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martes, 4 de abril de 2023

El columpio del Diablo. Leyenda de Chihuahua

 El columpio del Diablo, leyenda de Cerocahui, municipio de Urique, Chihuahua

 

Sabemos que hay leyes universales y divinas que todos deben respetar, incluso el Diablo. Por ejemplo, los días 1° y 2 de noviembre son sagrados en todo México y en muchas partes del mundo porque se festeja a Todos los Santos y a los Fieles Difuntos. De acuerdo con la tradición, en esas fechas Dios les da permiso a los difuntos para que sus ánimas vengan a la Tierra y convivan con sus seres queridos que los recuerdan. El permiso es igual para todos, los que están en el cielo, en el purgatorio y hasta en el infierno –explica Juan Manuel Andrade, un guía de turistas.

En cualquier parte de Chihuahua, la gente va al panteón a dejar ofrendas a sus difuntos. El día 1° lo consagran a los niños y el día 2 a los adultos, cumpliendo así con la tradición, pero en algunos pueblos tienen creencias muy especiales. Por ejemplo, algunas personas de Cerocahui me han contado que allá evitan ir al panteón una vez oscureciendo o estar adentro del mismo ya en la noche, principalmente el día 1°, porque tienen una creencia que a la mayoría le provoca terror. De hecho, cuando se mete el sol, mucha gente prefiere no salir de sus casas y es mejor cerrar puertas y ventanas. La creencia es que se oyen los gritos de advertencia del Diablo que desde un columpio vigila que sus difuntos no se desbalaguen o traten de no volver al infierno.

No sé si la creencia venga de los tarahumara o sea católica, pero cuentan que desde hace muchos años, en la tarde del día 1° de noviembre el Diablo tiende una cuerda muy larga, desde la cima de un cañón hasta la cima de otro, y se columpia para vigilar a las ánimas que están en el infierno, pero que en esos dos días tienen permiso de venir a este mundo. Hay quienes afirman que han visto al Diablo columpiarse, mientras que la mayoría de la gente sólo dice haberlo escuchado gritando. Los que lo han visto dicen que es como una sombra muy grande que se mueve en el cielo, algo así como una nube en vaivén. Y los que lo han escuchado cuentan que los gritos son aterradores, que dice muchas maldiciones y blasfemias, y que lo hace así porque sabe bien que las ánimas del infierno son tramposas, traicioneras, y tratan de hacer hasta lo imposible para escaparse y quedarse en este mundo asustando gente o provocando desgracias. Pero esas ánimas no pueden escabullirse sin ser sorprendidas por el Diablo porque él, desde su columpio, vigila y vigila, y grita de la manera más horrenda cuando se da cuenta  de que alguna de esas ánimas tiene la intención de escapar.

También cuentan que esa noche del 1° de noviembre corre un viento muy raro en los alrededores del panteón, y cree la gente que es provocado por el mismo Diablo al columpiarse.

Nota: una versión editada de esta leyenda fue publicada por Editorial Trillas en mi libro Leyendas de todo México. Aparecidos y fantasmas que se puede adquirir en librerías o siguiendo el enlace en azul.




domingo, 2 de febrero de 2020

Santo Toribio Romo, el protector de los migrantes


SANTO TORIBIO ROMO
(Leyenda de Altos de Jalisco)


Tengo un sobrino que se fue de mojado p’al otro lado con otros amigos d’él. Dice que cuando estaban en el desierto, allá por Sonora, que los llevaba un pollero que les había cobrado mil dólares por cruzarlos la frontera, pero qu’el pollero ese se largó una mañana y se fue con todo el dinero. Y es que ya estaban del otro lado y vieron una camioneta de la Migra que ahí venía. Entonces todos los muchachos se asustaron, pero no supieron pa’ dónde correr, ni tampoco había dónde esconderse. No’mbre, según mi sobrino qu’en ese lugar ni siquiera hay un méndigo árbol que dé sombrita –cuenta el Sr. Lorenzo Ornelas Ledezma, canterero de oficio radicado en San Miguel el Alto.

Total, ya estaba la Migra cerquitas cuando mi sobrino se hincó y se puso a rezar. Dijo que s’encomendó a Santo Toribio porque mi hermana –su mamá de él, ¿verdad?– le dijo que s’encomendara a este santito que ahora veneran en un pueblo de por aquí que se llama Santa Ana –está entre aquí y Jalos[totitlán]–. Y mire que se le concedió un milagro, el primer milagro ese día, porque los de la Migra llegaron en la camioneta y detuvieron a todos pero a mi sobrino no porque ni siquiera lo vieron, y eso qu’estaba ahí entre la bola, pero hincado rece y rece. (Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.)

Los de la Migra se llevaron a todos y Neto, mi sobrino, se quedó solo en el desierto; se quedó sin agua ni comida, solo, solito y perdido. Dice que se sentó a llorar cuando de pronto que llegó un señor joven y que le dijo que qué le pasaba. Neto mi sobrino le contó su desventura al extraño aquél y el hombre le dijo: “No te apures. Vente, yo te llevo hasta una ciudad y te voy a conseguir trabajo.” Mi sobrino le dijo que no traía ni un centavo pa’ pagarle, pero el señor le dijo: “No te apures que yo no cobro.” Ese fue el otro milagro.

Y así fue como Neto salió del enredo aquel. El hombre desconocido lo llevó hast’un lugar que se llama Ajo, en Arizona, y allí l’encontró empleo. Mi sobrino ni tiempo tuvo pa’ darle las gracias porqu’el señor se desapareció y nunca lo volvió a ver. Luego pasaron los meses y Neto se fue a California donde está trabajando muy bien. Con el tiempo arregló sus papeles y hace poco que vino a visitarnos y nos contó lo que le pasó. Ah, pero no se imagina la sorpresota que se llevó cuando vio la imagen de Santo Toribio porque, dice, es la del hombre que le ayudó cuando estaba solo en el desierto. ¿Y sabe por qué Santo Toribio es ahora muy venerado? Porqu’es el que ayuda a los migrantes y los ayuda así como ayudó a Neto mi sobrino.

Entonces ya fue él a Santa Ana a dejarle un regalo a Santo Toribio Romo como pago de una manda por la ayuda que le dio aquella vez que estuvo solo en el desierto.

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Toribio Romo González nació el 16 de abril de 1900, en Santa Ana de Guadalupe, una comunidad en el municipio de Jalostotitlán, perteneciente a la zona de Los Altos de Jalisco. Ya siendo sacerdote murió como mártir durante la Guerra Cristera, el 25 de febrero de 1928. Fue beatificado en 1992 y canonizado el 21 de mayo de 2000, junto con 24 compañeros.

Notas: Una versión editada de esta leyenda fue publicada por Editorial Trillas, en 2010. El libro, con 64 leyendas mexicanas, se puede conseguir directamente de la tienda en línea de Editorial siguiendo este enlace: Mitos y leyendas de todo México, de Homero Adame.
2. La imagen de Santo Toribio Romo con la oración del migrante fue tomada de la página My Catholic Gifts. Que en enlace sirva de crédito y agradecimiento a sus creadores.
3. La foto del templo en Santa Ana de Guadalupe, Jalisco, fue tomada del sitio de Internet pueblosofmexico.smuygsmug. Que en enlace sirva de crédito y agradecimiento a sus creadores.




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Si buscas más historias o leyendas mexicanas, te recomendamos otros libros del investigador Homero Adame que están disponibles en Amazon, por ejemplo, accede a la coleccción en este enlace:

Biblioteca Homero Adame : mitos y leyendas mexicanas


O bien, ve directamente a una de sus obras más recientes que incluye relatos de Baja California Sur:

Mitos y leyendas del norte de México



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miércoles, 1 de enero de 2020

Leyendas mexicanas: Brujería y curanderismo


BRUJERÍA Y CURANDEROS
(Versión escuchada en Tacámbaro, Michoacán)

Sí, sí es cierto de que acá por estos rumbos hay gente que sabe de otras cosas que los médicos no saben. Hay hartas brujas y también curanderos. Los curanderos conocen cosas raras que sí curan, como por ejemplo recetan que tomando caldo de ardilla prieta –que se da en los cerros donde hay piña– uno se cura del asma. También frotándose aguarrás se cura uno del asma –dice don Martín, pescador y vigilante de la laguna.
             No, pero hay otras cosas que son malas. Mire, hay unas gentes que viven de aquel lado [de la laguna] que le hacen a la magia mala. A mí me han afectado por cuestiones de la envidia. Mire, una vez venía yo pasando por ahí ya casi de noche cuando vi que una de las muchachas de esa gente estaba ahí sentada mirándome; estaba mirándome muy feo y que de repente me echa una luz como de una lámpara que me dejó casi ciego. Venía yo lejos y esa luz me quemó los ojos, pero no era luz de una lámpara normal –quién sabe qué sería–. Me puse muy malo y no hubo doctor que me pudiera ayudar, y entonces mejor fui con un curandero que sí supo de dónde venía el problema y él me curó. Él me dijo que aquella muchacha me había hecho brujería.
             Esa fue una vez. Aquí le cuento otra: esas mismas gentes me volvieron a echar una brujería. Andaba yo con un dolor de espalda que nada me lo quitaba y ya ni caminar podía, entonces fui con el curandero –Martín se llamaba él, así como yo– y ya me revisó y me dijo cuál era el problema y me dijo que con tres curadas me iba yo a curar. A la primera curada que me dio salí yo caminando, aunque con la ayuda de una sobrina y mi señora, pero no va creer que a la tercera curada quedé como nuevo. Luego supe que se murió el hombre, sí, don Martín se murió porque tenía otros trabajos muy pesados también.
             Tiempo después me volvieron a echar otra brujería, pero ya no estaba don Martín para ir con él, así que fui con una mujer, doña Lupe, que también sabe de eso. Andaba yo que no podía ni acostarme porque sentía que traía puras estacas en la espalda, como aguates, que hasta tenía que dormir así como empinado. Entonces fui con ella y sin decirle nada ya me pasó y me dijo, “A ver, siéntate ahí y deja revisarte.” Ya me senté yo y nomás me tocó en la espalda y que me dice: “Ay, hijo, con razón estás malo. Mira nomás, estás todo tachueleado.” Y qué cree, no era que yo trajera las tachuelas en la espalda, sino que aquellas gentes malas tenían un monito de trapo todo tachueleado y era así que me estaban haciendo la brujería. Ya luego me explicó que el monito lo tenían enterrado entre una camerina (?) y que una sobrina mía lo iba encontrar. Y, sí, una sobrina lo encontró entre la camerina y tenía 14 clavos ese muñeco. Ya luego quemé el monito ese y guardé los clavos, como me pidió doña Lupe, y desde entonces me curé del problema que le digo, de la brujería, pues. (Leyenda de Homero Adame encontrada en su blog.)
             Deje eso. Hay otras cosas muy feas que se cuentan acá en Tacámbaro. Mire, he oído yo que en el panteón hay personas que las han oído gritar a las 72 horas de que los sepultaron. Es que son cosas de la brujería, o sea que embrujan a alguien y así como que se muere. Lo velan, le dan su misa de cuerpo presente y luego lo entierran, pero a las 72 horas despierta y como se da cuenta que ya está enterrado, pues ahora sí que se muere de la asfixia y del terror de estar enterrado vivo. Entonces ya cuando los que oyeron a la persona gritar van y dan fe a la Presidencia, cuando ya vienen abrir la tumba encuentran al muerto todo revolcado, rasguñado de la desesperación y ya muerto porque se ahogó por falta de aire. Ya le digo, las cosas de la magia negra son muy horribles.

Nota: las imágenes que acompañan esta leyenda de Tácambaro fueron tomadas de Internet, del sitio Tips para tu viaje. Que el enlace sirva como agradecimiento y crédito a sus creadores.

jueves, 12 de diciembre de 2019

Leyendas del estado de Morelos: Los fantasmas de los emperadores


LOS FANTASMAS DEL JARDÍN BORDA
(Leyenda de Cuernavaca, Morelos)

Una de las leyendas más conocidas en Cuernavaca cuenta que en las noches de luna clara aparecen dos fantasmas, dos fantasmas a los cuales se les ve caminar por ciertas áreas de la Casa Borda, mejor conocido como Jardín Borda y, antiguamente, El Olindo. Algunas personas creen que son los fantasmas del emperador Maximiliano y su esposa Carlota, quienes pasaban temporadas de descanso en dicha mansión. Sin embargo, nadie puede precisar si ambas apariciones sean las de aquellos monarcas puesto que, a decir de muchos, el inmueble es una propiedad muy antigua y, a lo largo de su historia, estuvo habitada por diversas familias de abolengo. (Leyenda de Cuernavaca publicada por Editorial Trillas.)

    Se dice que uno de tales espectros se asemeja a una mujer que camina con garbo por los jardines. Supuestamente, es el fantasma de Carlota porque, a pesar de que no han podido verle el rostro, el vestido blanco de crinolina es muy hermoso, como los que la emperatriz usaba, según se puede apreciar en algunos óleos. De acuerdo con ciertos testimonios, dicha aparición camina sola por los jardines, cruza por los arcos, sigue su trayecto y en una de las fuentes se detiene para atisbar el horizonte. Después de un rato, reanuda el paso hasta desvanecerse detrás de otros arcos. (Leyenda en un blog de Homero Adame.)
    La otra visión corresponde a un hombre de luenga barba, vestido de negro o gris, muy elegante, y dicen que aparece en el mirador conocido como «El chocolatero», donde la pareja real solía tomar el chocolate por las tardes en compañía de amigos o de visitantes oficiales. La creencia popular asume que es el fantasma de Maximiliano pues, hace muchos años, en Cuernavaca se rumoraba que el emperador salía en las noches por una pequeña puerta secreta que conectaba con ese mirador, para encontrarse con una joven lugareña, con quien mantenía un idilio extramarital. Su nombre era Concepción Sedano (o Margarita Leguizamo Sedano, según otras versiones), hija del jardinero de la residencia. Se dice que ella y Maximiliano tuvieron un hijo, quien llevó por nombre Julián Sedano.
    Quienes no están muy convencidos de que tales apariciones sean de los emperadores creen que más bien son de personas que murieron allí. Esto lo dicen porque se supone que las ánimas en pena, o sea los fantasmas, aparecen en el lugar donde fallecieron, y, como es sabido por la historia oficial, a Maximiliano I de México fue fusilado en Querétaro, en 1867, mientras que Carlota falleció de vejez en Bélgica muchos años después, en 1927. Además, seguramente en un lugar tan antiguo como lo es la Casa Borda, las muertes que en diversas épocas ahí ocurrieron bien pudieron ser por causa natural, accidente, crimen o suicidio, y como algunas de esas ánimas no han encontrado descanso aún, aparecen en los pasillos, en los jardines y en los miradores de la propiedad.
    Desde que el inmueble fue transformado en museo, es imposible deambular por los jardines en la noche. Es por ello que no se conocen testimonios recientes de alguien que afirme haber visto a ambos fantasmas.

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La historia del Jardín Borda cuenta que desde su creación en el siglo XVIII ha tenido varias funciones. Originalmente sirvió como casa de retiro para su constructor, un minero de Taxco; luego fue jardín botánico (donde, por cierto, se plantaron los primeros árboles de mango en México); posteriormente se utilizó como posta de diligencias, hasta alcanzar su máximo glamur cuando el emperador Maximiliano y Carlota su esposa lo tomaron como residencia de descanso. Años más tarde sufrió una decadencia al convertirse en oficina pública y, posteriormente, en centro nocturno. Hoy en día es centro cultural y museo perteneciente al Instituto de Cultura de Morelos.

Notas:

1. Esta leyenda sobre Maximiliano y Carlota, recreada por Homero Adame en su libro Mitos y leyendas de todo México, fue publicada por la Editorial Trillas en 2010. El libro, que contiene 64 leyendas mexicanas (dos por cada estado de la república) se puede conseguir a través de la Tienda en línea siguiendo este enlace: Trillas: “Mitos y leyendas de todo México” .

2. La imagen del Jardín Borda fue tomada del sitio de Internet flickr. Que el enlace sirva de crédito y agradecimiento a Efrén Saines, su autor.

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sábado, 2 de diciembre de 2017

Mitos y leyendas guerrerenses: La chaneca

LA CHANECA
Leyenda de San Luis Acatlán, Guerrero

Cuenta una leyenda que hace muchos años, un chaneque se enamoró de una muchacha y ésta de él, aunque sabían que su amor era imposible porque los chaneques y los humanos son incompatibles. De todas maneras, la muchacha aceptó huir con el chaneque, yéndose a vivir al bosque, donde ella pasó muy feliz el resto de su vida. A pesar de sus naturalezas tan diferentes procrearon una hija, mitad chaneque y mitad humana, de belleza incomparable, sobrenatural. La niña creció más como chaneque, pues sus padres nunca la llevaron al mundo de los humanos. Sin embargo, ella escuchaba los cuentos de su mamá y se propuso un día ir a conocer el pueblo de sus ancestros. Esto sucedió tras la muerte de su madre, no sin antes pedirle permiso a su padre. Él mismo la trajo a este mundo, pues bien conocía los accesos. Cuando aparecieron en un bosque cercano a un pueblo, algo sucedió porque ella sufrió una transformación que la hizo más sólida, más humana, y le resultó imposible regresar al mundo de los chaneques. Con tristeza, su padre la dejó viviendo allí, pero le advirtió que si tenía un hijo con un ser humano, se volvería mortal. (Leyenda recreada por Homero Adame.)

  Pasó el tiempo y aquella extraña mujer, siempre joven y bella, era ocasionalmente vista cerca de los pueblos, en busca de alimento. Los hombres la admiraban por su belleza y trataban de entablar conversación para conquistarla, pero ella desaparecía. En realidad no desaparecía como un fantasma, sino que su cuerpo era más bien inmaterial y dejaba de ser visto por la gente. Eso trajo como consecuencia los rumores que en las afueras de los pueblos rondaba un ser sobrenatural, una chaneca que robaba alimento. Cuando alguna mujer de cualquier edad la veía, gritaba: “Allá anda la chaneca, allá anda la chaneca” y le tiraba piedras para ahuyentarla.
  Debido a su soledad, el sentirse despreciada por los humanos y saber que le era imposible regresar al mundo de los chaneques, la chaneca se convirtió en un ser huraño. En cierta ocasión recordó las palabras de advertencia que le dijo su padre y decidió volverse mortal; para ello era necesario procrear un hijo. Desde entonces empezó a frecuentar los ríos o aguajes, siempre de noche. Quienes lograban verla huían despavoridos, pues sabían que no era humana. Y todavía es fecha que continúa deambulando en ese tipo de lugares, en busca de posibles ilusos a quien pueda hechizar con su belleza y sus encantos para lograr su propósito.
  En muchos pueblos del estado de Guerrero cuentan leyendas de la chaneca, con algunas variantes, y siempre se le personifica como una mujer muy hermosa, de cabello largo, negro. En San Luis Acatlán, por ejemplo, se dice que tiene la capacidad de tomar el parecido de la novia de un muchacho o de la esposa de un señor, y que lo hace así para engañarlos y poder relacionarse con alguno de ellos. Pero todos los hombres se asustan y huyen cuando la miran de cerca porque sus ojos no son humanos. Ella, como venganza, los golpea, los araña, los arrastra y los deja medio muertos; nunca los mata. Pese a sobrevivir el encuentro con la chaneca, esos hombres se vuelven locos.

Notas:

1. Una versión similar de esta leyenda fue publicada por Editorial Trillas en el libro de Homero Adame, Leyendas de todo México - Aparecidos y fantasmas.
El libro se puede adquirir en librerías o directamente en la tienda en línea de la editorial siguiendo este enlace: Leyenda de la chaneca.

2. La imagen artística fue tomada de fanpop.com. Que el enlace sirva de agradecimiento y crédito a sus creadores.