernes, 4 de julio de 2014

Leyendas de muertos: El carretón de la muerte

EL CARRETÓN DE LA MUERTE
Leyenda de Matehuala, SLP

Todavía cuentan aquí en Matehuala de una carreta fantasma que pasaba por la calle de Reyes a eso de las tres de la tarde y seguía su camino hasta desaparecer en el panteón Hidalgo. La carreta iba dirigida por un hombre con un látigo y la gente escuchaba los latigazos. Como esa calle antiguamente era de piedra bola y no de pavimento, y la carreta iba jalada por caballos, entonces dicen que los cascos de éstos al pisar aventaban chispas.

A esa carreta le decían «el carretón de la Muerte» porque cuando pasaba, o más bien como que la veían o nada más la escuchaban pasar, se decía que alguien iba a morir aquí en Matehuala y, a decir de muchos, este presagio nunca fallaba porque a los pocos días alguien se moría y lo llevaban a enterrar al mismo panteón Hidalgo.

Hay una historia parecida, aunque algunas personas no creen que sea la misma del carretón de la Muerte. Esa historia narra de una señorita que tenía un novio, pero su familia se oponía a esa relación y ya la tenían comprometida para casarse con un hombre a quien ella no quería. Ante su agobio ella decidió fugarse con su novio y éste aceptó gustoso.

Para esto, la mamá de ella había sido una mujer muy dura, aunque para ese entonces ya había muerto. Entonces la pareja se subió a la carreta para escaparse y vieron que estaba sentada con ellos una mujer. La señorita se sentó en la parte de los pasajeros donde estaba esa mujer y el muchacho se sentó con el cochero. En ese momento el cochero le preguntó al muchacho: “¿A dónde vamos?”. Y el muchacho le dijo: “Síguele, yo te voy diciendo adónde.” Sin embargo, la mujer que iba sentada a un lado de la señorita fue la que le indicó al cochero que se dirigieran primero hacia el panteón.

Cuando llegaron al panteón Hidalgo la mujer se esfumó de la carreta y para cuando la señorita se percató de esto, aquélla ya estaba en el umbral del cementerio. Entonces la señorita oyó una voz de ultratumba que le dijo: “Tú no te vas a casar nunca.” Del susto el muchacho corrió y nunca lo volvieron a ver, y la muchacha nunca se casó.

Entonces se cree que la mujer que los llevó al panteón y que fue la misma que le dijo la señorita que nunca se iba casar, era la difunta madre de la señorita.

 
Esta leyenda, narrada por doña Carmela Alcocer, fue publicada en la plaquette Leyendas del Festival del Desierto, en la colección “Cantera la Voz”, como parte del Programa de Fomento a la Lectura durante la Feria del Libro de Matehuala, 2005.

Secretaría de Cultura del Gobierno del Estado. San Luis Potosí. 2005.
Recopilación: Homero Adame
Edición: Mtra. Déborah Chenillo Alazraki.
Diseño: Beatriz Gaytán Reyes.

martes, 24 de junio de 2014

Leyendas de Nuevo León: La casa del ahorcado



La casa del ahorcado
Leyenda de Linares, N.L.

Allá por la calle [General] Anaya, enfrente de donde está un depósito, antes había una casa abandonada. Ahí se ahorcó un señor hace un chorretal de años.
       Yo pasaba por ahí y había veces que veía un foco prendido, y otras veces no. ¿Qué sería? Una casa abandonada no tiene luz, no tiene gente; la luz se la cortan después de un mes de no pagar, etcétera. Pero pasábamos y el foco estaba prendido. De curiosos nos asomábamos por la ventana y no veíamos movimiento ahí adentro. Quien quite y fuera un falso contacto, pero lo raro es que ni siquiera había medidor en la casa ésa...
       El asunto es que ahí se ahorcó un señor. Pero, según esto, cuando esa persona compró esa casa, o la rentaba –quién sabe–, él y su familia la arreglaron, pues estaba bien fregada por dentro. Luego ya estaban viviendo ahí y parece que el señor quería sembrar un limón y se puso a escarbar en el patio trasero y parece que se encontraron un ataúd. Total, se asustaron y todo, pero lo sacaron y le avisaron a la poli, y si mal no recuerdo se lo llevaron al panteón.
       Pero a partir de que sacaron ese ataúd la cosa se puso fea. Se oían ruidos, se movían cosas, los hijos de esas gentes se despertaban asustados a media noche; en fin, estaba del carajo. Y lo peor fue que el señor ése se empezó a deprimir. Ya no salía, se echaba sus tragos y estaba como ido todo el tiempo, hasta que... hasta que una vez amaneció ahorcado. Qué gacho, ¿no? Imagínate la tragedia para la familia. Pero bueno, al poco tiempo se cambiaron, pero la pena no se la quitaron tan fácil, ¿no crees?
       Total. Según platicaban antes, cuando sacaron el ataúd se salió un espíritu chocarrero que hizo que el pobre hombre se matara, y desde entonces nadie habita esa casa. Pos ¿quién le va a entrar, si la cosa está así de fea?

domingo, 8 de junio de 2014

Leyendas de San Luis Potosí: milagros de San Antonio en la hacienda La Sauceda



MILAGROS DE SAN ANTONIO DE PADUA
Leyenda de Zaragoza, SLP

Aquí en el pueblo hay tres iglesias, la de San Antonio, la de la Virgen de Guadalupe y la parroquia que está dedicada a San José. Los tres son muy milagrosos, pero más, San Antonio. Cuentan que él es desde la época de los hacendados, que los antiguos hacendados trajeron la imagen original y que la que ahora tenemos es otra porque la antigua creo que se la llevaron a otra parte –dice doña Toñita.
     Yo me acuerdo que nuestras gentes de más antes platicaban de los milagros que obró San Antonio a favor de la gente. Ya ve que cada quien le pide algo y a cada quien le cumple, pero también hizo milagros para el pueblo porque en aquellos tiempos de antes la gente le tenía mucha fe. Platicaban de un milagro de un tiempo muy pero muy atrás cuando hubo que una epidemia y mucha gente se enfermó. En otras haciendas la gente se estaba muriendo y aquí casi no hubo muertitos porque los hacendados de ese entonces sacaron la imagen y juntaron a toda la gente para hacer procesión de casa en casa donde hubiera un enfermo. Y así, con la fe de la gente y con el poder milagroso de San Antonio, los enfermos se curaron y mire que en ese entonces no había tanta medicina ni clínicas y tampoco había médicos aquí.
     Otros milagros fueron cuando las guerras de la Revolución y también la Cristera. Cuentan que los revolucionarios llegaban a las haciendas, robaban lo que podían, abusaban de las muchachas y mataban a los hombres, pero aquí hubo muy poco de eso porque la gente se encomendó a San Antonio y él, con su poder milagroso, hizo que los revoltosos se fueran a otra parte. (Leyenda de Homero Adame.)
     Pero esto que le cuento son pláticas de más antes y ahora muy poquita gente habla de esto porque ya no tiene fe, ya no cree en los grandes milagros de los santos como nuestro San Antonio, ya no lo procuran. Y yo digo que ahora, con tanta gente mala, con tantos robos, con tanta violencia, con tantos muchachos que se dan a los vicios o al dinero fácil pero mal habido de las drogas, digo que es cuando deberíamos volver a encomendarnos a San Antonio porque su poder es grande y él desde siempre ha protegido a la gente de La Sauceda y de Villa de Zaragoza.

Reseña histórica de la hacienda La Sauceda

El origen de esta hacienda es minero y se remonta a finales del siglo XVI, cuando el propietario de estas tierras era Gabriel Ortiz de Fuenmayor. Hacia 1610 pasó a formar parte del latifundio de Pedro Arizmendi Gogorrón. Éste la heredó a su hijo Antonio, quien no supo administrarla.
     No se sabe con exactitud cuándo cambió su nombre por San Antonio de la Sauceda, pero hacia finales del siglo XVIII ya se le conocía así, cuando su dueño era José Pablo de la Serna y el giro económico de la hacienda había dejado de ser minero para convertirse en ganadero y agrícola. Sus herederos tuvieron que rematar la hacienda a favor del ayuntamiento de San Luis Potosí, en 1841. Posteriormente tuvo otros dueños. Hacía finales del siglo XIX un nuevo giro económico era el de producción de mezcal, existiendo aquí una de las fábricas más grandes e importantes en el estado de San Luis Potosí. El último propietario fue Luis Dávila, quien hacia 1950 cerró la fábrica de mezcal, cuyas instalaciones se encuentran en el abandono, al igual que el casco y la casa grande.

jueves, 22 de mayo de 2014

Gastronomía de Nuevo León: Las tortas compuestas de Linares



TORTAS COMPUESTAS
Dádiva culinaria de Linares



Uno de los platillos más vistosos y representativos de Linares, N.L. son las tortas compuestas. Nadie sabe con exactitud desde cuándo se prepara, quién lo inventó, pero según algunas versiones, fue una monja del Colegio Modelo quien las dio a conocer, pues ella había llegado de otra parte del país y conocía la receta. Otra versión explica que dichas tortas son típicas de Guadalajara y quien trajo la receta a Linares fue la Srita. Fidelfa de la Garza que junto con otras personas comenzó a prepararlas para las fiestas de la iglesia de San José. Sea cual sea la versión correcta, es sabido que tanto en esa institución educativa como en las iglesias han conservado la tradición de prepararlas y venderlas en las kermeses.
Las tortas compuestas tienen como base la mitad de una “margarita” (pan de media noche) que se baña con salsa de chorizo y se le agrega picado de papa, zanahoria, huevo duro y orégano; también puede añadírsele betabel y/o chícharos como variante. Quien las prefiere con chile, les agrega chile del monte (raras veces se les pone salsa picante).

A simple vista, las tortas compuestas parecen ser un platillo sencillo de preparar, pero lo cierto es que es muy minucioso y toma mucho tiempo. Por esta razón, poca gente las elabora y de cierto modo ha quedado relegado a ocasiones especiales, kermeses y fiestas religiosas. Es común que cuando el Colegio Modelo, la Casa Parroquial o el Seminario van a preparar tortas compuestas, llamen a sus clientes y amigos para vendérselas bajo pedido, y nadie desaprovecha tal oportunidad. 

Para quedar satisfecho con estas tortas se recomienda comer por lo menos tres, y tienen la peculiaridad de ser tan deliciosas que uno quisiera seguir comiéndolas. Por lo general se comen frías, por lo tanto son un platillo muy fresco, además de muy lucidor por su colorido.

domingo, 4 de mayo de 2014

Mitos y leyendas de Veracruz: Los dominios del Diablo en el Parque de los Tecajetes



EL PARQUE DE LOS TECAJETES ES DOMINIO DEL DIABLO
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Leyenda de Xalapa, Veracruz
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Mire, aquí abajo está el parque de Los Tecajetes –muy bonito parque; vaya para que lo conozca, pero vaya antes de las seis porque a esa hora cierran–. Antes ahí fue primero la hortaliza, luego el zoológico, pero después se llevaron los animales a otro lado y se quedó muy solito, muy abandonado, hasta que hace poco lo arregló el gobierno y desde entonces es un parque muy bonito –explica doña Romana Rodríguez Landa, en su librería de viejo.
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Ese parque tiene su historia, sus leyendas, porque dicen que ahí se aparecía el Diablo. Aunque el lugar está ahora muy bonito, ya cuando oscurece si usted pasa por ahí siente un ambiente pesado, muy pesado, y es que esas cosas del mal siguen vigentes. Cuentan que antiguamente ahí lavaba una mujer muy humilde que, me imagino, era la compañera del cuidador. El señor se iba a las cosas de su trabajo y ella se ponía a lavar ropa ajena; entonces llegaba el Diablo y la perturbaba, según dicen. Pobre mujer, sufría mucho, porque eso del Diablo no es cosa de juego y dicen que hay personas que hasta se enferman o se mueren cuando tienen un encuentro con él.
Según dicen ahora, ya no se aparece el Diablo ahí, pero yo la verdad no estoy muy segura de eso porque, como le digo, el ambiente está pesadito ya nomás cayendo la tarde. ¡Uy, ni qué le cuento de lo que pasa en la noche! Cosas muy feas. Resulta que enfrente del parque hay unas discotecas y llegan muchos jóvenes a bailar y a divertirse. Entonces, los sábados y los domingos, cuando uno pasa por ahí tempranito, uno ve las jeringas tiradas; las jeringas que usan los drogadictos para inyectarse. Y eso no es todo: también hay preservativos tirados y cosas así.
Entonces, de acuerdo con mis conclusiones, ese lugar sigue siendo un punto de atracción del mal y de perdición; cosas que son del dominio del Diablo, pues.

Nota: la imagen fue tomada del sitio de Internet de Mexico desconocido. Que el enlace sirva de crédito a sus creadores.