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jueves, 5 de mayo de 2016

Leyendas oaxaqueñas: la Matlazigua


Esta versión de la leyenda de la Matlazigua proviene de Tlaxiaco (del náhuatl Tlachquiauhco: “En el lugar de la lluvia del juego de pelota”), que es una población ubicada en la Región Mixteca de Oaxaca. De acuerdo con investigaciones arqueológicas, ha tenido asentamientos humanos desde el año 400 a. C. Fue conquistada por los españoles Pedro de Alvarado y Francisco de Orozco entre 1521 y 1522 y la evangelización dio inicio en 1548. Se le concedió el título de villa el 1° de octubre de 1852.

Este libro se puede adquirir en cualquier librería o directamente en las sucursales de Editorial Trillas, o bien, pedirse a través de la tienda en línea siguiendo este enlace:

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Mitos y leyendas del norte de México



miércoles, 8 de octubre de 2014

Leyendas de Nuevo León: El fantasma de la mujer de blanco


La mujer de blanco

Leyenda escuchada en Magüiras, municipio de Linares, NL

¿Cómo le va, amigo? Yo lo he vido [sic] por aquí muchas veces. Siempre viene hacer ejercicio, ¿vedá? –me dice el Sr. Eulogio Valdés–. [...] Oiga, ¿y nunca se le ha aparecido la vieja esa que anda vestida de blanco? [...] Pues déjeme platicarle, pa’ que sepa por qué rumbos anda. (Leyenda de Homero Adame.)
            Mire, la gente de por aquí cuenta que ya van muchas veces que uno va en su mueble por este camino (de la vía del tren), y que cuando ya está pardiando, de repente ven a una vieja qu’está parada al lado del camino y pide aventón. Unos dicen qu’es una muchacha joven y bonita y otros que ya está viejona, pero todos están de acuerdo que anda vestida de blanco. Bueno, pues usté la ve pidiendo aventón y aunque no le dé, ya sea por miedo o qué sé yo, pa’ cuando usté acuerda ya la trai sentada al lado. ¡Imagínese el susto que ha de pasar uno!
            La meritita verdá a mí no se me ha aparecido, pero pos la gente cuenta tantas cosas que ha de ser cierto. Pero yo me afiguro que a lo mejor se trata del ánima de alguien que mataron cuando se robaron el tren por este rumbo. Y mire, lo más curioso de todo es que cuando se le trepa esa vieja en el mueble pos uno le sigue dando y nomás pasando la curvita del vado ella se desaparece.
            Así que ahí le digo, si algún día ve a esa vieja, pos ni se asuste, al cabo que nomás ahí adelantito se le desaparece de su coche.
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Después de la Llorona, la mujer de blanco es quizá el motivo de leyenda más difundido en nuestro país, aunque ésta es parte de la mitología de muchas culturas del planeta, mientras que la primera es muy mexicana, no obstante citársele en otras partes del continente. Las características de ambas son diferentes entre sí, pues mientras la Llorona anda penando por causa de un castigo divino, de la mujer de blanco popularmente se dice que es un ánima que trata de buscar descanso una vez que entregue un tesoro o pague una manda pendiente, o bien, es el espíritu de una mujer que murió de modo trágico.
            En Nuevo León la mujer de blanco suele ser confundida con la Llorona, ya que se explica que a ésta siempre se le ve vestida con ropa de color blanco. Sin embargo, raras veces se aparece en ríos o zonas lacustres. (Explicación de Homero Adame.)
            La versión que leemos enseguida ofrece un elemento adicional de confusión, pues tiene características similares con la saga de relatos de la muerta, una mujer que se manifiesta en los caminos e inopinadamente se sube en un vehículo para luego desaparecer metros o kilómetros más adelante.

Nota:

La imagen fue tomada de internet y es parte de un cuadro del pintor Moritz von Schwind titulado “Apparition”.

En 2022, Homero Adame publicó Mitos, cuentos y leyendas de Nuevo León. Regiones Citrícola y Sur, libro cuyos antecedentes son Leyendas, relatos, costumbres y tradiciones de Nuevo León (Ed. Font. 2005), Mitos, cuentos y leyendas de Nuevo León (Ed. Font. 2005) el cual fue, a su vez, una edición corregida, aumentada y mejorada de Mitos, cuentos y leyendas regionales – tradición oral de Nuevo León, originalmente publicada por Ediciones Castillo en 1998.


Mitos, cuentos y leyendas de Nuevo León. Regiones Citrícola y Sur
 (Guadalajara. 2022) contiene exclusivamente relatos de doce municipios neoleoneses, seis de ellos ubicados en la Región Citrícola y, otros seis, en la Región Sur. Está compuesto por tres capítulos: 1. Mitos, 2. Cuentos y 3. Leyendas; este último subdivido por épocas y temas: a) Leyendas con contenido prehispánico, b) Leyendas coloniales de santos y vírgenes, c) Leyendas de aparecidos y fantasmas, d) Leyendas de brujas y curanderos, e) Leyendas de cementerios y f) Leyendas de tesoros. Más aún: en este tratado el autor presenta cada relato recreando el habla de zonas rurales y serranas de Nuevo León, donde se usa un lenguaje sencillo, pero con vocablos y locuciones poco comunes o desconocidas en otras regiones del país o en las urbes.

Cabe destacar que más allá del relato, Homero Adame analiza el contenido de cada leyenda y encuentra simbolismos, hierofanías, elementos teogónicos del pensamiento desde el tiempo mítico y, de tal modo, sitúa a estas regiones neoleonesas en el contexto de la mitología universal.

La aclamada obra Mitos, cuentos y leyendas de Nuevo León. Regiones Citrícola y Sur, está disponible en librerías y también en Amazon, tanto en formato digital (Kindle) como en formato impreso o formato papel.

https://www.amazon.com.mx/Mitos-cuentos-leyendas-Nuevo-Le%C3%B3n/dp/6072930409/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&qid=&sr=


viernes, 28 de octubre de 2011

Mitos y leyendas de la Huasteca: La Tepa del río Tancochin


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LA TEPA DEL RÍO TANCOCHIN
 Leyenda huasteca
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En las márgenes y a todo lo largo del extenso río Tancochin, río que nace en la caída de agua de la sierra de Kotontepetl, en el municipio de Tancoco, y atraviesa los municipios de Naranjos-Amatlán, Chinampa, y desemboca en la laguna de Tamiahua, entre Saladero municipio de Tlamalín y Reforma municipio de Tamiahua, se han escuchado infinidad de cuentos, relatos e historias, como la leyenda de la Tepa.
Según cuentan los abuelos, la Tepa era una mujer muy hermosa, de cara bonita, alta, blanca, de larga cabellera, cuerpo bien torneado, prominentes pechos, ojos coquetos y sonrisa encantadora, cuando se apreciaba de lejos. Pero al tenerla cerca, su apariencia cambiaba totalmente. Su rostro se mostraba pálido y amarillo, sus ojos destellaban odio, su pelo desbaratado, las uñas de las manos largas y filosas y su boca demasiado enojo.
Cuando la Tepa estaba contenta, interpretaba cantos muy tristes en una lengua extraña. Totalmente desnuda se metía al agua y con un guacal se rociaba agua por todo su hermoso cuerpo; al bañarse mostraba todos sus encantos.
Hay quienes aseguran que a las 12 del día, al llegar o estando en sus milpas, de repente sentían una ráfaga de viento que movía todos los arboles, apareciéndose como por arte de magia, sin dejar pasar a nadie por el camino, llenando de ramas y abrojos todas las salidas. Produciendo enorme susto a quienes lograban ver a la Tepa, que en ocasiones sufrían de fuertes fiebres y alucinaciones por muchos días, que algunas personas fallecían por esta causa.
Todos los habitantes de esta región por generaciones, sabían y conocían muy bien el mito de esta terrorífica mujer, que algunos ya venían preparados, con agua bendita, caña o aguardiente y algunas oraciones para alejarla del lugar.
Por eso cuando sembraban preparaban mucha comida, café, agua limpia para beber, pan, tortillas y aguardiente, para comer en la milpa, acompañados de sus peones.
No sin antes ofrendarle a la Tepa en un lugar especial del monte, de la siguiente manera:
  • En siete cazuelitas muy pequeñas de barro colocaban la comida, siete tacitas también de barro colocaban los líquidos (café, agua y aguardiente).
  • Colocaban en el improvisado altar dos copaleros con brasa e incienso, figurillas de barro y caritas sonrientes conocidas como teopaquetl, hoy en día se conocen los restos de barro como tepalcates (vasijas divinas, porque se ocupaban para ofrenda).
  • Después de haber compartido con la Tepa y los peones, hacían un hoyo en medio de la milpa, donde depositaban todo lo que les había sobrado.
  • Para darle de comer a la madre tierra, también encima rociaban el agua, el café y el aguardiente.
Este ritual lo acostumbraban hacer en todas la comunidades huastecas, aunque en algunas de ellas nunca se hubiese aparecido la Tepa.
Se dice que allá por el año de 1960 en una comunidad de Tamiahua, conocida como Buena Vista, al levantar la cosecha, cuando estaban variando el frijol y a la hora de comer sus lonches, se les apareció de repente la Tepa a cinco campesinos.
Entre ellos estaba uno llamado Melitón Santiago, quien sacó su machete y le grito “¡hasta aquí llegaste bruja, hija de tu humilde madre!
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Se le echó encima a machetazos pero sin tocar su cuerpo, siguiéndola hasta perderse en el espeso monte, mientras ella se carcajeaba burlonamente.
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Sus compañeros quedaron estáticos con sus pies engarrotados, gritando angustiosamente ¡Melitón, Melitón, Melitón…!
Después se arrodillaron implorándole a Dios que los ayudara, sin saber que Melitón había desafiado a fuerzas extrañas de la naturaleza, provocando la ira de la Tepa, que se lo llevó para siempre. 
Juan uno de ellos corrió a la comunidad para avisar lo sucedido. Al llegar al pueblo gritaba "¡A Melitón se lo llevó la Tepa!". Toda la gente del pueblo se organizó para buscarlo por muchos días, mas no dieron con él. Luego de pasados unos cuarenta días, unos vecinos de Tampache encontraron el cuerpo disecado totalmente, la piel bien adherida al esqueleto, como si lo hubiesen chupado. Sólo por sus ropas lo reconocieron. No había duda: ¡él era Melitón!
Durante esos cuarenta días todas las milpas sufrieron ataques de la Tepa, quebrando las plantas de maíz y arrancando de raíz las plantas de frijol, no así donde habían sembrado ajos y chonacates o cebollinas.
Y los demás campesinos empezaron a sembrar también ajos y chonacates en sus milpas, para alejar a la bruja llamada Tepa que no ha vuelto más por estos lugares.

Nota: Tancochin es una palabra téenek que tiene su origen en un pueblo huasteco del municipio de Tamiahua, muy cerca de la desembocadura del rio con el mismo nombre. Este pueblo huasteco se fundó allá por el año 1180, bajo el dominio del rey Atl-aua, rey de Tamyamija uxquae o Tamiahua la vieja.
De lo que se deriva su nombre, es porque los aldeanos de Tancochin navegaban río arriba en improvisadas balsas para cazar venado, pasando por Yancucum (hoy la laja Moralillo) municipio de Tancoco, hasta la hermosa cascada que sirve de afluente a este río, que anteriormente también se alimentaba del manantial de Agua Zarca que allá por el año de 2009 fue desviada para llenar la represa de Tlamalín y que pasó a mermar la corriente de este importante río.
Significado de Tancochin, en tének, Tan: canoa o balsa, koch u tan: anchura, chin: buche y ch`iin: lanzar o lapidar. Ta`an: ceniza, koch: carga, ko`och: higuera y ch`iin: echar. En conjunto podría ser “echar carga a la balsa” o “echar carga de ceniza”. Descartando la hipótesis de que el nombre viene de tanco por Tancoco y chin por chinampa, ya que el pueblo de Tancochin fue antes que el de Tancoco.

Leyenda publicada en el libro Cuextecatl volvió a la vida, de José Reyes Nolasco
Y compartida por su autor para su publicación en este blog.
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sábado, 15 de enero de 2011

Mitos y leyendas de Baja California Sur: La mujer vestida de negro

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LA MUJER VESTIDA DE NEGRO
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(Leyenda de La Paz, BCS)
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Hay una leyenda muy conocida aquí en La Paz… de una mujer de negro. Cuentan que esa mujer de negro sale del panteón; sale en las noches. Como a mí me han contado la leyenda es que iba un taxi pasando por la noche frente al panteón y una mujer le hizo la parada; era una mujer vestida toda de negro. Entonces el taxi le dio raite y parece que el taxista no sabía esa historia y la llevó adonde la mujer le pidió que la llevara. No estoy segura, pero creo que le pidió que la llevara a una iglesia. La mujer se bajó y le dijo taxista que la esperara. Entonces ella caminó y se hincó enfrente de la puerta de la iglesia que, como era noche, estaba cerrada, y luego se volvió a subir al taxi y le pidió al taxista que la volviera a llevar al mismo lugar donde la había recogido. Cuando regresaron al panteón la mujer se desapareció y dejó un olor como de flores, como un aroma de perfume de flores. El taxista se dio cuenta que la mujer se había desaparecido –ni siquiera le había pagado el viaje– y luego sintió como un viento muy fuerte y dicen que se enfermó. Estuvo enfermo del susto varios días y no había doctor que lo pudiera aliviar, hasta que ya lo llevaron con una señora que parece que le hizo una barrida con un huevo de gallina y así se curó. Leyenda encontrada en un blog de Homero Adame.
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Esta leyenda es muy conocida en varias partes de México y toma variantes muy locales, como ésta narrada por Luz Miriam González Sosa, una estudiante de 15 años. En San Luis Potosí, por ejemplo, hay una leyenda muy similar conocida como “La dama enlutada”, con la diferencia que el taxista la lleva a siete templos y la regresa al panteón, El Saucito.

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